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Malestar en el sector 'startup' de València por el concurso de la Estación Marítima

3/08/2018 - 

VALÈNCIA. La Asociación Valenciana de Startups había puesto muchas esperanzas en convertir la Estación Marítima de la Marina de València en uno de los focos principales del ecosistema tecnológico de la ciudad y liderar un espacio con el que proyectar València como hub internacional. Sin embargo, como publicaba este jueves Valencia Plaza, la compañía belga Fosbury and Sons es la favorita para adjudicarse la gestión del espacio.

Este miércoles se reunía la mesa de contratación  en las oficinas del Consorcio València 2007 para abrir las ofertas económicas de las dos empresas que se disputaban el espacio. Aunque el proyecto técnico planteado suponía un 50% de la valoración -donde entraban apreciaciones subjetivas-, la oferta económica suponía el otro 50%. Ahí fue donde Fosbury and Sons tomó la delantera al proyecto liderado por las startups valencianas. 

Sin embargo, algunos agentes destacados del sector a nivel local y nacional manifestaban su malestar tras conocer la situación e insistían a la falta de voluntad desde la administración por ceder el espacio al proyecto valenciano. El primero en hacer pública su disconformidad a través de la red social Twitter fue Diego Moya, CEO de Entrenarme y miembro de la junta directiva de la asociación, donde recordó a través de un hilo cómo había sido el proceso desde que solicitaron un espacio en la dársena para concentrar a los proyectos hasta el concurso final.


A su reproche se unían Javier Echaleku, CEO de Kuombo, y Carlos Ferrando, de la compañía Closca, quienes insistían en que la oferta de la AVS era "un proyecto de valencianos por y para València". Incluso se aventuraron a recalcar la importancia que había tenido la parte económica en la valoración y no el proyecto de posicionamiento de la ciudad.



Mientras, Ángela Pérez, miembro de la junta de la asociación y CEO de Imegen, aseguraba que seguirán trabajando en el proyecto mientras que otros ostentas un "poder efímero".


Tampoco dudó en pronunciarse Jorge Dobón, CEO de Demium Startups, quien insistía en que sería una pena perder la oportunidad de implementar el proyecto valenciano por un criterio económico.


También se mostraba indignado Juan Luis Hortelano, cofundador de Blinkfire y ex director de Plug and Play España, quien lamentaba que finalmente el apoyo al ecosistema local haya servidio para "llenarse la boca" pero al final no se haya consumado.


Más prudente fue Javier Jiménez, director general de Lanzadera, la aceleradora de empresas impulsada por Juan Roig, quien pedía esperar a la finalización del proceso, que será en el mes de septiembre. A él se sumaban muchos otros integrantes de la aceleradora, quienes insistían en la necesidad de avanzar en un proyecto impulsado desde València.


La Asociación de Startups de España y su presidenta, Carmen Bermejo, también lanzaron mensajes de respaldo al proyecto de la asociación e insistieron en que el apoyo a las tecnológicas no pueden ser solo buenas palabras. Además, alertaba del "devastador mensaje" que mandaba a la comunidad el decantarse por un proyecto de este tipo por cuestiones económicas.



Cristóbal Alonso, cofundador y CEO de Startup Wise, lamentaba la posibilidad de perder el proyecto desarrollado por la Asociación Valenciana de Startups. Desde la aceleradora, referente en Europa en modelos B2B, anunciaron la puesta en marcha en la ciudad de un programa para fase growth el próximo año tras conocer las posibilidades del ecosistema valenciano. 


También mostraba palabras de apoyo Pako Rodríguez, conector de Ouishare y especialista en startups de economía colaborativa. 


A este se sumaban otros profesionales como Fernando Garrido, director de EOI Mediterráneo, Fernando Marzal, CEO de Mobincube o Carlos Serrano, de Angels, el vehículo de inversión de Juan Roig.




Ana Carrau, fundadora de Chiquiemprendedores y parte de la junta de la Asociación de Jóvenes Empresarios, opinaba en la misma dirección.


Más profesionales del sector se sumaron este viernes a las críticas, como el CEO de Startupxplore, Javier Megias, quien apuntaba a que no se trata de una cuestión inmobiliaria.


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