Los artistas visuales valencianos proponen un 'plan de choque' contra su precariedad del sector

Arte y fotografía

MELA busca complementar la intermencia de sus ingresos habitual con una estructura mixta que implique a la asociación profesional y las administraciones

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VALÈNCIA. La precariedad del trabajo artístico tiene una particularidad que no acaba de encajar con los modelos convencionales de protección laboral: largos periodos de investigación y producción sin ingresos que se alternan con momentos puntuales de exposición, venta o contratación. La Dana de octubre de 2024 desveló aún más estas costuras.

Un peritaje realizado por la Associació d’Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC) tras la tragedia puso de manifiesto las dificultades que presentó la recuperación de un sector que ya arrastraba una situación de precariedad estructural: pérdida de obras y materiales, daños en talleres y archivos, ausencia de seguros específicos y dificultades para acreditar y valorar económicamente los activos artísticos. Aquella crisis, en todo caso, quiere ser un punto de partida para diseñar un mecanismo que no dependa de una nueva catástrofe.

AVVAC presentó su propuesta para amortiguar estas deficiencias, MELA (Mecanismo de Estabilización Profesional para Artistas), una política pública para el sector. En lugar de concentrar las ayudas en proyectos concretos o intervenir únicamente cuando se produce una situación de emergencia, la asociación busca establecer un mecanismo temporal de apoyo económico ligado a la profesionalización de los creadores. 

Concretamente, MELA plantea una prestación de 1.050 euros mensuales, condicionada al mantenimiento de la actividad profesional, el alta en el régimen correspondiente y un itinerario de seguimiento y acompañamiento técnico. Un paso más allá de las líneas de ayuda extraordinarias o de las coordenadas de una renta básica.

El proyecto empezaría como un programa piloto de colaboración entre la Administración y el propio sector artístico, con un horizonte inicial de tres años. Su objetivo sería estabilizar las trayectorias profesionales de artistas visuales, performers, ilustradores y creadores multidisciplinares que trabajan fundamentalmente por cuenta propia y que tienen ingresos irregulares o estacionales. El proyecto calcula que el sector de las artes visuales en la Comunitat Valenciana está compuesto por entre 6.000 y 9.900 artistas activos y señala que la mediana de ingresos se sitúa entre los 10.000 y los 15.000 euros anuales.

La propuesta plantea una primera fase con 250 beneficiarios, seleccionados mediante un baremo que tendría en cuenta tanto la vulnerabilidad profesional como circunstancias como la afectación por la Dana, el relevo generacional o determinadas situaciones de desigualdad. En una segunda fase, y siempre después de evaluar el funcionamiento del piloto, AVVAC calcula que el mecanismo podría ampliarse a cerca de un millar de profesionales.

Apoyo condicionado a la profesionalización

Uno de los elementos que AVVAC quiere diferenciar expresamente de una renta básica o de una ayuda asistencial es precisamente la condición asociada al cobro, siendo este un mecanismo ligado a un itinerario profesional.

Los artistas que accedieran al programa deberían mantener el alta en el RETA o régimen equivalente, participar en un plan de digitalización y catalogación de su obra y someterse a tutorías y seguimiento profesional. También tendrían que presentar informes periódicos sobre su actividad. La evaluación, en todo caso, no atendería a criterios estéticos, sino al grado de profesionalización, regularización y consolidación de la trayectoria.

La propuesta busca, de esta manera, actuar sobre uno de los problemas que AVVAC identifica como estructurales: la dificultad de trasladar una actividad económica intermitente a un sistema administrativo pensado para ingresos y cotizaciones más regulares. El mecanismo sería compatible con ventas de obra, premios, residencias y determinados contratos temporales hasta un límite. En cambio, sería incompatible con otras prestaciones públicas destinadas a la misma finalidad o con determinados empleos a tiempo completo ajenos al sector.

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Una unidad de acompañamiento gestionada por el sector

La otra pata de MELA es la Unidad de Acompañamiento Profesional (UAP), que asumiría buena parte de la gestión técnica del programa. La propuesta plantea que esta estructura sea gestionada por AVVAC, funcione como puente entre los artistas y la Administración, y sea la garantía de un seguimiento pormenorizado de los recursos.

La gobernanza se completaría con una Comisión Mixta formada por representantes de la Administración y de AVVAC, encargada de consensuar las bases, validar los perfiles de entrada y supervisar los indicadores del programa. Es decir, la Generalitat tendría el papel de financiadora y supervisora y AVVAC el de entidad colaboradora encargada de su ejecución técnica.

El proyecto piloto costaría 3,4 millones de euros

El primer escenario que propone AVVAC es un programa piloto que supondría un desembolso para las administraciones de 3,4 millones de euros anuales (3,15 millones destinados directamente a los 250 artistas y otros 252.000 euros para la estructura técnica de la UAP). De esto, la asociación estima en 1,258 millones el retorno fiscal directo y sitúa en 2,143 millones de euros el impacto presupuestario neto anual de esta primera fase.

En caso de ampliación, el proyecto contempla un presupuesto para 921 beneficiarios, con un presupuesto bruto anual de 12,53 millones de euros, de los que 11,6 millones corresponderían a las asignaciones directas y 928.368 euros a la estructura de acompañamiento. Tras descontar el retorno fiscal, el coste neto para las administraciones sería de 7,44 millones de euros anuales, siempre según las estimaciones de la asociación.

Es el momento de las administraciones

Con el proyecto presentado, ahora falta la implicación del sector y el sí de las administraciones que deben aportar el dinero. En este sentido, AVVAC ha impulsado un manifiesto con el objetivo de sumar apoyos y reclamar a los representantes políticos el estudio y la puesta en marcha del programa piloto. 

Según adelantan desde la asociación, hasta el momento se han adherido asociaciones como APIF – Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia, MAV – Mujeres en las Artes Visuales, Gestió Cultural – Associació Valenciana de Professionals de la Cultura y AVCA – Asociación de Críticos de Arte. Desde AVVAC explican que: “La propuesta ya está desarrollada. Tiene una base técnica, jurídica y económica y plantea un programa piloto evaluable. Ahora necesitamos que el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Trabajo y la Generalitat Valenciana se sienten a estudiarla y trabajen conjuntamente para hacer posible su puesta en marcha”.

Xelo Bosch, coordinadora general de la asociación, añade que “no queremos volver simplemente a la situación anterior a la Dana. Reconstruir también significa crear las condiciones para que quienes trabajan en las artes puedan hacerlo con derechos, estabilidad y dignidad”.  En este sentido, “el MELA surge de una realidad muy concreta: la actividad artística continúa incluso cuando los ingresos se interrumpen. Hay investigación, producción, gestión, archivo, desplazamientos, cotizaciones y gastos. Lo que proponemos es que las políticas públicas reconozcan esa realidad y dejen de actuar únicamente cuando aparece un proyecto terminado”.

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