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planteará que el estado asuma los 43.000 millones de deuda de la Generalitat

Puig pedirá lo imposible para hacerse oír en la Conferencia de Presidentes

28/10/2016 - 

VALENCIA. Harto de que el Gobierno central y los otros gobiernos autonómicos apenas presten atención al "problema valenciano", que no es otro que la prolongada infrafinanciación, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, esbozó este jueves su estrategia para hacerse oír en Madrid. Concretamente, para hacerse oír en la Conferencia de Presidentes de CCAA que, en el debate de investidura, el candidato del PP y presidente todavía en funciones, Mariano Rajoy, anunció que iniciaría "de inmediato" los trabajos para convocar la citada Conferencia de Presidentes en el Senado, cuyo objetivo será tener un "diagnóstico compartido sobre el modelo y la suficiencia financiera y la puesta al día de los principios de solidaridad y cooperación que han marcado su desarrollo".

Una conferencia donde hablarán por turno los 17 presidentes está llamada a pasar a la historia como pasaron las ya celebradas, sin pena ni gloria, con los focos puestos en Cataluña y alguna mención destacada para aquel que logre decir algo original. En este contexto, Ximo Puig anunció este jueves que reclamará que el Gobierno central asuma "la deuda autonómica de la Comunitat Valenciana en su totalidad". Lo dijo en la Sesión de Control que se celebra los jueves en Les Corts.

La deuda de la Comunitat en estos momentos supera los 43.000 millones de euros, de los que aproximadamente tres cuartas partes el acreedor es el propio Estado español. Es la segunda más alta en términos absolutos y per capita -tras Cataluña- y la primera en relación al PIB regional, un 41,5%.

Pero no se quedó ahí el presidente valenciano, que a continuación justificó su propuesta en que "hay que acabar con la deuda que tiene la Generalitat y el conjunto de las comunidades autónomas". La deuda del conjunto de las CCAA es de más de 273.000 millones de euros (datos del segundo trimestre de 2016).

La propuesta de Puig choca en parte con el discurso del Consell, que en los estudios sobre financiación autonómica con los que defiende un nuevo modelo asegura que sólo una pequeña parte -en torno al 12%- de la deuda de la Comunitat ha sido provocada por despilfarro o corrupción de los gobiernos del PP. Del resto, aproximadamente la mitad sería el endeudamiento ortodoxo y necesario en cualquier administración para acometer obras públicas, y la otra mitad -unos 19.000 millones de euros según la última cifra dada por el Consell- sería la provocada por la infrafinanciación.

Es esta última cifra, cuyo cálculo ha aumentado de forma notable en el último año y medio, la que se suele calificar como "deuda histórica" y es objeto de reivindicación ante el Gobierno central, al que se reclama una condonación.

Levantará ampollas

Aunque no es la primera vez que se propone la mutualización de la deuda autonómica, la propuesta de Puig, sea de 19.000, de 43.000 o de 273.000, está abocada a provocar críticas y discrepancias por parte de las comunidades autónomas con menor deuda -que suelen ser las históricamente mejor financiadas-, ya que cualquier asistencia del Estado en lo que se refiere a la deuda pública es entendida como una ayuda a las comunidades "incumplidoras" de los objetivos de déficit. 

Así ocurrió cuando el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, decidió rebajar al 0% el tipo de interés que cobra el Estado por el dinero que tiene prestado a las CCAA. Obviamente, las comunidades más beneficiadas por esta rebaja de costes financieros son las que tienen una mayor deuda con el Estado, que son precisamente las que han tenido que recurrir al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) al no tener acceso a los mercados financieros.

Pero precisamente estas críticas ante el irreal planteamiento de Puig son las que le permitirán exponer el 'problema valenciano' con ciertas garantías de atención por parte del resto de presidentes y de la opinión pública, así como plantear otras soluciones de menor calado.

Fuentes de la Generalitat aclararon a Valencia Plaza después de la intervención de Puig que la suya es una propuesta "de máximos" para una negociación en la que se va "a por todo". Obviamente, no se espera obtener todo, pero se considera necesario pedir la luna para obtener algo sustancial.

En la misma intervención ante Les Corts, Puig instó a los grupos parlamentarios a "trasladar juntos la agenda del Pacto del Botánico al Congreso de los Diputados en Madrid". "Podemos conseguir avances sustanciales en la reforma urgente del modelo de financiación", concluyó.

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