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enrique lapuente, director general de la empresa pública de saneamiento de aguas (EPSAR)

"El agua de Egevasa cuesta entre un 10% y un 20% más al ciudadano, lo reconoce hasta la Diputación"

25/06/2017 - 

VALÈNCIA. Enrique Lapuente fue designado por Compromís para dirigir la Entdad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat (Epsar). En su labor de revisión de los contratos de la firma pública dio con uno que considera perjudicial para los intereses de la Generalitat: el contraído hace 20 años para la gestión de 59 depuradoras de Valencia con Egevasa, empresa mixta participada por la Diputación de València (51%) y Aguas de Valencia (49%). Lapuente defiende que las labores de depuración de la firma cuestan entre un 10% y un 20% más al contribuyente y, en consecuencia, apuesta por resolverlo y adjudicar el servicio al mejor postor. Pero los argumentos de la Diputación de Valencia, liderada por el PSPV, chocan frontalmente con los suyos, y la discrepancia ha derivado en una agria batalla entre ambas administraciones y formaciones políticas.

-¿Qué es lo que no les gusta del convenio de Egevasa?

-A nosotros nos guía garantizar que los servicios públicos se presten bajo la tutela de las administraciones siguiendo criterios de racionalidad y eficiencia. Al llegar nos hemos encontrado una casuística muy variada en las relaciones de la Epsar con las administraciones y lo que pretendemos es que haya una tutela fuerte de la gestión de lo público. En el caso de Egevasa se trata de un convenio muy antiguo, de 1997. Hace 20 años que se rompió la gestión pública que se venía realizando, cuando se privatizó Egevasa con la compra del 49% por parte de Aguas de Valencia -el 51% sigue en manos de la Diputación-. Nosotros, siguiendo los principios que comentaba, creemos que podemos mejorar esta realidad.

La Epsar se ocupa de las 482 instalaciones de la Comunitat, y entendemos que no ha de haber administraciones duplicadas. Eso no lo entiende el ciudadano. La Epsar es una firma de la Generalitat especializada en esta gestión que lleva 25 años operando. Con la gestión de Egevasa de un buen número de plantas se está produciendo una duplicidad que se traduce en sobrecostes. Según nuestras estimaciones el sobrecoste de la depuración de agua de Egevasa es de entre un 10% y un 20% frente a un escenario de libre concurrencia donde el mercado y las empresas marquen la mejor oferta. Además, desde el punto de vista de la economicidad, hay que tener en cuenta que vamos a poner en marcha un buen número de depuradoras pequeñas en la provincia de Valencia, y si los servicios se gestionaran de forma común nos beneficiaría. Nos interesa unir plantas para licitarlas de forma conjunta.

-¿Por qué es más caro este contrato, en qué partidas detectan el sobrecoste?

-Los precios vigentes en este convenio no son precios de mercado en los que haya una libre concurrencia, que es lo que nosotros entendemos como saludable. Cuando los comparamos los costes con instalaciones depuradoras de agua similares vemos que son de alrededor del 10% y el 20% superiores. Esto es algo que hasta nos lo ha reconocido en conversaciones que hemos tenido la propia Diputación de Valencia. Hoy se podrían conseguir condiciones distintas en el mercado, porque las actuales condiciones son de hace 20 años, y desde entonces el contrato sigue cautivo. A nosotros nos gusta la libre concurrencia, que sea la opción más ventajosa la que explote el servicio, y que se renueve cada 8 años.

-Egevasa contraargumenta que sus precios son más económicos que los que cobra Facsa como adjudicataria en Castellón tras un proceso de libre concurrencia...

"¿Egevasa más barata que Facsa? Las depuradoras de Castellón son tres veces más pequeñas. No se puede comparar patatas con cebollas"

-Antes de comparar hay que tener bien claro qué comparamos. Si yo digo que las patatas valen una cantidad y las cebollas otra la comparación no es válida. Hay que atender a las circunstancias que van a regir los servicios que se comparan. Las plantas de Castellón son tres veces más pequeñas, y los factores de escala, en consecuencia, las hacen menos eficientes. Hay una planta que sólo atiende a dos habitantes, por ejemplo. Por otra parte, el territorio es otro gran condicionante. En Castellón hay mucha más distancia entre los núcleos de población, es una provincia menos habitada. Lo dicho: no se puede comparar patatas con cebollas. Dicho esto, cabe recordar que en el concurso de Castellón, que fue de algo más de 5 millones, Aguas de Valencia ofreció lo mismo. Su diferencia con Facsa fue de 1.500 euros. Además hay que subrayar que en ese precio están incluidas mejoras por 1,7 millones que pondrá el explotador de su bolsillo, y que las cantidades no varían si sube la mano de obra, la electricidad o cualquier otro factor asociado al coste, cosa que no ocurre con los precios de Egevasa, que todos los años se modifican.

-Egevasa utiliza precisamente el mismo argumento que ustedes: afirman que la comparativa de sus precios con la media autonómica está viciada porque toman los precios de depuradoras más pequeñas -y, en consecuencia, menos eficientes-

-Los precios que en este momento tiene Egevasa no están establecidos por el mercado. Es una evidencia. A nosotros nos gustaría que fueran de libre concurrencia. No hay que tenerle miedo a la ley de contratos. Podría entrar en detalles. Por ejemplo los reactivos, que son un 20% más caro. El precio de la gestión de fondo es más alto...los precios podrían corregirse de una forma significativa si se licitara el servicio.

Foto: EVA MÁÑEZ

-Sobre el debate gestión pública vs. gestión privada, Egevasa también le da la vuelta a su argumento. La empresa afirma que su gestión es pública en un 51% mientras que, si ustedes la licitaran, acabaría al 100% en manos de una gestora privada

-Es al contrario. Con la ley en la mano, Egevasa perdió el carácter público hace 20 años. Quiero recordar que el artículo número 85 de la Ley de Bases de Régimen Local dice expresamente que la gestión pública es tal cuando la ejerce directamente la propia administración o cuando se trata de empresas de 100% capital público. En este caso además se da una situación paradójica: la gerente de Egevasa es una persona que ha estado trabajando hasta hace unos días en Aguas de Valencia. Es algo muy inusual. Y también hay que tener en cuenta otra cosa importante: la EPSAR es una entidad pública que controla a las empresas privadas, pero en el caso de Egevasa es precisamente Egevasa quien se controla a sí misma. Eso no se entiende bien. No se puede ser juez y parte. Todos estos puntos nos llevan a concluir que el control efectivo no se termina de realizar. Nosotros tenemos una firme apuesta por la ley de contratos, que marca unas reglas para todos. Yo creo que no hay que tener ningún miedo a la ley de contratos.

-¿Por qué considera paradójico que la gerente de Egevasa provenga de Aguas de Valencia?

-A mí me llama poderosamente la atención que una empresa mixta en la que la mayoría, un 51%, esté en manos de la Diputación, ceda la gerencia al socio privado. 

-Desde fuera esta pugna puede verse como una mera disputa por la gestión de un importante paquete de depuradoras -en volumen y en euros-.

-Yo creo que quizá no ha habido una reflexión profunda por parte de la Diputación. Como administración tiene que perseguir que el servicio al ciudadano se preste con la mejor calidad al mejor precio, y eso en este momento no se da. También yo creo que ha habido cierta confusión. Lo que se está cuestionando en estos momentos es un convenio concreto que afecta a un número reducido de personas, a 56 personas. Yo creo que ha habido una confusión, se ha dicho que creará un trastorno laboral importante a Egevasa, y eso no puede ser así. Además, está perfectamente previsto en el convenio cómo se realizaría la subrogación del personal, en las mismas condiciones laborales, sindicales y retributivas que tienen ahora.

-La mayoría sindical está en contra de que la Epsar asuma las depuradoras...

-Siempre que hay cambios se altera el estatus quo, en este tema y en otros. Puede que haya preocupación, pero el convenio colectivo protege a los trabajadores, no deben tener ningún temor.

-A usted se le ve plenamente convencido de que hay que acabar cuanto antes con este contrato, y podrían hacerlo de inmediato por tratarse de instalaciones autonómicas. No obstante, la consellera Elena Cebrián ha apostado por establecer un diálogo con la Diputación que ya dura meses ¿Hay discrepancias entre ustedes?

"Estamos seguros de que llegaremos a un acuerdo. Se podría plantear una nueva vía de colaboración con la Diputación"

-Yo cada vez que estoy con la consellera y hablamos de esto veo una sintonía total. Pero nosotros tenemos espíritu de colaboración con las diferentes administraciones, sea la Diputación o sean ayuntamientos, y no queremos tomar una decisión unilateral. Queremos escuchar a nuestros interlocutores para ver los pros y los contras, y a partir de ahí reflexionar y decidir. También es verdad que en medio de este proceso ha habido informes jurídicos, ha habido cambios legislativos. Tenemos que ver bien qué aspectos, desde el punto de vista jurídico, pueden tener cierta disonancia con la legislación actual. Estamos pendientes de informes jurídicos. Es bueno dedicarle tiempo, sobre todo cuando hay dudas.

-¿Se imagina un final distinto al de romper el contrato de Egevasa y licitar el servicio al mejor postor?

-Si el final estuviera decidido no habríamos abierto un espacio para la reflexión. Cuando invitas a otra parte a reflexionar es porque no hay un 'a priori'. Queremos escuchar. Estamos seguros de que llegaremos junto a la Diputación a un acuerdo mejor para los ciudadanos, no para una institución o para determinadas empresas. También se podría plantear una nueva vía de colaboración con la Diputación.

-Usted apuesta por la gestión privada de las depuradoras mientras la Generalitat intenta revertir la gestión privada de los hospitales. ¿Cómo se explica esta contradicción?

-Lo más importante es que haya un control efectivo por parte de la administración. A nosotros no nos parece mal que haya concurrencia, para eso está la ley de contratos, que en algunos asuntos cree conveniente la participación privada. El modelo de gestión tiene una cosa muy buena, y es que cada cierto tiempo, entre 4 y 8 años, las empresas pasan examen. Se vuelven a licitar los contratos. De este modo están espoleadas por la eficiencia y por el buen hacer. Cosa bien distinta ocurre con las concesiones a muy largo plazo, de 20 años, como en el caso de Egevasa. Ahí se pierde el control de la administración.

-¿Para cuando un verdadero aprovechamiento del agua depurada?

-La Comunidad Valenciana está preparada. Nuestras plantas están preparadas para ofrecer un agua de calidad para usos agrícolas, además para los más exigentes, que son los cultivos de huerta. Lamentablemente la competencia de la asignación no está en nuestras manos, está en las del Estado, y es ahí donde encontramos que la inversión que hemos hecho no se ha visto satisfecha. Tenemos plantas que trabajan bajo mínimos en reutilización. La administración central se ha distanciado, y eso nos preocupa mucho. hay que ser valientes y reasignar los recursos. Hay que legislar sobre la tradición para plantear un futuro viable. Estamos reutilizando un tercio y yo creo que se podría llegar al 50%.

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