VALÈNCIA. El servicio de Alergología del Hospital Vithas Valencia Turia alerta del aumento de diagnósticos de alergia a animales domésticos, una patología que afecta a entre el 10% y el 15% de la población adulta.
La jefa del Servicio, la Dra. Ana Láinez, explica que esta alergia está en ascenso debido a un aumento de convivencia con mascotas en los hogares españoles, donde cerca del 40% cuenta con al menos un animal de compañía. “Actualmente, las mascotas pasan más tiempo dentro de casa y comparten con nosotros espacios cerrados, camas y sofás, durante horas. Este contacto tan estrecho favorece la sensibilización, especialmente en viviendas poco ventiladas, lo que facilita la acumulación de alérgenos”, señala.
Aunque la alergia a perros y gatos es una de las causas más frecuentes de rinitis y asma, muchos pacientes desconocen que sus síntomas pueden deberse a la exposición continua a estos animales.
Según la Dra. Láinez, “en primavera, cuando aumentan los síntomas respiratorios y se tiende a atribuirlos al polen, es importante recordar que no todos los casos se explican por estos alérgenos. En la valoración con rinitis o asma, también debe considerarse la posible implicación de otros posibles alérgenos perennes, como es el caso de los animales domésticos”.
Las proteínas alergénicas presentes en la caspa, la saliva y, en menor medida, la orina de los animales, permanecen en suspensión durante largos periodos de tiempo, acumulándose en muebles, ropa y espacios cerrados, incluso en lugares donde no hay mascotas en ese momento.
Cabe destacar que cualquier mamífero puede producir alergia, aunque los perros y gatos son los responsables más habituales por su mayor presencia en los hogares. “La alergia al perro es la más frecuente, seguida de la del gato, pero en consulta también vemos casos relacionados con caballos, roedores, conejos o hurones en personas relacionadas con actividades como la caza, la ganadería, la investigación o la veterinaria”, señala la Dra. Láinez.
Vínculo emocional y tratamiento
Como en cualquier alergia, “la medida más eficaz para evitar los síntomas es reducir la exposición al agente alergénico, si bien no siempre es viable por el vínculo emocional que el paciente tiene con su mascota”.
En este sentido, la especialista desmiente uno de los mitos más extendidos en torno a este tipo de alergia: “no existen perros ni gatos hipoalergénicos. Todas las razas producen alérgenos y no hay evidencia científica que respalde que algunas sean realmente hipoalergénicas. Los estudios muestran que los niveles dependen más de cada animal y de sus cuidados –como el cepillado o el baño- que de la raza. Elegir una mascota pensando que no provocará alergia puede generar falsas expectativas”.
La edad del animal puede influir -por ejemplo, los animales mayores desprenden más caspa por la sequedad de la piel-, así como el sexo, ya que algunos alérgenos se producen en mayor cantidad en los ejemplares macho. Un ejemplo relevante es el alérgeno Can f 5, una proteína producida principalmente en la próstata de los perros macho y presente sobre todo en su orina y, en menor medida, en la caspa. En estos casos, la exposición a las hembras o a los machos esterilizados, puede traducirse en una mejor tolerancia al animal.
En cualquier situación, el control ambiental es clave para reducir los síntomas. Ventilar la vivienda, lavar al animal de forma regular, evitar su acceso al dormitorio, usar aspiradores y purificadores de aire con filtro HEPA, lavar los textiles expuestos o aplicar productos específicos para reducir la caspa del animal, son algunas de las recomendaciones habituales que pueden ayudar a disminuir la exposición, especialmente cuando se combinan entre sí.
A ello se suma el tratamiento médico, que puede incluir antihistamínicos, corticoides nasales o inhalados, colirios, broncodilatadores y, en casos seleccionados, inmunoterapia (vacunas) frente a alérgenos de perro o gato, único tratamiento capaz de modificar la evolución de la enfermedad a largo plazo.
La Dra. Láinez insiste en la importancia de consultar con un especialista ante síntomas persistentes. “Cada caso debe valorarse de forma individualizada. Nuestro objetivo es encontrar la mejor solución para cada persona y su familia, combinando medidas ambientales y tratamiento médico cuando no es posible retirar la mascota”.