apertura gastronómica de relumbrón en el ensanche

Y así es Huerta Ultramarinos, el nuevo restaurante de Arturo Salvetti (Gallineta) y Óscar Casasnovas (Bar Congo)

Dos magos del Ensanche se unen para abrir el restaurante de su vida en el antiguo local de Coloniales Huertas

| 02/07/2021 | 3 min, 31 seg

Fuimos felices en Gallineta porque no pretendía mucho más de lo que era: una casa de comidas honesta donde ser feliz, no dejarte un riñón y “que pasasen cosas bonitas”, que es eso tan difícil de definir que tienen algunos restaurantes. Esos donde siempre te encuentras con alguien, esos sin agencia de comunicación pero con el run run de la calle; lejos del foco pero bien pegados a ese short list mental que todos tenemos cuando pensamos en ir a comer: “¿Me recomiendas una paella, Terrés?” Los tres primeros que te vienen a la cabeza, eso es oro.

En fin, que yo quería una entrevista normal con Arturo Salvetti (propietario de La Gallineta, tipo inquieto y culto) en torno a la apertura de Huerta Ultramarinos —el local que pertenecía a Coloniales Huerta de la familia Andrés— junto a Óscar Casasnovas (del bar Congo) pero no ha sido posible porque la vida es rara. Pero ha sido mejor.

Con ustedes, Don Arturo Salvetti ante la apertura del restaurante de su vida:

¡Hola Jesús!

Si te parece te cuento una historia, (me encanta contar historias y si son chulas, más), teniendo como hilo conductor las preguntas que me hiciste, pero sin orden ni concierto, espero disculpes mi atrevimiento y osadía teniendo en cuenta la admiración y respeto que te tengo (declaración de intenciones)

Óscar Casasnovas es “el barcelonés-menorquín” que vino hace 20 años a abrir un hotel en Valencia y se quedó a vivir aquí (Love is in the air). The man que consiguió que Woody Allen en el rodaje de Vicky Cristina BCN, tocará un día por semana con su banda, sin previo aviso en el hotel que él dirigía en ese momento (Casa Fuster).

Nos empezamos a conocer hace unos años porque era cliente mío de la Gallineta y descubrí en él a un gourmet, hedonista y pasional en el que me ví identificado de inmediato. Me confieso adicto al hedonismo, a comer bien, a beber mejor y a disfrutar de lo que se me ponga por delante, a pelo, sin condón, soy así y ya no tengo mucha intención de cambiar.

Cerré La Gallineta, que me lo dio todo y me lo quitó todo, como si fuera la letra de un bolero desgarrador (soy muy de boleros) y me fui a dirigir junto a mis queridos y maravillosos Hermanos Pérez (Raquel y José) los locales gastronómicos y los eventos culinarios del Mercado de Tapinería. Dos años y medio fantásticos que los recordaré con un cariño muy especial siempre.

Volviendo a Óscar, un día hablamos y me cuenta su romántica idea de recuperar sitios emblemáticos e históricos del Ensanche, en ese momento se acaba de quedar con el Bar Congo. Pasa el tiempo y recibo una llamada suya —me voy a quedar con Ultramarinos Huerta, me dice entusiasmado como un niño, y quiero que estés en el proyecto—. Ilusión máxima.

Huerta va a ser el local donde Óscar, Pepa (su mujer y la persona al frente del Congo) y yo vamos a plasmar dos décadas de amor a la profesión, experiencias, ilusiones y homenaje a los sitios que más nos han marcado. Huerta es el local que siempre hemos soñado. Queremos gozar a lo bestia y por ende el cliente.

Huerta será:

-Ensanche

-Mediterraneidad, que llevamos en la sangre (me crié  gastronómicamente en la barra del Nou Manolín con mi abuelo que me llevaba dos días a la semana a comer quisquilla de santa Pola)

-Celebración

-Aquí hemos venido a compartir, a reírnos y a pasarlo de cojones

-Propuesta reconocible, respeto a lo autóctono, sin más leches.

Valencia está bonita, ¿a que sí, Arturo?

Valencia está deslumbrante, espectacular y aún siendo alicantino, no me veo viviendo en otro lugar.

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