Arte y fotografía

La pseudociencia del siglo XVIII que conecta a Trump, el horóscopo y la performance

El Centre del Carme despliega el 'Teatro Magnético' del artista y pedagogo Pablo Helguera

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VALÈNCIA. ¿Qué tiene en común Walter Mercado, el televisivo astrólogo puertorriqueño, con el presidente de los Estados Unidos Donald Trump? Y no, la melena no es la respuesta correcta. Para encontrar el gran punto de conexión entre ambas figuras hay que viajar al siglo XVIII, tiempo en el que el médico alemán Franz Anton Mesmer desarrolló la teoría del “magnetismo animal”, que sostenía que existía un fluido invisible que atravesaba todos los cuerpos vivos, un fluido que, según él, podía manipularse para controlar aspectos de nuestro ser y así, por ejemplo, curar enfermedades, una teoría considerada por muchos precursora del hipnotismo moderno. Hoy lo llamaríamos pseudociencia.

El horóscopo que leemos en revistas, las piedras energéticas de mercadillo o las llamadas buenas o malas vibras son algunos de los ecos que de manera cotidiana vemos de un mesmerismo que es algo más que una curiosidad histórica, una teoría que interpela de manera directa al presente y que deja una pregunta: “¿Por qué seguimos siendo atraídos por sistemas que prometen explicar el mundo de manera total, simple y convincente?”. Esta cuestión marca el punto de partida del nuevo proyecto del artista y pedagogo mexicano Pablo Helguera, quien ha desarrollado parte de su carrera en el Museo Guggenheim o el MoMA y que ahora desembarca en el Centre del Carme (CCCC) de València.

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La exposición, que se plantea bajo el sugerente título de Teatro Magnético, parte de la teoría de Mesmer para vincularla al presente, unas pseudociencias y rituales que, a pesar del lógico rechazo de la comunidad científica, conectaban y conectan con la ciudadanía especialmente en momentos de incertidumbre. “En toda sociedad, sobre todo en momentos de crisis, hay una necesidad de encontrar respuestas. La religión, que habla de unas fuerzas externas muy poderosas que influyen, tiende a cumplir este propósito. El mesmerismo y las pseudociencias son otra manera de encontrarlas. Aquí también hay una suerte de fe en unas respuestas que, al presentarse como científicas, parecen más veraces”, reflexiona Helguera en conversación con Culturplaza

El artista, que presentó la muestra junto al gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV), Nicolás Bugeda, y Patricia Chamorro y Jose Campos, del equipo de mediación y educación de la institución, plantea así una investigación que explora los lazos entre arte, ciencia, sistema de creencias y, también, la desesperación que puede llevar a muchos a encontrar alivio en curanderos y demás engañabobos. “Hoy en día, estamos viviendo una crisis de confianza de nuestro propio sentido crítico. Con la proliferación de la tecnología, estamos relegando la capacidad de tener una conciencia crítica de las cosas a la IA o a las redes sociales, lo que favorece la proliferación de teorías, supersticiones o prejuicios sobre la ciencia”, reflexiona el artista, quien pone como ejemplo algo tan cercano como los bulos generados durante la pandemia del covid-19.

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Esta investigación también tiene que ver con los líderes -morales, políticos y/o culturales- que uno elige seguir y, por ende, encuentra vinculación directa con el auge de los extremismos. Entonces, ¿qué tienen en común Mercado y Trump? “Cuando uno rinde culto a una figura, como se está dando ahora con esta reemergencia del autoritarismo, hay algo también religioso en ello. No puedes cuestionar al líder. No importa si te tomas el Kool-Aid [expresión vinculada al trumpismo], lo haces porque te lo dicen. Esa fe ciega sin cuestionar lo que se le dice a uno es algo que está dominando nuestra sociedad”, reflexiona el artista. 

Estos líderes que asustan desde las posiciones de poder usan, en cierta medida, algunas de las mismas estrategias que aquellos gurús aparentemente inofensivos, como el mediático Walter Mercado, que aparece mencionado en la exposición, que popularizó durante años ese vocabulario vinculado a la “energía” o el “magnetismo personal”, unas nociones que se repiten de manera similar aunque con distinta ‘vestimenta’ en redes sociales, charlas que llenan teatros y libros que despachan miles de ejemplares. “Siempre me ha interesado la manera en la que la cultura popular filtra ideas que han estado circulando a lo largo de los siglos, encontrar episodios de la historia olvidados y usarlos como parábolas del presente”, explica Helguera. 

¿Ritual o performance?

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Considerado internacionalmente como un pionero en el campo del arte de la interacción social, la propuesta de Helguera parte del mesmerismo para hablar del presente, una conversación bidireccional pues se configura con la implicación de creadores, mediadores y visitantes. “¿De qué manera puedo involucrar al espectador de una manera activa y crítica?”. Esta pregunta le acompaña desde el inicio de su trayectoria y, en esta ocasión, la responde junto al equipo de mediación del CCCC. No en vano, la exposición está pensada desde el inicio no como una exhibición de obras sino como un espacio de actuación, un lugar donde suceden cosas. “Su trabajo para el Centre del Carme nos introduce en un lenguaje más performativo, transformando la sala en un dispositivo escénico donde a través del juego reflexionar sobre el conocimiento humano y sobre las pseudociencias”, subrayó Bugeda.

Los elementos que componen la muestra ya invitan a ello, una sala ocupada ahora por un escenario rodeado de sillas para el público y una serie de paneles ideográficos y doce partituras visuales al estilo de John Cage y el movimiento Fluxus que en realidad son instrucciones para doce performances que se representarán durante la inauguración de la exposición el 20 de mayo. Estas performances, precisamente, funcionan como una suerte de espejo de los rituales que llevaba a cabo Mesmer para llevar a cabo esos falsos milagros. 

El recorrido finaliza, además, con un singular juego de cartas para identificar algunas dolencias del mundo actual y sus correlativas propuestas de curación. En el primer grupo: la soledad digital, la incertidumbre laboral o la gentrificación; en el segundo: el algoritmo, la IA o las terapias milagrosas. De igual forma, se proponen acciones participativas para todos los públicos a partir de la literatura y el cine inspirado en las teorías mesméricas como las novelas de Edgar Allan Poe o la proyección de películas como el Frankenstein de Guillermo del Toro, un club de lectura o ciclo de cine que se completará con una serie de activaciones musicales. 

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