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dos empleados de novocar corroboran las extrañas circunstancias del día de autos

Juicio de los Sala: Miguel López calla y deja que la acusación construya su relato por descarte

16/10/2019 - 

ALICANTE. La jornada de este martes en el juicio por el crimen de los Sala había generado mucha expectación, pues estaba previsto que prestase declaración el único acusado por el asesinato de Carmen Martínez, viuda del expresidente de la CAM y fundador del imperio del plástico Samar Internacional, Vicente Sala. Sin embargo, Miguel López, casado con la hija menor del matrimonio y a quien la Fiscalía (y la acusación particular que ejerce el hijo varón, Vicente Sala Martínez) considera el autor material del crimen, se acogió a su derecho a no declarar.

La sesión comenzó con la lectura de las conclusiones preliminares de las partes, que había comenzado el lunes por la tarde y se aplazó para realizar la inspección ocular al lugar del crimen, el antiguo concesionario Novocar, que regentaba el acusado en el momento del asesinato (el 9 de diciembre de 2016). La acusación de Vicente Sala, representado por el abogado Francisco Ruiz Marco, considera que en el crimen se conjugaron motivos económicos (para no perder la "desahogada vida" que llevaba por decisiones empresariales de la matriarca) y la animadversión personal hacia la víctima ("la despreciaba y temía"). La defensa, a cargo de Javier Sánchez-Vera, insistió en que no hay pruebas que demuestren que el acusado es culpable.

Tras un receso, a mediodía llegaba el momento estelar: el interrogatorio al único procesado. Pero Miguel López, que apenas pudo arrastrase hasta el micrófono habilitado para las testificales, se acogió a su derecho a no declarar basándose en su estado anímico. Al procesado se le quebró la voz y no pudo ni terminar la frase con la que quería excusarse. Su abogado completó la aclaración: "tiene un estado psicológico frágil", por lo que no iba a contestar a ninguna de las partes, ni siquiera a su propio defensor. Sánchez-Vera ha pedido que tampoco declaren ni la mujer (que está tomando medicación) ni los hijos de López.

Miguel López llega a los juzgados acompañado por su hermana. Foto: RAFA MOLINA

Ante el silencio del acusado, el fiscal y la acusación particular, en una estrategia clónica, trataron de armar su relato acusatorio por descarte, con su interrogatorio a los dos testigos que tomaron la palabra tras el exgerente de Novocar. Precisamente, dos de los empleados que estaban en el concesionario cuando encontraron el cuerpo de Carmen Martínez y llamaron al 112. Las preguntas del fiscal se encaminaron a llamar la atención sobre el extraño comportamiento del acusado el día de autos, mientras que la acusación particular, en un llamativo interrogatorio, se preocupó de dejar sentado que ninguno de los dos testigos sentía animadversión por la víctima, y que no sabían disparar.

Los dos testigos coincidieron en que no era habitual que fuese el gerente del concesionario quien entregase los vehículos a los clientes ("no recuerdo otro caso similar"), como tampoco que éstos estuvieran estacionados en el lavadero ("se dejaba libre cuando el coche estaba limpio para seguir trabajando"). Tampoco recordaron ningún precedente en el que López entregase las llaves del coche directamente al cliente para que fuese a buscarlo, como sucedió ese día. Frente a este 'relato', la defensa consiguió que los testigos señalasen que ese día había otro coche pendiente de entrega en la puerta principal (lo que explicaría que el de la víctima se quedase en el lavadero) y que la empresa estaba llevando a cabo un traslado de muebles.

Tira y afloja con la juez

El abogado de la acusación particular protagonizó varios momentos llamativos, incluso alguno hilarante, durante sus interrogatorios. Al repetir preguntas que ya había realizado el fiscal, José Llor, y ser reprendido por ello por la magistrada presidenta del tribunal, replicó que "perdón, pero yo no lo he oído". En otra fase de la declaración, ante su reiterado uso de la coletilla "correcto" tras la respuesta del testigo para enlazar con su siguiente pregunta, la juez le tuvo que recordar que la Ley de Enjuciamiento Criminal prohíbe expresar aprobación o desaprobación ante las respuestas. Pero siguió usando la muletilla, ya sin más reconvenciones. También llamó la atención su réplica ante una vaguedad de un testigo (que convenía a su línea de interrogatorio): "como ha dicho su señoría, los testigos no comparecen para imaginar".

Francisco Ruiz Marco, abogado de la acusación, ante un grupo de periodistas. Foto: RAFA MOLINA

Al margen de los curiosos interrogatorios de las acusaciones ("¿sentía animadversión por la víctima? ¿sabe disparar?"), los miembros del jurado realizaron también algunas preguntas (que leyó la juez). Una en concreto, fundamental, que quedó sin respuesta: "¿Recuerda si Miguel López llevaba la misma ropa cuando volvió a Novocar después de irse a casa y llamarlo para avisarle de lo que había sucedido?". Uno no se fijó, el otro no se acordaba. En comparación con la dilatada jornada del día anterior, la sesión había finalizado a las 13.30 horas.

Este miércoles se reanudarán las testificales con la comparecencia de otros tres empleados de Novocar y, a continuación, otro de los momentos estelares de la vista: la declaración de Vicente Sala Martínez, único hijo de la víctima que cree en la culpabilidad de su cuñado, para el que pide (como el fiscal) 24 años de cárcel por asesinato y tenencia ilícita de armas.

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