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dos empendedores de gandia despegan con su joyería exclusiva y desenfadada

La Vidriola: esculturas para vestir que triunfan en Internet

24/09/2017 - 

GANDIA. Romper la hucha e invertir esos ahorros para embarcarse en La Vidriola, un proyecto ideado por Blanca Calabuig y Pablo Nieto con el convencimiento de que eran el tándem perfecto para llevarlo a cabo y hacer "algo diferente". Comenzaron sin rumbo preestablecido pero esa "pequeña locura" se ha materializado en piezas de bisutería vistosas, alegres y únicas que salen del estudio que tienen en Gandia y llegan hasta Estados Unidos, Australia o Japón. "Nunca pensamos que podríamos llegar a vivir de esto, lo que teníamos claro es que queríamos diseñar nuestros productos, hacerlo de una manera diferente y juntos", recalcan.  

Lo han logrado. Sus collares, pulseras, pendientes y broches son deseados por mujeres de medio mundo que valoran la extravagancia y exclusividad de sus diseños. Un mundo que desconocían cuando comenzaron pero del que quizá Blanca, diseñadora de moda e ilustradora, estaba algo más familiarizada.

Su proyecto final de carrera lo realizó en Miquel Suay y después confeccionó algunas colecciones por su cuenta. Por su parte, Pablo Nieto, diseñador de producto y gráfico, tenía experiencia en empresas de muebles e iluminación. "Es un producto que vamos desarrollando poco a poco por lo que al final se trata de proyectar ideas, ya sea una lámpara, una joya o una silla", explica Pablo. Así lo hacen. Plasman sus ideas en joyas de metacrilato de singulares diseños donde el color, la forma y la originalidad son las protagonistas.

Los inicios fueron complicados. Sin experiencia, sin presupuesto, sin un espacio en el que trabajar —empezaron en un despacho de la casa de sus padres— pero con la ilusión de quien emprende. De eso hace ya dos años, aunque ambos insisten en que La Vidriola empezó hace año y medio: "Los primeros meses fueron de prueba porque el material —metacrilato—era nuevo para nosotros, no sabíamos utilizar la máquina láser, no conocíamos a los proveedores y nunca habíamos trabajado sobre este tipo de productos", recuerda Pablo sobre esas primeras pruebas de 2015 y diseños que "poco tienen que ver con lo que hacen ahora". 

Estos jóvenes emprendedores de Gandia explican que comenzaron sin grandes pretensiones y sin un objetivo claro. De hecho, su primer trabajo conjunto fueron unos bolsos, en los que "el tirador en forma de escarabajo tuvo mucho éxito" recuerda con una amplia sonrisa Blanca sobre cómo nació su primera colección, con formas menos elaboradas. "Queríamos diseñar piezas que aporten algo más, que no sean un simple collar", enfatizan. Y así nació La Vidriola, que además de ser un pez (Seriola lalandi) también significa hucha en valenciano.

Las piezas son limitadas 

Cada una de estas piezas de bisutería son hechas a mano y hay diseños que incluso están compuestos de hasta 60 diminutas piezas. "Es un trabajo muy laborioso porque lo hacemos todo a mano: cortamos las piezas, las pintamos, las pegamos… Lo hacemos con mucho cariño porque así lo requiere el producto", comenta Pablo sobre un proceso que en ocasiones requiere de toda una mañana. Unas joyas con el valor añadido de la exclusividad pues las piezas son limitadas.

"En cada una de las colecciones tenemos una gran variedad de modelos pero de cada diseño hacemos un máximo de veinte unidades; cuando se agotan no hacemos más" y resalta: "Por mucho que nos lo suplique una persona porque tenemos que asegurar esa exclusividad". Un aspecto esencial para ambos y que, en su opinión, les ha ayudado a posicionarse en el sector. 

Un suspiro llena el estudio cuando son preguntados por el proceso creativo. Una creatividad que parte a partir de pequeñas notas, experiencias, aficiones y que no tiene límites pues "podemos hacer todas aquellas locuras que deseamos porque no seguimos tendencias y hacemos aquellas colecciones que nos gustan a nosotros y a nuestras clientas". Esa lluvia de ideas la hacen de forma conjunta y luego trabajan sobre aquellas que "son más viables".

Blanca dibuja los primeros esbozos y Pablo los digitaliza para dar la forma final a esa pieza. Luego, juntos, elaboran los accesorios. En esta última colección, Hanami, han contado con la colaboración de Nahoko, que desde Japón les ha ayudado con las palabras en japonés y les ha proporcionado "un punto de vista diferente al que podemos tener de un Japón, menos tradicional y más moderno". 

El 87% de las ventas son al extranjero 

Hoy, sus ventas son básicamente internacionales, siendo Inglaterra, Australia, Estados Unidos y Japón sus principales destinos. "Nos dimos cuenta de que el estilo no encajaba en España así que detectamos a clientes potenciales de otros países y a finales de 2015 —por Halloween— hicimos un descuento con el que logramos hacer siete u ocho ventas y que resultaron ser cruciales para darnos a conocer y despegar como e-commerce", explican insistiendo en que sus mejores embajadoras son sus clientas. A partir de aquellas primeras ventas "la bola se fue haciendo más grande y ahora llegamos a los 80 o 90 pedidos al mes, con más de un producto".

El 87% de las ventas son al extranjero pero el mercado español poco a poco va creciendo y ya han lucido sus collares famosas como Pilar Rubio o Lorena Castell y Topacio Fresh. "Nuestro objetivo es afianzarnos en España y diversificar los productos para entrar a otros mercados", explican. Van por el buen camino pues hace poco han colaborado en la Pasarela Moda Cálida de Gran Canaria con la firma de trajes de baño Hipertrófico SW y recientemente les contactó el estilista de La que se avecina y en la próxima temporada un personaje de la serie llevará sus creaciones. "Es gratificante que la gente valore lo que hacemos y creo que todavía no somos conscientes de lo que estamos logrando", comenta Blanca mientras Pablo asiente con la cabeza. 

Con los pies en el suelo, explican que han tenido varias ofertas para trabajar con tiendas internacionales y han barajado la posibilidad de entrar en una aceleradora de empresas pero prefieren seguir con la senda que empezaron: hacerlo poco a poco y sin grandes pretensiones. Eso sí, este año esperan duplicar las ventas y seguir conquistando con sus "esculturas para vestir". Todo ello a través de su tienda online y desde Gandia.

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