VALÈNCIA. Arte, feminismo y naturaleza. Todos estos componentes están presentes en la exposición ‘Circadiana’ de la artista valenciana Concha Ros, que del 14 al 21 de marzo viaja al estudio artístico Via Lattea de Roberta Toscano, en Turín, con el apoyo de la Circoscrizione IV del Comune di Torino. Con esta instalación multimedia, la artista explora la intersección de los ritmos biológicos, la naturaleza y la identidad femenina. Lo hace mediante una combinación de dibujo, videoarte, música y risografía, para construir un diario visual inspirado en los paisajes de la Albufera y las playas de Cádiz y sus mareas.
La exposición individual Concha Ros se integra plenamente en el programa de movilización artística independiente MA/DONNE 2026, centrado este año en la manipulación. Bajo el lema "Game over trickster! Fine dell'incantesimo", la iniciativa se desarrolla de forma natural no solo en varias ciudades italianas, sino también en España y Turquía. La mayoría de los participantes en este proyecto son museos, galerías de arte contemporáneo y espacios de arte no convencionales.
El eje teórico de la muestra Circadiana se articula alrededor de dos conceptos clave: los ritmo circadianos y el concepto de zeitgeber (en alemán, "dador de tiempo"). Reflexiona sobre cómo los seres vivos, incluida la propia Naturaleza como ente funcionan según ritmos biológicos de casi 24 horas que pueden desincronizarse por la acción de agentes externos llamados zeitgeber, como la luz, la temperatura o incluso un simple jet lag. La artista pretende mostrar cómo el ritmo frenético de la vida contemporánea y los estímulos abrumadores que recibimos alteran estos ritmos, provocando un profundo malestar y una clara desconexión con la tierra y la esencia del ser humano.

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Ros utiliza el ecofeminismo para exponer cómo la interferencia con la naturaleza es comparable a la dominación sobre las mujeres. La obra presenta una visión original: la utilización intencionada del zeitgeber como instrumento de abuso. En la violencia de género, la privación del sueño o el aislamiento social funcionan como desincronizaciones forzadas que anulan la autonomía biológica y psicológica de la mujer, volviéndola incapaz de rebelarse contra su agresor.
Junto a la pieza de videoarte -producida por Carmelo Gabaldón y con música original de la compositora valenciana Isabel Latorre-, se exhibe una instalación de dibujos sobre madera, una colección de risografías y la serie Lebensgeber ("dadora de vida") de Ros. Estos cinco dibujos sobre papel representan elementos naturales como hojas y ramas que caen metafóricamente sobre una vasija con forma de vagina, una dadora de vida que simboliza la reconciliación (¿utópica?) entre la humanidad y la Madre Tierra. La obra de Ros no es solo una crítica social, sino también un acto poético de regeneración y resistencia, que reivindica la soberanía sobre el propio cuerpo y sus ciclos naturales en un mundo desconectado de su esencia.
Sobre Concha Ros
Concha Ros es una artista visual valenciana, licenciada y doctora en Bellas Artes. Su obra se centra en su identidad femenina y su cuerpo como territorio simbólico. Su práctica, arraigada en el dibujo contemporáneo, aborda lo íntimo, lo natural y lo emocional, ofreciendo una perspectiva ecofeminista. A través de un diseño claro y lineal y una sensibilidad centrada en el cuerpo como espejo de las emociones, y tras un largo recorrido más introspectivo, en esta nueva etapa Ros se vuelve más consciente del entorno y reflexiona sobre su convivencia con la naturaleza, primando la sensibilidad, la observación y la consciencia como forma de “estar”. Durante treinta años de carrera profesional, Concha Ros ha realizado numerosas exposiciones individuales en España y otros países como Francia y Brasil, además de participar en una gran cantidad de exposiciones colectivas y proyectos diversos. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales.