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los recuerdos no pueden esperar

2019 cantado y contado por ellas

22/12/2019 - 

VALÈNCIA. Cuando llega la hora de hacer recuento de lo acontecido durante el año, me pongo de mal humor. No es nada personal, solamente una cuestión de pereza. No tengo ganas de pasar por ese calvario típico de ¿pero cuál era mejor, el disco de fulano o el de mengano? No me apetece nada. Al final participo en alguna lista porque no hay más remedio ya que esto también forma parte de mi trabajo. Hay docenas de compañeros que se toman muy en serio esa tarea, y yo prefiero que, en la medida de lo posible, lo hagan ellos, que le van a poner un entusiasmo que yo ya no tengo. Sé que cuando insisto en estas cosas puedo dar la sensación de estar harto de escuchar música. No es así. Insisto: NO ES ASÍ. De hecho, es todo lo contrario. Escucho música con placer, con ganas, con curiosidad y, por supuesto, con asiduidad. La  música me hace compañía, me inspira, me ayuda a filtrar la realidad y también mi propia imaginación. Me intereso mucho por la música nueva porque necesito ir aumentando mi, como diría Miqui Puig, colección de favoritas. Me fascina descubrir artistas recientes y sentir que  necesito volver a ellos tanto como a los que ya disfruto de hace tiempo. No quiero que se acabe ciclo mientras pueda evitarlo.


Habitualmente me preparo mis propias listas mensuales. Son selecciones que voy haciendo de acuerdo a las novedades que van apareciendo. Me va muy bien para escucharlas e ir tomando contacto con nuevos discos que van publicándose,. La cantidad de novedades es abrumadora e intentar mantenerse al tanto de todo, incluso siendo un profesional, es casi imposible. Así que voy confeccionando listas con canciones nuevas que ordeno a mi gusto, a las cuales añado y quito cosas a medida que me familiarizo con ellas. Cuando llega el final del año, es mucho más sencillo acordarse de lo que ha salido y poder elegir. Pero lo que de verdad me tira es hacerme listas de reproducción con lo que me gusta a mí, no con lo que supuestamente es lo mejor. Cada vez más, abogo por sumergirme en la subjetividad. Tengo la sensación de que por más que me desgañite defendiendo un disco o criticándolo, el barullo universal es tan grande que no se me oye. Nunca me han gustado las discusiones encendidas sobre ningún tema. Detesto tener que alzar la voz para que se me oiga y no soporto las tertulias por eso, porque no hay quien se ponga de acuerdo en nada. Da igual el tema que sea, el aniversario de un disco, la aparición de otro, como no me gusta chillar ni pegar empujones, tengo la sensación de que no se me oye.

También soy consciente de que, como periodista especializado, hay gente que se fija en lo que diga para tener una cierta orientación de cara a las novedades. Yo también lo hago con críticos de cine, literatura, televisión o arte en cuya opinión confío. Llegado el caso, prefiero limitarme a ejercer de agente difusor. Seleccionar cosas que creo interesantes, ordenarlas, cribarlas y enseñárselas a unos lectores que, por una cuestión generacional, por falta de tiempo o de lo que sea, agradecen que señales focos de interés con tu dedito de señor informado. La gente que puede leerme es la misma que se siente incapaz de entregarse a los nuevos ritmos latinos, simplemente porque no están hechos para ellos. Esa misma gente ya no tiene tiempo ni energías para seleccionar música pop recién hecha. Pienso que, sobre todo, trabajo para ellos y me gusta mucho esa idea. Es como volver a los orígenes, a 1980 cuando estaba en Harmony y le decía a alguien que se escuchara a John Foxx o el Metal Box de PIL; a 1983, cuando hacía el fanzine Estricnina y hablaba de The Gun Club; o a 1986, cuando escribía sobre Lydia Lunch en Ruta 66.

La lista que acompaña a este artículo y que da sentido a todo el rollo que os acabo de soltar no es más que una lista con cosas que me gustan y que me han acompañado a lo largo del año. No hace falta que explique mucho más, La información está en el aire. Los discos completos se pueden escuchar en distintas plataformas. Hay críticas sobre todos estos títulos y entrevistas con sus autoras esparcidas por el ciberespacio. He preferido hacer una lista solo con nombres femeninos porque creo que es importante aislarlo de vez en cuando para apreciar su calidad sin interferencias. Ya sabemos lo que han hecho los chicos, Cave, Yorke, Kiwanuka, Beck… Escuchemos lo que han hecho las chicas. Si están en esta lista es por algo. Y las que no están, es simplemente porque prefiero que cedan su espacio a nombres menos conocidos o evidentes. La selección podría ser mucho más extensa, pero la idea es que la escuchéis entera y de ella saquéis información. Está secuenciada para que funcione como una lista que podríais haceros en casa, pero que cada cual coja lo que le apetezca y se lo ordene a su gusto. Ah, y tiene un tema de Billie Eilish que, por más que le duela en el estómago a los intransigentes, es la artista pop más impactante del momento, porque su propuesta musical no es fácil pero está llegando a millones de adolescentes. Su tema y el resto de la selección se lo dedico a mi amigo y compañero el periodista Fernando Navarro. Él ya sabe por qué. Vosotras y vosotros centraros en las canciones. Feliz navidad


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