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La ciencia pone el foco en cómo el entorno afecta al rendimiento y la energía

  • Persona durmiendo.
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MADRID (SERVIMEDIA). Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre un 25% y un 30% de la población adulta en España presenta síntomas de insomnio o trastornos del sueño en algún momento de su vida, una situación que puede afectar a la recuperación física y mental y aumentar la sensación de fatiga durante el día.

Cada vez más la ciencia en el ámbito de la salud preventiva apunta a que la falta de energía no depende únicamente del ritmo de vida o del número de horas de sueño, sino también de la capacidad real del organismo para recuperarse durante la noche. En este contexto, factores como la calidad del descanso, la respiración nocturna o el entorno ambiental del dormitorio comienzan a cobrar más protagonismo.

Uno de los conceptos que más protagonismo está adquiriendo dentro de la bioingeniería y la medicina preventiva es el exposoma, término que hace referencia al conjunto de factores ambientales y personales que influyen en el organismo a lo largo de la vida: la calidad del aire, la contaminación ambiental, el ruido, la luz o incluso las nanopartículas presentes en el entorno. Todos estos elementos pueden influir directamente en el healthspan, es decir, en el tiempo durante el que una persona mantiene una buena salud física, mental y funcional.

Durante la noche, el organismo activa mecanismos fundamentales para mantener el equilibrio fisiológico: reparación tisular, regeneración celular, regulación hormonal y recuperación neurológica. Cuando estos procesos no se producen de forma eficiente, el cuerpo necesita más esfuerzo para afrontar la actividad diaria.

En este contexto, la compañía española de bioingeniería Biow, ha desarrollado distintas investigaciones junto universidades y centros especializados, entre ellas un estudio en colaboración con la Clínica Universidad de Navarra (CUN) sobre la calidad del descanso nocturno, con especial atención a los trastornos respiratorios del sueño, como el ronquido y la apnea obstructiva. El análisis se basa en parámetros objetivos de continuidad y calidad del sueño, bajo criterios metodológicos y éticos establecidos.

La investigación apunta a que optimizar el entorno donde el cuerpo descansa puede favorecer procesos relacionados con la regeneración celular, la eficiencia energética y la reducción del estrés oxidativo, factores estrechamente vinculados a la vitalidad diaria.

Esta tecnología actúa modulando el exposoma, es decir, sobre factores ambientales como la biotoxicidad y las nanopartículas del aire, buscando favorecer una recuperación más eficiente mientras el organismo duerme.

Una tendencia que refleja un cambio de enfoque dentro del bienestar: mejorar la energía diaria no siempre implica hacer más ejercicio o seguir rutinas complejas, sino ayudar al cuerpo a recuperarse mejor en las horas de descanso.

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