VALÈNCIA. Idiosincrasia. Dícese de los rasgos y el carácter distintivo propio de un individuo o un colectivo. Una manera de vivir, crear y moverse por el mundo. Para el artista alicantino J. Miguel Guillén, la idiosincrasia es también un estilo de vida, que se despliega a través de su libreta y se cuelga ahora entre los muros de la Batisfera. Con una muestra compuesta por una quincena de piezas originales de Guillén, jugando con el collage digital y sus bocetos que le inspiran para crear, muestra en Idiosincrasia los temas que le persiguen desde niño: “Algunos de los temas parten de mi imaginario personal, son elementos recurrentes en mis dibujos e ilustraciones que hago desde que era niño”.
Para esta exposición,, lo que hace es recoger la serie de bocetos que estaban en sus libretas y les da una vuelta en formato digital. Con el ordenador juega a crear imágenes tipo collage que combinan elementos fantásticos, generando piezas como una persona faro o un gato que crece y echa raíz igual que una planta. “Las ideas nacen de mi imaginario personal y mis historias más íntimas. Son historias que están interconectadas y tienen una coherencia, aunque cuentan historias diferentes. Lo interesante de que Idiosincrasia viaje a diferentes lugares es ver las reacciones de la gente, aunque siempre suelo recibir un feedback muy positivo”.
“La muestra me sirve también para calibrar un poco al público y para ver a la gente a la que me dirijo”. Jugando a rescatar las ideas que imaginaba de pequeño, desde la vida adulta Guillén intenta viajar al pasado desde el presente, desde sus bocetos y “experimentos”. Su creación viene marcada por un estilo que le sigue desde que empezó a crear sin ningún tipo de pretensión más allá de disfrutar con su obra. “Todo nace de una primera ilustración que conseguí adaptar a través de lo digital, que me sirve para dar forma a las ideas que tengo en la cabeza”.

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“A partir de ahí voy adaptando las ideas que me vienen bajo el mismo estilo, que es bastante natural”. Eso sí, de momento Idiosincrasia no va a contar con más hermanos dentro de su colección, las ilustraciones que se pueden ver en la Batisfera son únicas en su serie. Aunque Guillén no cierra la puerta del todo a seguir creando con esta misma línea quiere “renovar y dejar algunas ideas atrás para dar espacio a las nuevas”. Eso sí, de momento está con otros proyectos, pero sí que sigue moldeando sus nuevas ideas que darán paso a futuras piezas.
Su manera de trabajar seguirá siendo la misma. Le gusta bocetear su primera idea, conformar una silueta basada en el dibujo y a partir de ahí se añade la fotografía y las texturas hasta llegar a lo que quiere conseguir, que es “algo conceptual y llamativo”. “Busco que haya una estética entre el significado y que tenga un equilibrio con la estética; me gusta que surja de una manera personal y desde el yo. No me interesa crear algo que sea sugerente, quiero que exprese lo que siento al crearlo”.

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