restorá de la semana

Amar (Benicàssim)

En el paseo de las Villas de Benicàssim inmerso en la Belle Epoque, tras muchos edificios modernistas, llegamos al hotel Voramar con unas vistas de mar y montaña.

| 17/06/2022 | 2 min, 30 seg

Estamos en la Playa Voramar de Benicàssim, justo en la zona norte y al final del llamado Biarritz Valenciano que se divide en dos itinerarios, el primero, por corriente artística y el segundo, según el carácter de los residentes originarios que representan lo más diverso. La “Corte Celestial” se distinguía por la tranquilidad de sus calles y en la zona del “Infierno” se celebraban las más escandalosas fiestas, ambas quedan separadas por los jardines de Comín o popularmente conocidos como “el Limbo”.

Una mesa en un restaurante inaugurado en 1930 y que junto al hotel pasaron a ser hospital en la Guerra Civil que continuó en postguerra como centro social. El hotel Voramar es un recuerdo de lo más reciente de las fiestas que reunía a la sociedad más diversa en la zona del Infierno: su terraza está en primera línea de una playa, donde hace unos 20 años salpicaba el agua salada. Y arriba queda el ‘nuevo’ concepto de restaurante, recuperando su lado de bienestar social: más mediterráneo, más huerta, más proximidad y más sostenibilidad.


Amar se estrenó en los primeros meses postCovid, con una carta que conserva su mítico arroz de sepia bruta y alcachofa. Probar un arroz es el imprescindible de la casa. Tienen huerta propia aunque también trabajan con productores de la zona y así consiguen ofrecer una variedad de arroces y fideuá sin alejarse de la otra mediterránea las de las vistas a Les Agulles de Santa Águeda. El menú bajamar para entre semana, a elegir 2 entrantes, con principal y postre es de 25€ por persona. De temporada también ofrecen el menú Amar, disponible de viernes a domingo a mediodía con la misma fórmula pero con 3 entrantes a elegir entre platos como la fritura de lonja del Grao. Cualquiera de los dos gana si pides mesa junto a la ventana.


El restaurante conserva unos ventanales que dejan paso a brisa de alta mar. Sus vistas son panorámicas al mediterráneo sólo separado por una playa creada hace unos 25 años. Aunque la decoración interior dista mucho del origen del edificio, la cocina ha evolucionado positivamente con el concepto Amar, como respuesta de la intención de integrarse en la Economía del Bien Común. Un hotel con restaurante y terraza pero también cuenta con más restaurantes, terrazas y una villa para eventos junto al mismo hotel. La voluntad está sembrada, ardua tarea cuando hablamos de tantos procesos y sistemas que forman todo un grupo gastronómico. Transparentes, con su plan publicado en la web (2018), esperamos en la mesa de la venta y una copa de vino de Castelló para ver el análisis de su evolución.

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