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CAMINO AL PLAN MUSEOLÓGICO

Belles Arts rebaja la ‘valencianía’ de su programa expositivo y alcanza el consenso con Madrid

20/12/2018 - 

VALÈNCIA. Why can’t we be friends? Lo cantaba la banda War -menudo nombrecito- en los 70, un himno a la amistad que no pierde vigencia. El estribillo repetía este mantra hasta que, por unas o por otras, calaba. Es este ‘buen rollito’ el que parece haber triunfado por fin entre el Ministerio de Cultura y Deporte y la Generalitat Valenciana con respecto al futuro del Museu de Belles Arts de València, que ha adaptado su propuesta de programa expositivo para llegar a un consenso que allana el camino hacia su futura reconfiguración. ¿La clave? Ceder en la ambición de valencianización del discurso expositivo por una propuesta más integradora, un punto medio entre los deseos de unos de otros. Esta conclusión aristotélica es una nueva pieza en el puzzle del plan museológico, algo más amplio que el programa expositivo, un avance más para su futura ejecución. Y es con este acuerdo que se da por finalizado el desarrollo de este documento, “a partir del cual se podrá contratar la redacción del proyecto expositivo”, explicaron desde el gobierno autonómico en un comunicado.

De esta forma, se fija en finales de 2019 la concreción del proyecto museográfico, con una obras que empezarían en verano de 2020, en el nuevo calendario previsto por la administración. "El compromiso era que durante 2018 se iba a licitar el proyecto museográfico y en 2019 implementar. Estamos en septiembre de 2018 y todavía no se ha licitado, con lo que tenemos que hablar ya de 2020. Ese retraso es importante porque se están dilatando compromisos adquiridos", explicaba el pasado mes de septiembre el hasta entonces director del museo, José Ignacio Casar Pinazo. Pese a los retrasos acumulados, este programa expositivo acordado supone el avance del plan, una nueva organización de la colección del museo que cambiará por completo su discurso.

Reunión entre representantes de la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Cultura y Deporte.

El plan de consenso contempla una cesión en el enfoque valenciano, una petición que desde el gobierno central ya había sido trasladada al museo, un punto que se traduce en un programa expositivo articulado a través de cinco áreas temáticas que van desde la Antigüedad hasta la primera mitad del siglo XX, más dos áreas específicas dedicadas a la historia del museo y un gabinete de dibujos y estampas. Según indican desde la conselleria de Cultura, en cada área se significarán las “obras clave” que destacan por su valor histórico-artístico, así como las “obras selectas”, que serán las que transcienden del carácter local y se convierten en un referente nacional, articulando dos posibles recorridos por las salas del museo, además del propio itinerario general.

Con todo, así queda el reparto de áreas del futuro Museu de Belles Arts: la primera está dedicada a la colección arqueológica, en la que se incluirían inscripciones romanas o piezas como el mosaico de las musas; la segunda, enfocada al Gótico y Renacimiento, cuyas salas incluirían retablos, las tablas de Juan de Juanes o ‘Los Hernandos’ y algunas piezas arqueológicas, como los sepulcros, y escultura; el área tercera se centra en el Barroco, salas en las que conviven Ribalta o Ribera con Velázquez y Murillo, sin segregar por procedencia del autor; mientras, la cuarta sección reúne piezas de Francisco de Goya, Mariano Salvador Maella y Vicente López; una división cronológica que finaliza con la quinta área, que nada entre el XIX y el XX, que contará con autores como Sorolla, Pinazo o Cecilio Pla, representantes de la ‘Edad de plata’ del arte valenciano, que conviven con pintura española, como paisajes de la colección Pere María Orts.

Foto: KIKE TABERNER.

Este programa expositivo ‘de consenso’ llega después de una reunión de la delegación valenciana en Madrid. Por parte del gobierno autonómico estuvo presente la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, y la recién llegada directora del museo, la arquitecta Margarita Vila, que ha tomado las riendas del centro de manera temporal para cubrir la baja por enfermedad del director José Ignacio Casar Pinazo, un movimiento que levantó más de una ampolla por su coincidencia con la voluntad de conselleria de poner en marcha el concurso para cubrir la plaza de director. La delegación ‘central’ estuvo formada por el director general de Bellas Artes en el Ministerio de Cultura y Deporte, Román Fernández-Baca, y el subdirector adjunto de Museos Estatales, Lucas García.

Con esta propuesta, de igual modo, el Museu de Belles Arts se quiere situar no solo como una pinacoteca, sino "ofrecer una visión más completa con la incorporación de otras colecciones, como sepulcros, escudos, esculturas, artes suntuarias, etc", explican desde conselleria. De esta forma, se prevé la inclusión de "diversos recursos museográficos, como textos, audiovisuales, etc., que ayudarán a los visitantes a conocer y entender el discurso propuesto". De cara a 2019, además, el museo tiene prevista la apertura de la quinta fase en el mes de febrero con una exposición dedicada a Vicente López. 

Este nuevo programa expositivo llega después de que el museo acometiera una remodelación de su primera planta a modo de "prueba" del plan museográfico, una nueva disposición de las piezas que, en cualquier caso, no es definitiva. Así, el proyecto ministerio-Generalitat afecta a todos los espacios, incluidos los ya 'intervenidos', un proyecto que tanto Casar Pinazo como Gimilio calificaron de “temporal” en marzo, cuando se presentó. Esta reestructuración se basaba en tres espacios diferenciados: Arte español del siglo XVII, Arte italiano y flamenco del siglo XVII y Arte del siglo XVIII y Romanticismo. Con el consenso logrado en el área expositiva, toca ahora resolver las incógnitas de la nueva dirección, cuyo proceso de selección se iniciará antes del final de la legislatura, y sobre el eterno debate de la fórmula de gestión y la ansiada autonomía del museo. 

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