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La arquitectura de las marinas

Vivir el sueño mediterráneo

Del mito romántico de la Marina bohemia al ‘boom’ de la construcción de la pasada década, el paisaje residencial en la comarca lo dibujan los nuevos arquitectos. ¿Cuál es el estado actual del mercado inmobiliario entre Bèrnia y el Montgó? 

18/04/2018 - 

ALICANTE. «Imagínate que mi casa está situada en el mismo Montecarlo; esto es todo una locura de sueño, el mismo efecto que si viviera dentro del mar, a bordo de un gran buque». Así le relataba Joaquín Sorolla a su mujer las primeras impresiones de su llegada a Xàbia en 1896. El pintor plasmó durante varios veranos los paisajes de mar y montaña de la Marina sobre lienzos que se exhiben en París o Nueva York. 

Pero mientras Sorolla pasó solo algunas temporadas, otros veraneantes llegaron para quedarse. Aunque viajó por la península desde años atrás, fue en 1920 cuando el suizo André Lambert compró una finca en la Cala Blanca de Xàbia. Pintor y arquitecto, Lambert vivía integrado en una pequeña comunidad ajena a la vida del pueblo, por lo que pronto se rebautizó la Cala Blanca como la Cala del Francés. 

Con su mirada foránea, Lambert puso en valor el paisaje tradicional de la comarca, caracterizado entonces por las viñas de moscatel. Pero con el paso de los años, las arcadas de mampostería de los riurau han pasado de proteger la producción de la pasa a enmarcar el paisaje de la Marina Alta. 

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Con este relato mitómano se suele explicar cómo hemos llegado hasta aquí.  «La burguesía usa a Sorolla retrospectivamente», advierte Francesc Miralles, consultor político y asesor en el sector público, «pero se trata más bien de un mito tramposo, el boom viene del desarrollismo, a partir de los años 60». «La pasa se va al garete, los franceses pierden las colonias… Tenemos unos terratenientes con dinero y capacidad de promover y un tipo de terreno ideal para lo que buscan», cuenta Miralles.

«El elitismo explica mucho mejor lo que pasó. Quien empieza a veranear en Xàbia está buscando el Tossalet, el club social…». Desde la inauguración del Parador de Turismo en 1967, la comarca ha vivido varias oleadas de glamour con celebridades de la cultura, la economía y la política.

*Lea el artículo completo en el número 13 de la edición de Alicante de la revista Plaza

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