VALÈNCIA (EP). Limpiar el patrimonio cultural, ya se trate de pinturas, esculturas, textiles, fondos documentales o bienes arquitectónicos y arqueológicos, es una de las actuaciones fundamentales para su conservación y restauración. Para ello se requieren tratamientos ajustados a cada superficie, que permitan retirar elementos como grafitis, suciedad o colonizaciones biológicas y preserven la integridad del bien intervenido. A partir de esta premisa se desarrolla el proyecto Ecotecult, coordinado desde la Universitat Politècnica de València (UPV) y dirigido por la catedrática Virginia Santamarina Campos, que ya ha obtenido "excelentes resultados" de laboratorio sobre metales, papel, textiles y piedra, que permiten aportar criterios para adaptar la limpieza con frío a las necesidades del patrimonio cultural.
"Esta tecnología permite dirigir la limpieza hacia zonas concretas sin necesidad de utilizar disolventes, ajustando las condiciones del tratamiento a cada material y al depósito que se desea retirar. Se emplea dióxido de carbono sólido, en forma de pequeños gránulos o de partículas finas de nieve carbónica, que se proyectan sobre la superficie. El enfriamiento y la acción del chorro favorecen el desprendimiento de determinados depósitos y recubrimientos. Durante el proceso, el dióxido de carbono sublima, es decir, pasa directamente de sólido a gas, sin dejar residuos sólidos del propio agente de limpieza", señala Santamarina Campos. "En Ecotecult investigamos cómo adaptar el tratamiento a cada material y al depósito que se quiere retirar. Buscamos una limpieza selectiva que combine eficacia, respeto por la integridad del bien cultural y un uso eficiente de los recursos", explica la directora del proyecto en un comunicado.
Los ensayos en laboratorio han conseguido retirar grafitis de muestras metálicas con recubrimientos utilizados en escultura contemporánea y preservar su integridad estructural. En papel de algodón, un tratamiento de baja presión ha reducido manchas formadas por partículas ricas en carbono adheridas a la superficie y mantener la red de fibras. La experimentación también ha permitido reducir depósitos de barro sobre seda, algodón y lino y desprender colonización superficial de líquenes en piedra caliza. En este último ámbito se han ensayado, además, tratamientos combinados con aceite esencial de tomillo para estudiar su contribución al control del biodeterioro.
La evaluación de los resultados va más allá de la constatación del cambio visible tras la limpieza. El equipo compara los materiales antes y después del tratamiento mediante análisis químicos, mediciones de color y brillo y el examen de las superficies a escala microscópica. Según las características de cada ensayo, incorpora registros de alta velocidad para analizar cómo se fragmentan y desprenden los depósitos. La combinación de estas evidencias permite relacionar la eficacia de la limpieza con sus efectos sobre el material y fundamentar el ajuste de cada intervención. Ecotecult conecta la necesidad profesional de la conservación y restauración de bienes culturales con la capacidad de la ingeniería para controlar el frío y la proyección. Esa conexión se apoya en un equipo interdisciplinar: en la UPV, participan el Departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, el Instituto Universitario de Investigación CMT-Clean Mobility & Thermofluids y el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio. Colaboran también el Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la Universitat de Barcelona y la Universidad Complutense de Madrid. Las empresas FTM Fluid & Thermal Management y Cyrespa incorporan las perspectivas de la ingeniería térmica y de la restauración aplicada.
"Con Ecotecult queremos transformar el conocimiento sobre los materiales en soluciones tecnológicas útiles para intervenir en el patrimonio", explica Virginia Santamarina Campos. "Nuestro objetivo es convertir la evidencia experimental en criterios y herramientas para profesionales, instituciones y empresas. Aspiramos también a transferir ese conocimiento a otros sectores industriales para optimizar la retirada selectiva de depósitos y recubrimientos no deseados, adaptando los procesos a las características de cada superficie", asevera. La sostenibilidad se incorpora al estudio mediante la evaluación de los recursos empleados, con la medición de la energía y el dióxido de carbono consumidos para comparar el rendimiento de los tratamientos y orientar mejoras del proceso. "El análisis teórico de distintos fluidos nos ha permitido identificar el aire y el nitrógeno como candidatos prioritarios para investigar alternativas al dióxido de carbono", explica Vicente Dolz Ruiz, catedrático de la UPV, integrante del instituto CMT e investigador de Ecotecult. Las siguientes fases del proyecto incluyen ampliar la experimentación y avanzar en el desarrollo y la validación de sistemas adaptados a las necesidades patrimoniales. La publicación de estudios en acceso abierto y los materiales divulgativos de su web acercan los avances a profesionales y ciudadanía y facilitan la consulta de este conocimiento generado con financiación pública.