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Dow Griffith / localizador de exteriores

«A Brian de Palma, Scorsese o Spielberg les gustaría rodar en València»

Dow Griffith ha localizado para películas tan míticas como Carrie (1976), El color del dinero (1986) o Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008). Quién sabe si tras su visita a València la ciudad será escenario de algún nuevo rodaje...

10/07/2019 - 

VALÈNCIA.- Dow Griffith ha trabajado en 88 países y recorrido 341 regiones por todo el mundo. Ha compartido horas de trabajo con los directores Brian de Palma y Martin Scorsese, con actores como Paul Newman o Tom Cruise, y en películas como Jumanji, Misión a Marte o Indiana Jones entre otras. Este norteamericano, experto director de localizaciones cinematográficas, ha visitado el Cap i Casal invitado por la València Film Office para conocer las posibilidades que ofrece la ciudad para el rodaje de películas.

Lleva una vida repleta de contrastes. Nacido en Manhattan   (aunque su trabajo transcurre entre país y país), ha elegido las tranquilas islas de Vashon & Maury como residencia habitual y confiesa que después de conocer València podría plantearse seriamente esta ciudad como lugar en el que vivir. Con Dow hemos hablado de sus trabajos en míticas películas como Carrie, de sus impresiones de la ciudad, de cómo ve a los valencianos, de sus directores y películas preferidas y también de la importante labor de toda Film Office y, por supuesto, de la València Film Office.  

En su opinión, colocar a cualquier región en la lista de los diez mejores lugares para rodar películas requiere de una inversión constante de tiempo y dinero, que siempre compensa. Explica que las regiones del mundo que se han dado cuenta de esto crean incentivos financieros para que el rodaje de películas sea lo más atractivo posible. Griffith destaca la importancia de toda Film Office para promover la región, reunirse con estudios, lanzar campañas publicitarias, patrocinar festivales de cine y asegurar que los rodajes tendrán todas las facilidades. Recomienda a todo responsable político financiar y apoyar la expansión de la Film Office para conseguir mayores rodajes para la ciudad. Cuando él comenzó a trabajar en su especialidad —a mitad de los años setenta— este tipo de organismos no existían y actualmente asegura que son un recurso muy valioso para la industria del cine.

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— Qué vida la suya, Dow. No hay quien le pille para poder hacer una entrevista... 

— La verdad es que vivo una vida llena de contrastes y bastante movida (ríe). Nací en la pequeña isla de Manhattan (EEUU) y ahora vivo en una isla de un tamaño similar pero en la costa oeste de Estados Unidos, Isles of Vashon & Maury. Supongo que tengo una mentalidad isleña. Son mi punto de partida. Me encanta explorar el mundo por lo que cuando salgo de mi isla es como comenzar una aventura y cuando vuelvo a ella disfruto de su paz y ritmo tranquilo. Mi hija, que sigue viviendo en Manhattan, cuando me visita aprecia el diferente ritmo y la belleza de mi isla.

— ¿Cómo llegó a convertirse en un experto en localizaciones cinematográficas? ¿Fue un objetivo vital o una simple casualidad? 

— En mi caso esta especialización llegó por casualidad. Yo me formé en la Universidad en Antropología y lo disfruté pero no sabía a dónde me iba a llevar. El cine era uno de mis hobbies y un día un amigo me sugirió presentarme a una entrevista para trabajar con Brian de Palma. Y ahí comenzó todo lo que me ha llevado a viajar por 88 países y 341 regiones.


— ¿Qué se necesita para ser un buen director de localizaciones de cine? ¿Cuál ha sido la peor situación a la que se ha enfrentado?

—Se necesita conocer bien el funcionamiento íntimo de la producción cinematográfica. Así de simple. Tener un enfoque muy creativo, buenas dotes de comunicación, organización, conocimiento técnico, logística... Esa mirada creativa es el primer requisito que entra en juego desde el momento en que te dan el guión de un nuevo proyecto. En ese momento, mi primera tarea es saber interpretar los verdaderos objetivos del guión/historia, visualizarlo creativamente y consensuar mis impresiones con el director. 

Hay que tener en cuenta que la localización es uno de los elementos cruciales de toda película. De las miles de personas involucradas en la creación de una película, solo un puñado de profesionales contribuyen junto al director a conseguir la apariencia de originalidad y creatividad que necesita una buena película. Estas personas son el cámara, el director artístico, el editor (montador), el diseñador de vestuario y el director de localizaciones. Por tanto, el primer trabajo de todo director de localizaciones es ser capaz de interpretar visualmente la historia de manera que cada ubicación de soporte al guión.

«creo que con la mejora de la creación de gráficos el trabajo de localización podría llegar a desaparecer»

Las habilidades en Comunicación también son importantes porque en la industria cinematográfica todo está muy difuminado por lo que cada responsable de departamento debe centrar el foco, y en mi caso, el responsable de localizaciones debe conseguir que todo el equipo trabaje en la misma dirección. ¿A qué me refiero? Para entender lo que digo pensemos que las conversaciones con el equipo sustituyen a reuniones formales y pueden producirse en cualquier lugar: en una esquina de la calle, en el metro o en un submarino, etc. De ahí lo importante de una buena gestión de las informaciones, de saber recogerlas en su momento, crear consenso y posteriormente saber comunicarlo tanto al resto del equipo como al resto de departamentos. Uno de mis equipos en Sudamérica solía llamarme «Mr. Memo» por los numerosos recordatorios (memos) que les enviaba cada día. 

— Tuvo un comienzo 'de película', teniendo que localizar escenarios para la película Carrie (1976). ¿Fue esta su primera experiencia? ¿Cómo fue? ¿Cómo se manejó con ella? ¿Cómo fue trabajar con Brian de Palma?

Carrie significó un punto de inflexión en mi vocación. Anteriormente me había centrado en hacer documentales y había trabajado como ayudante de cámara. Un amigo me informó de que Brian de Palma buscaba un responsable de localizaciones para una película con Sissy Spacek y John Travolta. Lo primero que pregunté fue qué era eso de director de localizaciones y cuánto pagaban. Fui a la entrevista y me contrataron pero como era un principiante me pusieron un período de prueba. A los dos días Brian de Palma me preguntó lo que había encontrado para una escena de diálogo con dos actores. Lo llevé a un primer emplazamiento, a un lugar del instituto donde los chavales pasaban el rato al finalizar la jornada. Había muchas ventanas y no era un espacio muy grande. El director me preguntó «¿cómo se supone que voy a filmar aquí?, hay mucha ventana y es muy pequeño». Yo le planteé seguir a los actores mientras llegaban y se sentaban en una mesa y luego continuar filmando desde fuera de las ventanas los movimientos de ellos. Y todo ello convenció al director y decidió grabar la escena de esa manera. Esa fue una valiosa lección para mí, para empezar mi carrera. 

Ahí fue cuando aprendí que no se trataba de que yo dijera al director cómo filmar las escenas sino que también debía pensar en los desafíos a los que se encontraría el director en cada localización. Luego he trabajado con muchos otros directores. Los hay que no aceptan sugerencias sobre cómo grabar las tomas, pero yo diría que los buenos directores aceptan de buen grado las sugerencias reflexivas del equipo a la hora de poder mejorar una narración o resolver un problema concreto. 

—El presidente de Pixar, Ed Catmull, en el Gartner Symposium de 2018 se refirió a la relación de la Inteligencia Artificial (AI) y el cine, y vino a decir que la industria cinematográfica todavía no es consciente de cómo impactará en el cine. ¿Cree usted que podría cambiar su profesión y las ubicaciones reales ser reemplazadas por ubicaciones virtuales?

—Trabajé en la película de animación Dinosaur de Disney, durante dos años y medio. Todas las ubicaciones eran reales porque era demasiado costoso recrear todos los detalles que requería cada toma. Es cierto que la animación de los personajes era más fácil. Para esa película trabajé en once países alrededor del mundo. Era un trabajo conjunto, en el que nosotros sugeríamos narraciones, a medida que encontrábamos localizaciones. El trabajo digital de aquella película, rodada a mitad de los noventa, ya fue muy importante y en lugar de reducir las localizaciones reales, las incrementó. 

También es cierto que en otras experiencias que he tenido en las últimas sesenta y cuatro películas en las que he trabajado no ha sido igual. El creciente uso de las imágenes creadas por ordenador a veces se impone ante situaciones en las que grabar en una localización determinada puede resultar complicado para el rodaje. Es lo que ocurrió en la película de Paramount Pictures Avatar, The Last Airbender. La idea inicial era grabar en Vietnam pero al estudio le pareció arriesgado y decidieron optar por recrear escenarios por ordenador. Eso no ayuda a la película. Años después hemos visto películas legendarias como Kong, la isla Calavera que sí rodaron en Vietnam y el resultado fue grandioso. Pero pienso que cada vez mejorará la creación de gráficos por ordenador y por tanto el trabajo de localización podría desaparecer.


— Ha trabajado en El color del dinero (1987) con Scorsese, Paul Newman y Tom Cruise. ¿Algo que comentar de aquel trabajo? 

— En aquella película solo me involucré para la preproducción preliminar y me encontré entre dos fuegos: el del director y el del estudio (Walt Disney), y entre Scorsese y su productora Barbara de Fina. El director quería grabar en Nueva York, en los ambientes con los que estaba familiarizado, pero el estudio quería filmar en Canadá para ahorrar dinero, pues en aquellos días Nueva York no era film friendly. Tras explorar Canadá advertí que no ofrecía el entorno que buscaba Scorsese, pues Canadá era demasiado limpia y no tan polvorienta como el ambiente que necesitaba generar el director. Al final, después de un tira y afloja, la película se rodó entre Chicago y New Jersey.

— Usted visitó València en 2017 invitado por la Film Commission para familiarizarse con la ciudad y tenerla en cuenta para futuras localizaciones. ¿Recomendaría la ciudad?

— A menudo, las localizaciones se hacen de lugares que uno conoce o ha visitado, lo que refuerza las posibilidades para una ciudad de ser escenario de una película. Conocí València y experimenté una ciudad muy agradable, no sé qué pondría en primer lugar, si una ciudad para rodar o para mudarse a vivir.

— ¿Cuál fue su primera impresión de la ciudad y de sus gentes?

— Mi primera impresión fue excelente en gran medida por la hospitalidad y buena organización de la Valencia Film Office, que en todo momento supo anticiparse a las necesidades del grupo de profesionales. Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la diversidad y contrastes que ofrece la ciudad. No hay más que ver el contraste que ofrece la Ciudad de las Artes y las Ciencias frente a la ciudad antigua. ¿Cuántos lugares hay en el mundo con esos contrastes? Y esa riqueza es muy útil para un director de cine. Además tuve ocasión de visitar las tres provincias valencianas. 

—¿Qué otras ventajas encuentra de rodar en València? ¿Y para qué tipo de películas sería una buena candidata?

—La ciudad de València es una buena opción por su clima, por su cultura, variedad de escenarios y facilidades para la logística. 

— Entre sus competencias profesionales afirma controlar lenguajes como el proxémico, kinésico, oculésico y paralingüístico. ¿Cómo le ayudan estas destrezas en su trabajo? ¿Cómo le diría a Scorsese qué somos los valencianos?

— Esos aspectos de la comunicación no verbal me ayudan diriamente. Sobre todo cuando no hablo el idioma o me encuentro en situaciones con costumbres tribales, como en trabajos realizados con tribus del Amazonas o en el desierto con los Bereberes. Me ayuda a obtener una información muy valiosa.  En el caso de València, y desde una perspectiva no verbal, proxémica, kinésica y a juzgar por el lenguaje corporal, las relaciones espaciales y el contacto visual con la gente, las personas valencianas me parecen expresivas, desinhibidas, dispuestas y abiertas a comprometerse, no se sienten amenazadas y sí seguras y están dispuestas a explorar. Tuve una impresión positiva de la gente y el lugar. Yo podría vivir en València.  

«uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la diversidad y contrastes que ofrece valència»

—¿Qué recomendación daría a los responsables politicos valencianos?

—Les diría que financien y apoyen la expansión de la Film Office para que València consiga más rodajes cinematográficos.

—¿Qué localización de València le gustaría utilizar en alguna película? 

—Me encantaría incorporar la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Tiene una gran fuerza visual.

—Usted ha trabajado en la película Mission a Marte con Brian de Palma, Gary Sinise y Tim Robbins. ¿Algo a destacar de ese trabajo? ¿Alguna anécdota?

—He trabajado con Brian de Palma décadas, desde que comencé con Carrie. Y lo interesante para mí es haber visto su evolución como director y cómo ha perfeccionado su técnica de trabajo. 

—También ha trabajado con Scorsese, Spielberg y Steven Soderberg, ¿a cuál le gustaría rodar en Valencia? 

—A todos ellos les gustaría rodar en València.

— Ha trabajado en más de 86 países, en unas 329 regiones del mundo. ¿Qué le ha resultado más sorprendentes? 

—Diría que la Gran Sabana en Venezuela, ubicada en la frontera entre Brasil y Guyana. Lo exploré en helicóptero y ningún paisaje del mundo me ha impresionado más. Allí he rodado tres películas. Me lo planteé para la última película de Indiana Jones pero el momento aquel era demasiado arriesgado por el clima político de la zona. 

—¿De qué película le hubiera gustado ser director de localizaciones? 

—De la película The Fall de Tarsem Singh.

—¿Cuánto tiempo pasa desde que usted concreta la localización hasta que comienza el rodaje? 

—Yo puedo investigar las localizaciones durante cuatro meses. Luego hay otros tres meses de negociaciones de contratos y también de pruebas técnicas y tecnológicas hasta que comienza el rodaje.

—¿Cuánto tiempo pasa al año viajando?

—El factor viajar en mi trabajo es muy variable. Hay años en que no piso mi casa y otros en que no salgo de ella porque mi trabajo es principalmente de investigación. Pero me encanta mi trabajo... 

* Esta artículo se publicó en el número 57 de la revista Plaza

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