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política educativa

Marzá estrangula a las universidades al no permitirles contratos de interinos

Trescientos profesores de la Universitat de València, de la de Alicante y de la UJI de Castelló ven sus puestos de trabajo en peligro. El anuncio de la Conselleria en la última reunión de la mesa de negociación del convenio colectivo indigna al STEPV

27/02/2017 - 

VALÈNCIA. Fue el ex ministro de Cultura José Ignacio Wert quien estableció el sistema. Más tarde el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, lo avaló. La tasa de reposición ha sido para las universidades una maldición, un lastre que les ha hecho precarizar su trabajo. El profesorado universitario ha sido uno de los más afectados por la crisis, con unas condiciones laborales y de salario a cada año peores, que en algunos casos no pasan de los 800 euros al mes.

Por si fuera poco, se ha paralizado y entorpecido su progresión profesional. Los profesores universitarios, en sus carreras docentes, pasan en su mayoría por dos estadios antes de acceder a la plaza de profesor titular: el de profesor ayudante doctor y el de profesor contratado doctor. Para el primer contrato se establece un tope legal de cinco años; para el segundo, cinco. Una vez rebasados esos diez años, el profesor debe acceder a la plaza de profesor titular por el proceso de concurso o irse a la calle.

La precariedad hasta la fecha es tal que tres de las universidades públicas valenciana se encuentran en una situación anómala. La Ley Orgánica de Universidades establece en su artículo 48.5 que las universidades no pueden tener más de un 40% de contratados temporales. Según Intervención de la Generalitat incumplen este porcentaje la universidad de Alicante, que tiene al 49% de su profesorado en esta situación; la UJI de Castellón, al 53%, y la de València, con el 48% de sus profesores contratados como temporales.

Ante la imposibilidad de convocar los procesos de selección para reemplazar a los que se jubilan, por el impedimento legal de la tasa de reposición, una de las pocas soluciones que habían encontrado las universidades de toda España era acudir a los contratos de interinaje. No eran la panacea, pero les permitían tener contratados de manera indefinida a estos profesores hasta que se pudieran convocar los concursos de sus plazas.

El 'regalo' de San Valentín

Ahora las universidades públicas valencianas saben que ni siquiera tendrán derecho a ese parche. El pasado 14 de febrero, día de San Valentín, en la reunión de la mesa de negociación del convenio colectivo, el equipo del conseller Vicent Marzà lanzó la bomba: Su Conselleria no permitirá que se acuda a esta figura en el futuro.

La tesis que mantuvieron en la reunión es que los contratos de interinos deben consumir tasa de reposición. Un anuncio que ha provocado la indignación entre los sindicatos y responsables universitarios, ya que de entrada supondrá que centenares de profesores no puedan seguir dando clase el año que viene, al cumplir el tope de sus años de contrato. 

¿Cómo piensan a cubrir las plazas de esos profesores?” se lamentaba este viernes un responsable de la Unversitat de València. El agravio es mayor ya que todos disponen de la acreditación de la ANECA para ser profesor con contrato indefinido.

Para las universidades que tienen la plantilla más envejecida es especialmente problemático. Es el caso de la Universitat de València, cuyo rector, Esteban Morcillo, ha expresado públicamente su preocupación por este asunto. En una reciente entrevista con Valencia Plaza, el rector admitía que su institución tiene un profesorado “muy envejecido” con cifras medias de más de 52 años de edad.

Consecuencias para el futuro

“El problema es más grave es para la Universitat”, corrobora Vanessa Campos, coordinadora de universidades del STEPV. “La docencia estructural la está dando personal contratado temporalmente”, denuncia, al tiempo que advierte de las consecuencias de perder los contratos de interinos; “es un parche que no nos gusta a nadie, que va contra la ley orgánica, pero nos gusta menos que nuestra formación, pagada con dinero público, se pierda”.

Por eso desde el STEPV insisten en que si no se levanta la tasa de reposición, se saquen a concurso las plazas de contratado doctor en régimen de interinidad. Si no, “los ayudantes doctores que acaban contrato el 31 de julio de 2017 se tendrán que ir”, explica Campos. Y serán centenares. Sólo en la Universitat de València serán en torno a 140. En la UJI de Castellón, explican, el sindicato ha contablizado a 69 docentes que se hallarían en esta situación entre este año y el que viene, mientras que en la Universidad de Alicante afectaría a 89 en los dos próximos años.

Si la Conselleria no rectifica, aseguran desde el STEPV, “pueden causar un terremoto”. Una situación insólita que, aseguran desde el sindicato, se debe a una intransigencia de Marzà y su equipo, que están haciendo “lo que no se atrevió a hacer ni el PP y lo que no ha hecho ninguna comunidad autónoma de ningún color político”.

El único atisbo de esperanza llega desde Castellón. El vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la UJI, Francisco López Benet, se muestra menos pesimista y asegura que en su universidad tienen el compromiso de la Generalitat de que se aceptará el interinaje en los contratos que vencen este curso. Desde esta institución confían en que de aquí a septiembre se pueda resolver el problema de la tasa de reposición. Con todo, no deja de ser un acto de fe. A día de hoy, sobre el papel, el futuro pinta azul oscuro, casi negro.

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