X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

artur balder, autor de la 'Tetralogía de Teutoburgo'

Un escritor alicantino se convierte en el profeta de Odín

La Comunidad Odinista Española declara oficialmente textos sagrados las cuatro novelas sobre las andanzas del guerrero Arminius y su enfrentamiento con el Imperio Romano

11/10/2015 - 

VALENCIA. “¿Qué es lo que hace que un libro sea sagrado, el paso del tiempo o el contenido?”, se pregunta Ernesto García, presidente de la Comunidad Odinista de España-Ásatrú. Su reflexión es la respuesta a la decisión de los seguidores de esta religión, basada en las creencias milenarias de los pueblos del norte de Europa, de declarar texto sagrado la Tetralogía de Teutoburgo escrita a mediados de la pasada década por alicantino Artur Balder. La saga describe las vivencias del héroe germano Arminio el Querusco, que se enfrentó a las legiones romanas en tiempos del emperador Augusto y consiguió acabar con un ejército de más de 30.000 hombres.

Aunque poco conocida, la Comunidad Odinista lleva implantada en España desde 1981, cuando constituyó su primera sede en Albacete. De un pequeño grupo de admiradores de la cultura germana y los dioses vikingos se ha pasado, a lo largo de este tiempo, a una comunidad que supera los 9.000 miembros y que está reconocida por el Ministerio de Justicia como religión oficial desde 2007, lo que permite a sus autoridades celebrar “ceremonias civiles legalmente vinculantes” (como matrimonios). Ahora intenta que la administración le reconozca el estatus de Notorio Arraigo.

El escritor se ha tomado con muy buen humor el convertirse en una especie de apóstol del Odinismo, y aseguró que “Ernesto García realiza una tarea encomiable en defensa de la libertad religiosa en España desde los años 80”. De hecho, lo que hace el presidente de la entidad no es ni más ni menos que reivindicar una religión que en este país se profesó entre los siglos V y VIII, y a un pueblo -los Godos- a los que se puede considerar como los verdaderos fundadores de la nacionalidad española, por mucho que ese mérito se lo quieran apropiar los cristianos

No es la primera vez que un periodista le pregunta cómo puede ser un relato de ficción escrito hace menos de diez años un libro sagrado. “¿Acaso no son ficción los textos sagrados de otras religiones?”, responde. Para García y los miembros de su comunidad, la antigüedad del texto no tiene ninguna importancia, sólo cuenta el contenido.

¿Qué hace sagrado un texto?

“Los textos sagrados de cualquier época no son más que representaciones ideográficas de las divinidades en un momento dado. Son una representación de una cultura y de un momento concreto. Quizás lo extraño sea pensar que libros de hace miles de años puedan seguir siendo válidos ahora, teniendo en cuenta lo que ha cambiado el contexto en el que fueron escritos”, explica.

Nadie en la comunidad odinista considera que el director, pintor y escritor Artur Balder sea un profeta que ha recibido inspiración divina, ni que su tetralogía sea otra cosa que un novela histórica documentada hasta el último detalle. Para ellos, lo importante son los valores.

“Los odinistas”, explica García, “creemos en lo que llamamos Las Nueve Nobles Virtudes: el coraje, la verdad, el honor, la disciplina, la perseverancia… y todos estos valores están presentes en los libros de Balder. Además, él toma las referencias de una época y las actualiza así que sus libros se pueden leer como una metáfora de la situación actual”.

La comunidad Ásatrú creen en la existencia real de Odín, Bor, Vili, Thor, Vidar… pero su relación con sus divinidades es distinta a la de otras confesiones: no sienten por ellos un temor reverencial ni la necesidad de postrarse ante ellos en actitud sumisa, aunque sí les rinden culto. “Creemos que esos dioses existen, y que impregnan el mundo tal y como los conocemos: están en las montañas, en los ríos… en toda la naturaleza y en eso se basa nuestra relación con ellos”.


Las grandes preguntas

García explica cómo la religiones nacieron por el deseo del ser humano de encontrar una respuesta a las grandes preguntas, y que de esta búsqueda de la verdad nació más tarde la Ciencia. “Pero aunque gracias a la Ciencia cada vez sabemos más, las grandes preguntas siguen sin resolverse, así que algunos incluso han convertido la Ciencia en su nueva religión. Nosotros creemos que hay algo más y también buscamos respuestas a nuestra manera”.

Así, la sacralización de Tetralogía de Teutoburgo es más fácil de entender. “Nos regimos por las Nueve Nobles Virtudes, pero no tenemos ni mandamientos ni sagradas escrituras en el sentido que le dan otras religiones, por eso la antigüedad de un libro nos da igual, solo nos importa su contenido”.

Si la Tetralogía de Teutoburgo está compuesto por libros sagrados, ¿fue Odín quien inspiró a Balder? “No creo”, bromea, “creemos que existen algo que podríamos definir como unas vibraciones, y esas vibraciones son lo que ha captado Artur Balder y ha plasmado en su obra. Él es una especie de amplificador de esa ideas universales en las que nosotros creemos”.

Las sagas eran en las culturas paganas del norte de Europa la manera que tenían sus habitantes de transmitir sus valores, su conocimiento, sus mitos, sus creencias… “Nosotros pensamos que la de Balder consigue lo mismo”, explica.

Ernesto García comenzó a interesarse por la mitología pagana nórdica desde muy pequeño gracias a su abuelo, un teniente músico del ejército que era un Wagneriano convencido. Luego fue conociendo a otros que compartían sus inquietudes hasta que un día descubrió que esos valores paganos, mucho más antiguos que el cristianismo, eran en lo que creía.

“Arminius”, el protagonista de la saga de Balder, “es un guerrero que lo tiene todo perdido contra el Imperio Romano, pero decide presentar batalla y defender en lo que cree y, contra todo pronóstico, consigue derrotar a las legiones romanas. En el mundo en que vivimos, sus valores siguen tan vigentes como hace 2.000 años”, añade.

García remite a un artículo que leyó recientemente, en el que el experto de turno decía que la protección del medio ambiente podría convertirse en un obstáculo para el mundo financiero. “Es como en Matrix, un mundo irreal, el de las finanzas, frente al real, en el que comemos, respiramos, vivimos… y nos dicen que nos olvidemos de él, como querían hacer los romanos con los pueblos del norte de Europa. Contra eso es contra lo que nos relevamos y Arminius y la Tetralogía de Teutoburgo son una excelente manera de familiarizarse con esos valores que consideramos sagrados, y por eso no importa cuándo se escribiera”.

Evitar la confusiones

Para el que no se maneje bien en mitología nórdica, que será más de uno, es fácil que le asalten preguntas como si son el godo-germanismo y Ásatrú son distintas maneras de referirnos a una misma confesión religiosa.

Según Balder, “el término ‘Godo’ en las Eddas [las colecciones de relatos de la mitología nórdica] es un adjetivo genérico con el que los pueblos germánicos se reconocían a sí mismos como tales. Por ejemplo, en el Gripisspo (La Profecía de Gripir, Edda Mayor, estrofa 35) leemos la referencia “la esposa de Gunnar, señor de los godos”. Al respecto, Henry Adams Bellows añade una completa nota en su traducción inglesa de las Eddas sobre el uso de la palabra ‘Godo’ en la Edda poética o mayor: “Godo era un término que se aplicaba en el norte sin mayor discriminación para referirse también a las tribus germánicas del sur”.

Así, ‘godo’ en un principio significó oriundo de Gotland, hoy Suecia, aunque ya en la Edda es un sinónimo general de ‘germano’, y deviene un gentilicio muy extendido que después ‘migra’. De hecho, los godos como pueblo llegan a la península ibérica después de un largo periplo por Europa. Por lo tanto, en el caso de España, ‘godo-germánico’ se refiere al interés por reivindicar una señas de identidad cultural contrastada históricamente: la de la presencia de la cultura germánica en la península de manera incluso predominante socialmente en ciertos siglos".

Recuperar la tradición godo-germánica religiosa es, por lo tanto una forma de matizar el Ásatrú [la recreación unificada moderna de esta herencia pagana] en España’, y no precisamente su totalidad, sino una vertiente, apunta Balder.

Cómo explica el escritor “Odinismo moderno, en realidad, como definición es la práctica de la religión de los pueblos indígenas centroeuropeos en nuestro tiempo, con los retos que ello implica. Ásatrú significa ‘fe en los Ases’, siendo los Ases las figuras arquetípicas básicas en la estructura religiosa del mito germánico en su etapa más reciente, por lo tanto es parecido al término ‘Odinismo’, o incluso más apropiado que éste porque se refiere a un panteón de dioses, a un politeísmo, mientras que Odinismo hace referencia a la figura central del culto, que es Odín y en cierto modo limita la definición y práctica religiosa”.


Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email