Salud y Vida

“Ahora camino más, descanso mejor y no tengo esa sensación constante de limitación”

Amparo Cortés, de 82 años, es un ejemplo de los beneficios terapéuticos de la radiofrecuencia para el dolor cervical y lumbar por artrosis

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Durante años, Amparo Cortés, de 82 años, convivió con un dolor cervical y lumbar constante que condicionaba su día a día. “Me limitaba para caminar, para estar de pie y hasta para dormir. Vivía pendiente del dolor”, recuerda. Hoy, tras someterse a un tratamiento de radiofrecuencia en la Unidad de Medicina del Dolor de los hospitales Vithas Valencia Consuelo, Vithas Valencia 9 de Octubre y Vithas Valencia Turia, su situación ha cambiado radicalmente: “He vuelto a hacer vida normal y a moverme sin miedo”.

El caso de Amparo es un ejemplo del impacto que la radiofrecuencia —también conocida como rizólisis— está teniendo en pacientes con dolor cervical y lumbar crónico provocado por la artrosis de las articulaciones facetarias. Se trata de una técnica mínimamente invasiva que se ha consolidado como una de las opciones más eficaces para aliviar este tipo de dolor y mejorar de forma significativa la calidad de vida de los pacientes.

En la Unidad de Medicina del Dolor de los hospitales Vithas en Valencia, la radiofrecuencia facetaria se aplica de manera habitual y con una amplia experiencia clínica. Solo durante el pasado año, el equipo realizó más de 1.800 procedimientos de radiofrecuencia lumbar y cervical, y para este año los especialistas prevén superar esa cifra. “La radiofrecuencia nos permite actuar directamente sobre los nervios responsables del dolor, reduciendo su transmisión durante meses”, explica el Dr. Rubén Rubio, médico de la unidad. “Esto se traduce en una mejora muy notable de la funcionalidad y del bienestar del paciente”.

La artrosis de las articulaciones facetarias es una de las principales causas de dolor mecánico crónico de columna, especialmente a partir de la mediana edad. Estas pequeñas articulaciones, situadas en la parte posterior de la columna vertebral, permiten el movimiento entre las vértebras y aportan estabilidad. Con el paso del tiempo, el desgaste del cartílago, la inflamación y la aparición de osteofitos generan un dolor persistente que suele empeorar al estar de pie durante periodos prolongados, al inclinarse hacia atrás o al girar el tronco, y que mejora parcialmente al sentarse o inclinarse hacia delante. A diferencia de otras patologías, como la hernia discal, el dolor facetario rara vez se irradia por debajo de la rodilla o el hombro.

Una técnica ambulatoria y segura

La radiofrecuencia de facetas cervicales y lumbares utiliza corrientes eléctricas de alta frecuencia para modular la actividad de los nervios que transmiten el dolor desde las articulaciones facetarias hasta la médula espinal. El procedimiento se realiza de forma ambulatoria y con un elevado perfil de seguridad.

Existen dos modalidades principales: la radiofrecuencia térmica, que aplica calor controlado para disminuir la capacidad del nervio de transmitir dolor durante varios meses, y la radiofrecuencia pulsada, que modula la actividad nerviosa sin producir lesión térmica. “Seleccionamos la técnica más adecuada para cada paciente, siempre buscando un alivio duradero con el menor impacto posible”, señala el Dr. Rubio.

Un abordaje integral centrado en el paciente

Para Amparo Cortés, el tratamiento no solo supuso una reducción del dolor, sino también la posibilidad de recuperar su autonomía. “Ahora camino más, descanso mejor y no tengo esa sensación constante de limitación”, afirma. Esta mejoría funcional es uno de los objetivos principales de la Unidad de Medicina del Dolor, que apuesta por un enfoque multidisciplinar combinando la radiofrecuencia con fisioterapia especializada en columna cervical y lumbar y rehabilitación funcional.

“La experiencia es clave en este tipo de técnicas”, concluye el Dr. Rubén Rubio. “Nuestro objetivo no es solo aliviar el dolor, sino ayudar al paciente a recuperar su funcionalidad, su independencia y, en definitiva, su calidad de vida”.

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