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crónicas por los otros / OPINIÓN

Vaya tela...

Cuando conocí 'Vaya Tela, Leticia!' me encantó. Me encantó ella, me encantó su energía, me encantó su enfoque y me encantó el juego ese de palabras que engloba y dice tanto, sobre todo, cuando la conoces.

3/02/2018 - 

Vaya Tela, Leticia! podría ser sólo una marca pero no lo es, es mucho más que eso. Es un proyecto social, es un grupo de mujeres, es un trabajo artesano, es un producto único, cuidado y con estilo. Un producto producido entre España y Senegal.

El proyecto que hoy presento es 100% artesanal y las mujeres son las que producen o las que trabajan como intermediarias. Quien lidera todo esto es ella, Leticia Valera, es valenciana y es el motor de todo un proyecto fascinante y de toda una maquinaria con un trasfondo social maravilloso.

Es un proyecto de moda sostenible, es la conciencia social de amor por el trabajo, elaborar un productos con dignidad que sea sostenible en el tiempo.

El valor añadido es la tela de sus productos porque sus telas no pasan de moda. Sus valores: cuidado del medio ambiente y responsabilidad del trabajo social. Un trabajo digno, responsable y con cuidado, que usa material no perecedero y sostenible en el tiempo… y siempre apoyando a la mujer artesana.

Se importan telas de fuera , la mayor parte de la parte occidental de África. El producto lo diseña Leticia y busca mujeres artesanas para que los confeccionen. Las mujeres llegan a ella.

Y es que detrás de los productos que nos ofrece Vaya Tela, Leticia! hay historias y hay vidas reales. Hay mujeres que trabajan con y por otras mujeres. Hay un proyecto social y una manera de producir y de hacer las cosas respetuosa y digna.

Se produce con cuidado y con mucho amor. Siempre con la esperanza que algo cambie. Detrás de cada bolso, de cada pañuelo, de cada patrón… hay una historia con rostro de mujer. Detrás de cada artículo hay mucho del espíritu de Kassumay. Porque lo mejor de todo es que  parte del beneficio va a la ong Kassumay. Es un círculo redondo.

Kassumay es una organización que trata de ayudar a mujeres víctimas de malos tratos y que en terreno de Senegal desarrolla proyectos que van también en la misma línea. Su prioridad es el empoderamiento de la mujer y la infancia.

Por eso su apuesta es la mujer artesana y la mayor parte del producto está producido por mujeres. Algunos productos se producen en España y otros vienen de Senegal con el taller de confección que la asociación Kassumay tiene en Senegal. Después de tantos años y a partir del centro social que tenía Kassumay llegan mujeres pero también llegan mujeres de la Asociación Alanna, que trabaja en convenio con Kassumay, de mujeres víctimas de violencia de género.

Vaya tela Leticia es un proyecto vinculado a una realidad tan especial que hace que ese sea uno de sus valores añadidos. Y quien no entienda ese nuevo concepto de consumo que hace este mundo más justo basado en la moda sostenible, no es un cliente apto para el producto que hoy presentamos.

Porque detrás de cada acto de consumo, hay una acción por un mundo mejor. Es el futuro que queremos. El consumo excesivo ya no se puede eliminar, pero si se puede moderar y sobre todo se puede trabajar.

Especialmente en rebajas, el consumo se convierte en un descontrol… pues consumamos mientras apoyamos proyectos que trabajan por un mundo mejor. Pensemos y meditemos hacia dónde queremos que vaya nuestro consumo.

Leticia y Senegal

La mujer de la que voy a hablar se llama Leticia y cuando la conoces, en seguida entiendes la expresión que ella lleva a gala de “ vaya tela, Leticia!”. Es una todoterreno. Con una sensibilidad brutal. Y una implicación con la causa que defiende maravillosa. Gran amante de África y gran conocedora de uno de los países que enamoran: Senegal.

Cuando pisó por primera vez Senegal , la vida le cambió. De ese viaje ya han pasado más de 10 años. Desde entonces hasta ahora se ha volcado en conseguir ayudar en todo lo que ha podido. No le gusta mucho dar detalles , suele pasar con las personas que han dado mucho por los otros aunque haya sido por satisfacción personal, que no es el caso del que hablo. La mirada de la gente, su corazón y la autenticidad de la gente es lo que le enganchó y le marcó. Leticia recorrió el país de norte hasta el Sur y conocer a mucha gente necesitada le creó un vínculo con esa otra realidad que dura hasta hoy.

Cada año Leticia viaja a Senegal. Dice que lo necesita. Habla de Senegal con una entrega y exaltación que contagia. Cuando tomas un café con ella, te dan ganas de sacarte un billete de avión directa a este país africano tan solicitado. Leticia lleva Senegal en las venas. Leticia tiene ese punto de locura que se necesita para meterse en un proyecto de estas características. Un proyecto que combina con su trabajo “convencional”, de responsabilidad y con una parte de relaciones sociales que le va como anillo al dedo.

Tras su primer viaje a Senegal, Leticia decidió darle forma a todo lo que estaba pasando y fundó Kassumay. Estuvo montando proyectos de todo tipo y años más tarde decidió dar un paso más y crear una empresa social que une productos de Senegal con productos españoles. Y creó “Vaya Tela, Leticia!” que para que nos entendamos son productos producidos con telas importadas de la parte oriental y diseñados con patrones occidentales.

Sus viajes a Senegal y su constante conexión con los proyectos de Kassumay le inspiran para crear unos patrones y traer unas telas que aquí no se encuentran. Con telas africanas, la mayoría, y acabados europeos, Leticia consigue diseñar unos productos especiales trabajados por mujeres de manera artesanal. Algo único y diferente. Así es “vaya Tela , Leticia”. Un producto que une Valencia con Senegal. Un producto solo apto para personas sensibles y con gusto.

La suerte y la casualidad o causalidad, cada uno que etiquete como considere, hizo que este último viaje a Senegal coincidiera con la Reina, homónima suya, cuando fue a Senegal a conocer proyectos españoles vinculados con la cooperación. Y ella estaba allí. Una imagen que para personas poco sensibilizadas con causas sociales quizá le pueda ayudar y evitar esa imagen vinculada con oenegé que a veces provoca rechazo.

La pena es que cuando parece que algo huela a oenegé, a tema social de fondo o a un trasfondo transformador determinado hay un sector de la población que lo rechaza de manera automática sin prestar la atención que merece o sin ver el valor añadido.

Es lo que muchas veces etiqueto como el “ rechazo oenegero”, el rechazo y el hastío que hemos conseguido en parte de la población poco sensible , todo hay que decirlo, a otras realidades generalmente pobres de este planeta. Por eso hay que enmascarar algunas acciones y productos con clase y de nivel para que no provoquen ese rechazo. Y así de bien lo trabaja Leticia con sus proyectos. Lejos de provocar rechazo, provocan atracción.

De esta manera no nos perdemos auténticas maravillas que hacen que este mundo camine en la dirección de conseguir un mundo mejor y más igualitario, principalmente para las mujeres que sufrimos una discriminación, a veces más visible a veces menos, por ser mujeres.

La semana que viene… ¡más!

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