El creciente uso de fármacos para la pérdida de peso, especialmente los análogos del GLP-1, ha situado el tratamiento de la obesidad en el centro del debate sanitario. Aunque estos medicamentos han demostrado ser eficaces para reducir el apetito y facilitar la pérdida de peso, los especialistas advierten de que no son una solución aislada ni universal. Desde la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, médicos, nutricionistas y psicólogos coinciden en una premisa clara: la obesidad es una enfermedad multifactorial y requiere un abordaje integral y personalizado.
El doctor Carlos Sala, jefe de la Unidad de la Obesidad, explica que la indicación de tratamiento farmacológico no puede hacerse de forma genérica. La valoración previa incluye factores como el índice de masa corporal (IMC), la distribución de la grasa corporal, la presencia de enfermedades asociadas —hipertensión, dislipemia, hígado graso, apnea del sueño o patología cardiovascular—, el impacto psicológico de la obesidad y los hábitos de vida del paciente.
Obesidad preclínica y cambio de hábitos como primera opción
En los casos de obesidad preclínica, cuando el exceso de peso es inferior a 20-25 kilos, el índice cintura/talla es menor de 0,6 y el paciente mantiene capacidad para realizar ejercicio habitual, la opción ideal es el cambio de hábitos, con apoyo farmacológico durante un periodo limitado de entre seis y doce meses.
En cambio, en pacientes con obesidad clínica o con un exceso de peso superior a 25 kilos, el especialista subraya que la opción más consistente desde el inicio suele ser la cirugía bariátrica y metabólica, mientras que el tratamiento farmacológico puede actuar como complemento o apoyo a largo plazo.
Aunque los análogos de GLP-1 son medicamentos seguros, no están exentos de efectos secundarios que muchos pacientes desconocen o minimizan. Su uso indiscriminado se ha asociado a un aumento de pancreatitis agudas y a casos de pérdida de visión por neuritis óptica no isquémica, además de los más frecuentes como náuseas y vómitos, y alteración del ritmo intestinal.
Además, las re-ganancias de peso tras suspender la medicación son frecuentes cuando no se promueve un cambio real de hábitos. “La obesidad tiene un origen multifactorial, por eso el tratamiento debe ser multidisciplinar, con apoyo dietético-nutricional, psicológico y ejercicio físico mantenido en el tiempo”, señala.
La dietista-nutricionista Rocío Práxedes insiste en que ningún fármaco puede sustituir un cambio de hábitos. Tal y como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), la medicación por sí sola no es suficiente para garantizar resultados duraderos.
El papel clave de la educación nutricional
La educación nutricional es uno de los pilares del tratamiento. Permite al paciente organizar su alimentación, aprovechar la disminución del apetito sin comprometer la ingesta de nutrientes y consolidar los cambios adquiridos a largo plazo. “Los alimentos son el vehículo que transporta los nutrientes indispensables para el buen funcionamiento del organismo”, explica Práxedes.
Cómo cambia la relación con la comida
Con el inicio del tratamiento farmacológico, el apetito disminuye y la sensación de saciedad aparece antes. Este cambio puede romper patrones de ingesta compulsiva y generar un efecto de motivación y empoderamiento, al comprobar los primeros resultados en la pérdida de peso. Sin embargo, la especialista advierte del riesgo de ingestas insuficientes si no existe acompañamiento profesional.
Adaptar la dieta a la disminución del apetito
En estos casos se recomienda priorizar alimentos densos en nutrientes —proteínas de calidad, frutas, verduras y grasas saludables— en porciones pequeñas. Cuando la ingesta es muy reducida, pueden emplearse técnicas culinarias que faciliten la digestión y el aprovechamiento nutricional, como guisos, estofados, cremas o sopas.
Errores alimentarios más frecuentes
Entre los errores más habituales destacan:
- Saltarse comidas por falta de hambre
- Mantener el consumo de ultraprocesados
- No asegurar una ingesta adecuada de proteínas
- Descuidar la hidratación
El riesgo del efecto rebote al suspender la medicación
Al retirar el tratamiento farmacológico, el apetito suele aumentar y puede reaparecer la ganancia de peso. Si durante el proceso no se han consolidado hábitos saludables, el riesgo de efecto rebote es elevado. Por ello, la OMS subraya que la obesidad requiere tratamiento multidisciplinar a largo plazo.
En la práctica clínica, no se recomienda suspender la medicación de forma brusca desde dosis máximas. El soporte farmacológico suele mantenerse de forma progresiva durante entre seis y doce meses, acompañado de seguimiento nutricional y psicológico, para minimizar las recaídas.
Fármacos o cirugía bariátrica: ¿qué tratamiento es más eficaz?
Según el doctor Sala, la cirugía bariátrica y metabólica continúa siendo el tratamiento más eficaz y consistente para los pacientes con obesidad y enfermedades asociadas, tal y como avalan numerosos estudios científicos. No obstante, los fármacos son una herramienta muy valiosa en pacientes que no requieren grandes pérdidas de peso o como apoyo tras una intervención quirúrgica.
Las publicaciones científicas indican que entre un 15% y un 20% de los pacientes operados pueden recuperar parte del peso a los cinco años, mientras que más del 80% de los pacientes tratados solo con fármacos recuperan gran parte del peso al suspender el tratamiento si no cambian sus hábitos.
Impacto psicológico: autoestima, imagen corporal y prevención de recaídas
La psicóloga Marta Roig destaca que la obesidad tiene un impacto directo sobre la autoestima y la imagen corporal. La insatisfacción con la propia imagen, la presión social y las limitaciones físicas afectan a la percepción que el paciente tiene de sí mismo.
A medida que el paciente mejora su peso y su salud, necesita un proceso de acompañamiento para adaptarse a su nueva imagen corporal e interiorizar los cambios. Los mejores resultados, según los estudios, se consiguen con tratamientos multidisciplinares que integran el abordaje médico, nutricional y psicológico.
¿Existe riesgo de dependencia psicológica?
El objetivo del acompañamiento psicológico no es generar dependencia, sino dotar al paciente de herramientas para identificar las causas de su obesidad y mantener los cambios a largo plazo. Las sesiones se espacian progresivamente hasta que el paciente puede recibir el alta, en un proceso que suele prolongarse al menos un año.