VALÈNCIA. Con la apertura de sus salas de colección permanente el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha tomado la que, probablemente, es la decisión de mayor calado en el ámbito expositivo de los últimos años. El museo tenía una cuenta pendiente, la de contarse a sí mismo y, al tiempo, la historia del arte moderno y contemporáneo del último siglo, un camino que tiene un mismo punto de partida: la colección del museo. Acostumbrada a dormir en los almacenes, donde las obras descansan esperando su turno hasta poder verse en distintas muestras temporales, el centro ha revolucionado su proyecto con la construcción de un espacio permanente en el que ofrecer al visitante una fotografía global de su proyecto.
La ambiciosa exposición, que se presenta con guiño al logotipo de Alfaro y bajo el lema de La colección del IVAM hasta hoy, supone todo un éxito para el museo dirigido por Blanca de la Torre, un relato de relatos que despliega en torno a medio millar de obras en un recorrido que incluye a buena parte de los grandes nombres que compone la colección. De Matisse y Miró a Equipo Crónica o Cristina Iglesias. El atracón de arte tiene por objetivo hacer un repaso cronológico a los grandes movimientos del arte del siglo XX y XXI pero también poner en valor los ‘hits’ de la colección, detectar y mostrar aquellas piezas y artistas clave en la narrativa del museo. El IVAM quiere su ‘Guernica’. O algo así.
“Buscamos romper con la narración lineal tradicional para propiciar relatos múltiples, generar cruces críticos y abrir espacios de diálogo entre la Historia y las microhistorias”, subrayó De la Torre durante la presentación de la muestra, que ha sido comisariada por ella misma junto a Marta Arroyo, Ramon Escrivà, Mª Jesús Folch, Yolanda Franco, Teresa Millet, Sandra Moros y Josep Salvador, todos miembros del equipo del museo. Por su parte, la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, incidió en el “orgullo” que supone la colección del museo y esta renovada apuesta por una colección permanente. “Queremos un IVAM fuerte”.

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- Foto: MIGUEL LORENZO
Es imposible resumir la apabullante oferta de obras que propone el museo, un listado sobre el que el propio museo plantea distintos recorridos en torno a conceptos como los conflictos o las ideologías, distintas manos con una baraja en la que cada carta es ganadora. Entre las cartas, nombres como los de Joan Miró, del que se presenta Aviat l’instant, realizada por encargo de Joan Pérez Jorba para la revista franco-catalana L’Instant, aunque nunca llegó a editarse; Alexander Calder, del que se incluye uno de sus característicos móviles o, en un viaje al presente, Cristina Iglesias, que exhibe una singular propuesta que traslada al lenguaje bidimensional sus reflexiones sobre el entorno.
Otro de los grandes nombres que dan forma a la muestra es Henri Matisse con la sugerente obra Océanie: le ciel, una pieza inspirada en los tejidos africanos, indios y oceánicos con motivos decorativos que colgaban de su domicilio de Montparnasse, en París, que dieron paso a un espacio casi mágico e irreal que ahora habita en el IVAM. La fotografía también ocupa un espacio destacado en el recorrido, con las inclusión de varias imágenes del valenciano Gabriel Cualladó o de la serie de fotografías que realizó Walker Evans sobre La Habana, que, por cierto, protagonizaron una de las primeras exposiciones en la historia del museo.
El arte comprometido de Renau o Julio González

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- Foto: MIGUEL LORENZO
Como no podía ser de otra manera, la nómina de artistas valencianos que habitan la sala es nutrida. Entre ellos, Josep Renau, figura clave en la Segunda República y del que precisamente se exhibe Los 13 Puntos de Negrín, una serie de fotomontajes en los que el artista interpretaba el programa de gobierno de Juan Negrín frente a las injerencias de Stalin, Mussolini y Hitler, un proyecto del que queda testimonio gráfico gracias a las fotografías del archivo del artista. La mirada tanto artística como política se sigue entrelazando en piezas como la Petite Montsrrat effrayée de Julio González, que habla de los horrores de la guerra, o El panfleto de Equipo Crónica, que articula en sí misma la monumentalidad urbana, la referencia a una serie de carteles de un estilo representativo del bando republicano así como distintas citas visuales a George Grosz, Otto Dix o Fernand Léger.
El camino valenciano de la colección también pasa por algunas de sus estrellas de ‘presente’, con nombres clave como Miquel Navarro, que despliega una de sus características ciudades, un enjambre de inmuebles, plazas y vías de plomo y zinc; Carmen Calvo, de la que se incluye una pieza de la serie Escrituras, en la que la artista se aleja de una concepción tradicional de la pintura para actuar sobre papeles de periódico; las esculturas de luz de Eusebio Sempere o Ángeles Marco, de la que se presenta Pasadizo de pared, una obra que reflexiona sobre la idea de tránsito a partir de una estructura que remite a elementos funcionales de carácter industrial.
Las 'joyas' de Ródchenko, Saura o VALIE EXPORT

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- Foto: MIGUEL LORENZO
La batería de nombres continúa con la presencia de artistas de la talla de Antoni Tàpies o Antonio Saura, de los que se presentan un juego de texturas que toma forma en la pieza Gris amb cinc perforacions o el trazo violento de Crucifixión. Otras de las joyas que compone el recorrido la firma Aleksandr Ródchenko, con una obra que está considerada como uno de los primeros libros de poesía ilustrados con fotomontajes de la historia, así como el proyecto EROS/ION I-IV de VALIE EXPORT, en el que la artista documenta fotográficamente una acción en la que revuelca su cuerpo sobre cristales rotos.
Los paisajes matéricos de Jean Dubuffet, las obras de las vanguardias de María Blanchard y Hans Richter o las reflexiones sobre el género mediante la obra de creadores como Pepe Espaliú o Zanele Muholi, son otras de las propuestas que dan forma a una sala de colección permanente que suma más de 500 obras de 266 artistas. Más números: la nueva exposición ocupa 1.500 metros cuadrados divididos en diez salas.
El espacio, precisamente, es una de las claves para entender la propuesta, con un diseño museográfico realizado por el estudio Smart & Green Design, expertos en museografía sostenible y auditoria medioambiental, que han apostado por la tendencia internacional de mostrar las zonas invisibles de los museos, tal como hizo el Victoria&Albert de Londres o el Boijmans Van Beuningen de Róterdam. Por ello, la museografía elegida incorpora “estructuras creadas a partir de los tradicionales 'peines' donde se guardan las obras en el almacén, un sistema modular que podrá mutar y reutilizarse”, apuntó la directora.