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‘Una vez, una casa’, en La Rambleta  

Víctor Sánchez viaja a esa España del futuro que no quieres que llegue

23/09/2021 - 

VALÈNCIA. Érase una vez en una España futura. A partir de ahí, todo. Con estas palabras, en las que caben todos los deseos, dudas y miedos, se empieza a construir Una vez, una casa, el nuevo espectáculo de Wichita Co. escrito y dirigido por Víctor Sánchez, que llega este fin de semana a La Rambleta. Aunque la visión del futuro se puede formular de muchas maneras, el autor nos lleva a un escenario muy concreto, un espacio capaz de sacar lo mejor y lo peor de cada uno. El punto de partida de la pieza es la historia de Mariana Callejas y su marido Michael Townley. Mariana, escritora, acogía en el salón de su casa unas afamadas tertulias literarias, un espacio que marcaba en cierta medida la vida social e intelectual de Chile. En el sótano, sin embargo, se escondía el horror, pues a pocos metros del salón su marido torturaba a presos políticos. La historia de estos agentes de Pinochet –por cierto, real- sirve como punto de partida para crear una narración que nos habla de un futuro distópico que tiene mucho de presente.

“A los escritores, a los artistas, se nos presupone una ética inquebrantable y un compromiso con la sociedad y con el progreso y no siempre es así. Detrás del hecho artístico hay gran componente de egolatría y narcisismo. Por supuesto, hay una gran inmensidad de artistas comprometidos con su presente, pero es cierto que la historia del arte está llena de casos de creadores que han tenido connivencia con regímenes espantosos, que lo han justificado o que han mirado a otro lado”, relata Sánchez en conversación con Culturplaza. Es esta tensión la que marca una historia que se va descubriendo poco a poco y que, aunque usa como catalizador la historia de Callejas y Townley, se sitúa en una España en cierta medida reconocible para el espectador.

La obra nace de un cruce entre ese viaje a Chile y un cuento de J. D. Salinger que narra el encuentro de dos mujeres que hace veinte años que no se ven. “Es un texto casi perfecto”, recalca Sánchez. Ese encuentro entre las dos protagonistas, que se conocieron en un taller de literatura, es la clave del desarrollo de la historia. Su reencuentro, eso sí, se dibuja en un contexto bien distinto al momento en el que se conocieron, en un país que hace aguas y en el que deberán tomar más de una decisión incómoda. “En España han pasado ciertas cosas que han cambiado su presente de manera abrupta y ellas se han acabado traicionando a si mismas”.

Las obra plantea de manera honesta una pregunta no poco relevante: ¿Y si la deriva política de nuestro país nos conduce a un régimen populista, a una democracia autoritaria como la que existe en Turquía, Rusia o Hungría? ¿Y si volviera la privación de libertad, la vulneración de los derechos humanos, la violencia de Estado? ¿Qué haríamos? “En el mundo hay cada vez más casos de democracias autoritarias, con privación de libertad aunque se celebren elecciones. Me interesaba ver cómo las personas se adaptan para continuar viviendo. Está este juego distópico, esta pregunta en el aire: ¿de qué lado nos situaríamos? Esa pregunta ética me interesaba muchísimo y es sobre lo que quería fabular”.

Por supuesto el auge de la extrema derecha en España y en Europa o casos como la victoria de Donald Trump en Estados Unidos sirven de subtexto para situar al espectador en una posición ficticia pero no improbable. "Trump hace dos días que se fue y era la primera potencia mundial. Tenemos casos como los de Turquía, Rusia o Hungría. Está ahí. Claro que hay movimientos feministas y LGTB, pero estos partidos ganan y lo hacen a partir de una estrategia de polarización y miedo. Tenemos que apretar el botón de peligro, es algo que puede pasar". 

"He intentado que no sea una obra maniquea, con malos y buenos. Cuando te enfrentas a una situación así sale lo mejor y lo peor del ser humano, sale todo". En este contexto Sánchez nada dibujando una ficción por la que no es sencillo caminar, dando forma a un espectáculo íntimo guiado por las actrices Silvia Valero, Rebeca Valls y Paula Puchalt. "El buen teatro intenta entender, siempre. Pero intentar entender no es siempre empatizar. El teatro te pone tanto del lado de la víctima como del verdugo, siempre ha sido así. Por eso sigue siendo relevante, a pesar de tanta pantalla, sigue siendo un punto de encuentro". Una vez, una casa se podrá ver en La Rambleta del 24 al 26 de septiembre.

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