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Nueva herramienta de recursos humanos

El 'outdoor empresarial' mete las manos en la masa

Las empresas apuestan por las catas, los talleres gastronómicos o los show cooking como nuevo modelo para afianzar relaciones entre trabajadores y clientes

Por | 04/11/2016 | 5 min, 29 seg

VALENCIA. Un salto en tirolina puede medir el grado de compromiso de un empleado con su empresa, del mismo modo que completar con éxito un circuito multiaventura es un indicador de efectividad. Las asperezas también se pueden limar con combates de paintball, en los que unos disparos de pintura consiguen la integración y la cohesión de los equipos. El outdoor empresarial ha entrado con fuerza en el ámbito de los recursos humanos, en tanto que supone una herramienta efectiva para fomentar las relaciones entre empleados y clientes. Entre las vertientes más apetecibles se encuentra la organización de eventos gastronómicos que contentan el estómago y a la plantilla.

Como bien explica Felicidad Juan, directora del espacio Food&Fun, se trata de “una alternativa efectiva para fomentar objetivos empresariales, fidelizar clientes, premiar al equipo o celebrar los éxitos”. Su estudio gastronómico, situado en el centro de Valencia, lleva siete años aprovechando la tendencia, ya consolidada en capitales como Madrid o Barcelona. Es por ello que acogen actividades de todo tipo, desde catas a talleres gastronómicos, pasando por los shows cooking, estos últimos a cargo de nombres tan reputados como Quique Dacosta o Germán Carrizo. “El menú gourmet posterior es una valor añadido y la merecida recompensa al esfuerzo”, señala la empresa.

Entre su cartera de clientes se cuentan grandes multinacionales y entidades bancarias, como Coca-Cola, Zenith, Banco Santander o Nestlé, además de instituciones como la Cámara de Comercio, Turismo Valencia o el Hospital de Manises. La experiencia se diseña a medida de las necesidades de cada cual, de modo que la empresa escoge la actividad, la fecha y el cocinero, si fuera preciso, para grupos de entre 15 y 50 personas. “Una de nuestras propuestas más populares es la competición por el socarrat. Varios equipos de una misma empresa, normalmente compuestos por los directivos, luchan para conseguir el mejor socarrat del arroz”, desvela Juan, quien insiste en que siempre intentan vincular su oferta culinaria con la gastronomía propia de la Comunitat.

También es posible saltarse toda la parte práctica, adoptando directamente el rol de comensal. De hecho Food&Fun organiza workshops y pop ups para ventas a corto plazo, además de desayunos empresariales o work meetings, que no dejan de ser una clásica reunión de trabajo, pero combinada con un menú gastronómico a la altura.

Un concepto parecido se trabaja en Valencia Club Cocina (VCC), un espacio culinario de más de 200m² y ocho años de trayectoria, con unas instalaciones equipadas para que todo el que quiera pueda trabajar entre los fogones. "Además del éxito de nuestros cursos de cocina, numerosas empresas han pasado por nuestros fogones a través de una experiencia gastronómica para fomentar la cohesión de equipos, dirigida tanto con nuestros grandes cocineros profesionales como cocineros colaboradores reconocidos,  indica su gerente, Pablo Lozano. La propuesta de servicios también pasa por "alimentar el turismo gastronómico" con talleres hasta en 5 idiomas, así como "enseñar a los más pequeños los principios de nuestra cocina y dieta mediterránea".

Otros opción interesante es el patrocinio de eventos culinarios, como sucedió durante la organización de la primera edición del concurso de cocina Westin Little Chef, una cita enfocada a niños de entre ocho y trece años en colaboración con The Westin, el Mercado Central de Valencia y Colevisa. En la misma línea, VCC acogió una master class a cargo de Begoña Rodrigo, organizada por Trípula Experiencia, Cerveza Turia y Bodega Mustiguillo, como quedó bien claro a todos los presentes. También fue una de las escuelas asociadas a la red Innovation Cooking Center de Siemens, impartiendo los cursos de cocina organizados en toda España por la multinacional de electrodomésticos.

Escuela Eneldo, presente en el centro de Valencia desde 1995, confirma la tendencia de que cada vez más empresas contratan sus cursos para satisfacción de sus empleados. El espacio gastronómico, por el que han pasado cerca de 4.000 personas y cuya finalidad es impartir cursos de cocina y repostería, ha visto como su clientela ha evolucionado a lo largo de las dos últimas décadas. De los cocineros profesionales a los aficionados a los fogones, pasando por empresas que trabajan conceptos de outdoor y team building.

El team building es insaciable

Lejos de lo que sugiere su nombre, Viviendo del cuento es una compañía valenciana que trabaja con ahínco la cohesión de equipos. Ha tenido eventos culinarios, pero su especialidad va por otros derroteros. Concretamente por el ámbito audiovisual, porque en esto del coaching empresarial no existen fronteras. En este caso, se fomenta el compañerismo mediante la grabación de videoclips, lipdubs y team movies, donde la plantilla se convierte por un día en el elenco de una producción. Una manera de tener un recuerdo divertido, al tiempo que fomentar la creatividad y desinhibir al personal.

Hay conceptos para todos los gustos. Por ejemplo, el de Tumbatá DrumTeam, basado nada más y nada menos que en la percusión. Esto es, convierten a los oficinistas en músicos y organizan una audición. Los artífices de la idea destacan “la analogía entre una orquesta y cualquier equipo”, en tanto que los participantes “experimentan la fuerza de la colaboración y la importancia de cada una de las partes”. Afirman que la sensación de ritmo genera “sensación de pertenencia con resultados asombrosos”, pero además adaptan el estilo musical a la idiosincrasia corporativa de sus contratantes. 

Más habituales son los locales de resolución de enigmas, donde no solo pueden acudir grupos de amigos, sino también compañeros de trabajo. En Clue Hunter, por ejemplo, han creado juegos específicos para ellos. El objetivo es escapar de un sótano en el menor tiempo posible o descubrir al autor de un asesinato en un tren, pero si no hay “cooperación” entre los miembros no se conseguirá llegar hasta el final. En definitiva, un modo original de desarrollar el pensamiento lateral para enfrentarse a problemas inesperados de manera creativa, algo que a cualquier trabajador le sucede a diario. 

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