VALÈNCIA (EP). La Generalitat ha presentado el balance del programa de Auditoría Ciudadana, una iniciativa innovadora de participación que busca incorporar "de manera efectiva" la voz de la ciudadanía para evaluar las políticas públicas. En concreto, se ha aplicado como experiencia piloto en el ámbito cultural a través de la colaboración entre la Dirección General de Participación, la Universidad de Alicante y el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV).
Así, mediante talleres celebrados en Castellón, València y Alicante se ha trabajado para identificar áreas de mejora y crear indicadores que faciliten la medición del impacto de las políticas públicas. Entre las conclusiones se habla del tránsito de la gestión tradicional de los museos a una 'Nueva Museología', un paradigma que propone "superar la función tradicional" de conservación y exposición para convertir estos espacios en "centros de desarrollo comunitario y agentes de cambio social".
Tras la experiencia piloto, la Generalitat prevé extender la Auditoría Ciudadana a otros ámbitos de gestión pública, como políticas sociales y medioambientales, "consolidando un modelo que permita evaluar el impacto real de las actuaciones y garantizar que las decisiones se alineen con las prioridades ciudadanas", según ha avanzado la Administración autonómica en un comunicado.
El informe de resultados destaca la "consolidación" de un sistema de evaluación estructurado en siete ejes estratégicos, como la experiencia del visitante, la inclusión social y el arraigo territorial.
Durante el proceso, se ha priorizado la función social y educativa de los museos, otorgándoles una relevancia estratégica con puntuaciones que superan el 8,5 sobre 10, lo que, para la Generalitat, confirma la necesidad de que los centros culturales actúen como "motores de cambio social".
En cuanto al diagnóstico territorial, el balance muestra "avances significativos" en la percepción de los museos como espacios de identidad local. En la provincia de Alicante, la satisfacción con la experiencia del visitante alcanza una nota de 7,2, mientras que en Valencia se valora positivamente la innovación tecnológica y el enfoque social (6,4). En el caso de Castellón, se subraya el fuerte vínculo con el territorio, identificando al mismo tiempo el reto de modernizar las estructuras institucionales para hacerlas más ágiles.
Como resultado de esta experiencia piloto se ha generado un catálogo de 66 indicadores específicos que permitirán auditar aspectos como la accesibilidad universal real, la participación ciudadana en la toma de decisiones y la capacidad de las políticas para generar pensamiento crítico.
Para el Consell, este proceso "reafirma el compromiso de la Generalitat con el derecho a la cultura, garantizando que las instituciones museísticas no operen de forma aislada, sino como espacios abiertos y sostenibles".
El director general de Participación, José Tárrega, ha destacado este proyecto enmarcado en la estrategia de gobierno abierto de la Administración autonómica "responde al compromiso del Consell por reforzar la transparencia, la rendición de cuentas y la mejora continua de los servicios públicos a través de procesos participativos".
En este sentido, ha valorado que la Comunitat Valenciana "se consolida como pionera en la experimentación de esta herramienta, situándose a la cabeza de los procesos de rendición de cuentas en el ámbito autonómico".
Gracias a este nuevo sistema de auditoría, la región "se convierte en referente en la gestión cultural participativa, estableciendo un modelo de gobernanza donde la ciudadanía tiene voz en la evaluación del servicio público cultural", ha añadido.