VALÈNCIA. El Ministerio de Cultura no hace los deberes con el Museu de Belles Arts de València. La urbanizacion del entorno de la pinacoteca es una de sus grandes cuentas pendientes, una dignificación del espacio que, sin embargo, se está alargando en el tiempo más de lo esperado. Mucho más, pues su historia viene de lejos. Parecía, con todo, que este 2026 iba a ser el año en el que finalmente se desbloquearía el proyecto, un calendario que, de nuevo, no se cumplirá conforme a lo anunciado.
Fue el pasado mes de febrero cuando el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se reunió por primera vez con la consellera de Educación y Cultura, Carmen Ortí, para tratar una batería de asuntos entre los que estaba la reurbanización del espacio, un encuentro que aprovechó el ministro para anunciar su licitación "a principios de 2026” […] después de que nos hayamos entendido con el Ayuntamiento de València".
La licitación, añadieron desde el departamento de Urtasun, se daría con la "máxima rapidez posible”, confiando en obtener la licencia de obras por parte del Ayuntamiento "para poder ejecutar las obras lo antes posible". Lejos queda ya ese “principios” de año y lo cierto es que la licitación sigue sin haber sido publicada a día de hoy, un nuevo retraso que, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, alejan más ese necesario y esperado proyecto de dignificación del entorno de un museo al que los políticos suelen poner el apellido de “segunda pinacoteca de España” después del Museo del Prado.
Cabe recordar que el Ministerio de Cultura presentó originalmente el proyecto al Ayuntamiento en 2018, tras lo que ha estado a la espera de la licencia de obras por parte del consistorio. Durante estos años, con todo, se han producido cambios que dejaron "obsoleto" el proyecto presentado entonces tanto por lo que respecta a la modificación de la planificación urbanística de la ciudad como al propio presupuesto proyectado, lo que derivó en la prometida actualización del proyecto que debía haber llegado a principios de este año.
De momento el Ministerio de Cultura no dice esta boca es mía y, cuando apenas queda un mes para las elecciones generales y un posible cambio de equipo e interlocutores, se enfrían las esperanzas de avanzar en tiempo con un proyecto destinado a cambiar la vida del museo. Entre las acciones planteadas en el proyecto se plantea crear una plaza pública para la llegada de autobuses y vehículos de carga y descarga del museo en la conexión con la calle Genaro Lahuerta o la dotación de una exposición exterior conocido como jardín de esculturas.