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‘Bous al carrer’: las prohibiciones que se incumplen

A la espera del manual de buenas prácticas que ha prometido la Generalitat, ahí van algunos de los puntos más polémicos para garantizar la seguridad ciudadana

20/08/2016 - 

VALENCIA. Aunque digan que las fiestas populares sirven para estrechar lazos, nada como els bous al carrer para dividir al pueblo, tanto por la sensibilidad animalista como por los riesgos aparejados. Si bien el Ayuntamiento de Valencia ha prohibido las modalidades más agresivas, como el bou embolat (toro de fuego) o el bou en corda (toro ensogado), todavía permite los encierros en las calles de Benifaraig o Massarrojos. En lugares como Museros, de fuerte vocación taurina, el año pasado se congregaron 12.000 personas para los actos. Es por ello que corresponde a la Generalitat, mediante la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (Avsre), regular las más de 6.000 citas autonómicas.

El organismo ha anunciado un manual de buenas prácticas de cara al último trimestre del año, cuando se haya reunido con las peñas en la Comisión de Festejos Taurinos Tradicionales. En su redacción eparticiparán expertos de diferentes ámbitos, desde veterinarios a periodistas, pasando por arquitectos. Un texto multidisciplinar que respetará algunas de las medidas ya existentes, pero apuesta por reforzar ámbitos concretos, como la supervisión a través de los colaboradores voluntarios, el papel del director de festejos, la custodia del animal o las condiciones de los circuitos. A continuación, los puntos a tener en cuenta para lograr la seguridad máxima y el riesgo mínimo en los festejos taurinos, comúnmente infringidos y necesariamente contemplados en la normativa futura. 

Hay una edad mínima 

Los menores de 16 años no pueden acceder al recorrido durante els bous, pero eso no ha impedido que este verano hayan sido corneados dos de ellos en menos de 24 horas. En concreto, una niña de 13 años en Museros y un niño de 15 en Calp. Cumplir con las restricciones de edad corresponde a los colaboradores voluntarios, quienes pueden ser sancionados por la Policía autonómica de manera ulterior. Sin embargo, la inferioridad numérica de los estos trabajadores voluntarios frente a los asistentes dificulta la vigilancia.

¿Y una edad máxima?

La limitación de acceso a personas que superen los 65 años “es un tema abierto a reflexión”. En palabras de José María Ángel, director de Emergencias, “más que una cuestión de edad, se trata de ver de en qué condiciones se encuentran”. Recuerda que hay personas más jóvenes en peor forma física que otras más mayores, por lo que se inclina por personalizar este tipo de restricción, ¿pero a quién corresponde tomar la decisión? Cabe recordar que un hombre de 62 años sufrió una cogida de gravedad este verano en Albalat dels Sorells.

La presencia del alcohol

La principal causa de incoación por la que la Generalitat sanciona a festejos taurinos es la presencia de personas ebrias dentro del recinto acotado. Así ha sucedido este año en seis citas de Castellón y dos de Alicante. De nuevo, las figuras encargadas de supervisar los accesos son los colaboradores. Pese a que en las fiestas hay abundancia de comida y de bebida, el estado propicio de una persona se suele decidir en base al criterio subjetivo de los organizadores, por lo general alejado de cualquier herramienta de medición.

Equipación adecuada

“Parecen cuestiones cotidianas, pero no llevar un calzado adecuado puede ser altamente problemático, como cuando la gente se pone chanclas para correr”, reflexiona Ángel. Aunque se producen recomendaciones por parte de las peñas taurinas, la indumentaria informal y poco deportiva se deja ver con demasiada frecuencia en este tipo de festejos. Además, los participantes no suelen disponer de ningún distintivo que les defina como tal, lo cual propicia accesos fortuitos en tramos del recorrido no vigilados, y por ende descontrol.

Nada de selfies

¿Cuántos vídeos hay en Internet de jóvenes corriendo delante de un toro? ¿Cuántos de ellos han sido grabados en el interior del circuito en lugar de desde la barrera? ¿Y cuántos a través de un teléfono móvil? Las redes sociales se han convertido en un aliciente más dentro de los eventos taurinos, donde algunos pugnan por demostrar su bravuconería ante la cámara. El resultado son secuencias descabelladas y retratos inadecuados que ponen en peligro, no solo al autor, sino al resto de participantes. Los dispositivos electrónicos están totalmente prohibidos entre los participantes de la carrera frente a los bous.

Atención al recorrido 

Los hay que creen saberlo al dedidllo, y otros que ni se preocupan por conocerla; ambos pecan de temeridad. Conviene recorrerlo con antelación, además de prestar atención a todo tipo de señalizaciones. También es importante que la organización las distribuya de manera visible y adecuada, dejando claros los tramos del recorrido e instalando correctamente las vallas que salvaguarden a los espectadores. Otro punto fundamental es la megafonía, que debe ser perfectamente audible, incluso por encima de los gritos más estridentes, para alertar de situaciones de peligro.

Respeto por el animal 

Aunque suene a ironía. No provocar, no tocar, no molestar al animal. Presumir más de la cuenta puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, si no una herida de gravedad. El leitmotiv es el respeto. Todo el que se pueda en un evento de tales características.

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