VALÈNCIA. Recuerdos, historias, pendientes y un corsé hecho de piedra. La artista valenciana Sandra Mar se atreve a jugar con la “escultura” y la naturaleza en la muestra Que mi deseo me sirva, que se podrá ver en la galería Rosa Santos hasta el próximo 20 de noviembre. La muestra se comprende como una suerte de diario en el que la artista combina el arte con la emoción para dar pie a un nuevo deseo que se pide soplando sobre la piedra.
“Es un cuaderno de apuntar sensaciones en el que se acumulan fragmentos de una experiencia, el recuerdo de un cuerpo que ya no está cerca, la textura de una piel, la caricia de una mano sobre otra que ahora solo existe en el lenguaje, la posición de unos labios al besar. Escribir se vuelve casi un rito, una manera de sostener la belleza, con la certeza y la frustración de saber que eso es imposible”, destacan desde la galería.

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- Foto: NACHO LÓPEZ ORTÍ
Adentrándose en la naturaleza escultórica, Sandra logra comprender un nuevo lenguaje de su arte que evoluciona mientras se presenta en el marco de Abierto València 2026. “Esta muestra me sirve para dar un cambio formal y presentar mi nueva etapa. Todo viene de mi estancia en la Casa de Velázquez -por una residencia artística- y mi acercamiento a la naturaleza y lo que me rodeaba desde ahí. Al lado descubrí el Museo del Traje y me acercaba a ver las prendas de ropa históricas que tenían inscripciones y contaban historias, y con ellas me planteo cómo construir las esculturas que quiero desde el texto”.
Entre esas inscripciones encuentra la que da nombre a la muestra, “que mi deseo me sirva”, que estaba tallada dentro de un anillo. “El deseo es la realidad que nos mueve a todos, y es lo que nos ayuda a llegar a un sitio diferente. También construye un camino hacia la belleza y funciona como motor de movimiento”. Un motor que artistas como la performer valenciana Serena ubicaría en el lado contrario al miedo, que pone en balanza -y debate- el acto en sí mismo de desear y querer algo. Volviendo a la escultura, dentro de Rosa Santos, Sandra encuentra un hogar en el que sus piezas conviven, mientras que, apartadas de la galería, pueden funcionar de forma independiente.

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- Foto: NACHO LÓPEZ ORTÍ
Que mi deseo me sirva muestra una investigación basada en las palabras que se exponen a través del arte, y las piezas que componen este trabajo -muy diferentes entre sí- tienen una cohesión total y hablan de los procesos y los caminos: “Creo que trabajo de una manera aún un poco obsesiva. Observo combinaciones que pueden funcionar y pruebo a ver cómo las enlazo con las imágenes y los textos. Parto también de elementos naturales como una rosa encapsulada -que le regalaron sus amigas- que me invita a observar la naturaleza desde el arte”.
A nivel estético, todo cuadra, y a nivel emocional, Sandra comprende las enseñanzas que se lleva de la Casa de Velázquez y que le han acompañado hasta el presente. Partiendo de las imágenes que “le fascinan y por ello trabaja con ellas” consigue trabajar con la resina, la fibra de vidrio, un corsé de piedra moldeado sobre su cuerpo, varillas de hierro y “pendientes” que escriben su historia para pedir un deseo al arte dentro de los muros blancos de Rosa Santos.
“Hablo de la conexión con la naturaleza y de las formas aleatorias que generamos con nuestro cuerpo, como los dibujos que se crean cuando se cae el pelo. Pienso en las figuras y diálogos que nacen de ello e intento que la escultura pueda escribir esta historia”. Un relato que le ayuda a crecer y cambiar de etapa con el simple pensamiento, porque ahí está el deseo y porque ya no quedan miedos de los que el arte quiera huir.

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- Foto: NACHO LÓPEZ ORTÍ