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COCINA DE RECETAS ANCESTRALES

Ca L'Angels, el restaurante donde vale la pena reservar en Polop

Porque a veces, merece la pena desviarse en la carretera para sentirtencomo en casa

Por | 11/10/2019 | 5 min, 3 seg

En un pequeño pueblo de la montaña de Alicante se encuentra uno de nuestros últimos descubrimientos. ¿Cómo no habíamos venido antes? A escasos kilómetros de Altea, discurriendo por una carretera que bien parece colonizada por zonas grises tapadas, que no son otros que los cultivos de la zona de nísperos de Callosa d'en Sarriá, se llega a Polop, en el centro de la Vall de Guadalest. Y allí, en este pueblo de la Marina Baja, está un restaurante sobresaliente, Ca L'Angels.

Pero remontémonos unos años atrás. Allá por principios del siglo XX, los bisabuelos de Paco y Vicenta Teuler, hoy al frente del restaurante, tenían una casa familiar en una de las calles principales de Polop de la Marina. Si sus paredes hablasen... Fue aquí donde la madre de ambos, Angels Tormo, cocinera tradicional, empezó su andadura en los fogones. Viéndolo desde pequeños, era necesario que Vicenta y Paco terminasen por ponerse al frente de este proyecto, en el que les acompaña José Blat, marido de Vicenta. Vicenta y José en la cocina y Paco al frente de la sala.

Hoy entrar en Ca L'Angels, es hacerlo a un lugar donde el tiempo se ha detenido, tanto en el continente como en el contenido. Suelos hidráulicos, sillas y muebles antiguos y cortinas de ganchillo que nos hacen respirar ese aroma de antaño, ese lugar feliz al que volvías, esa casa de pueblo de tus abuelos, en la que todo era perfecto.

Si el continente no ha cambiado un ápice, tampoco lo ha hecho el contenido y es que en Ca L'Angels se practica una cocina arraigada profundamente en las raíces de la zona y en el recetario tradicional. Una cocina añeja, de recetas ancestrales, que no se ve en prácticamente ningún restaurante, pero esa a la que apetece volver cuando nos cansamos -que lo hacemos- de espumas, tartares y esferificaciones. Vicenta no se ha formado en grandes escuelas de cocina, ni falta que le ha hecho, porque todo lo que sabe lo ha aprendido ella sola, bebiendo del recetario y el buen hacer de su madre.

Ca L'Angels cuenta con huerta propia y por ello, las verduras y frutas de temporada se cuelan en muchos de los platos. Por ejemplo, en nuestra visita tomamos de aperitivo un gazpacho hecho con sus propios tomates, que vino acompañado de unas uvas recién cogidas aderezadas con aceite y unos tomates cherry que sabían a gloria. Entre los entrantes, triunfan desde hace años los minchos fritos, una preparación tradicional de la zona, que se hace con masa de trigo, similar a las empanadillas, que aquí rellenan de acelgas y cebolla y que acompañan con un tomate seco y huevo de codorniz. Otro de los que no falla es la caña rellena de conejo con tomate y cabello de ángel o la que preparan en otoño, de morcilla y trigueros. Un bocado de esos que te hace recordar a los platos de las yayas. Espencat con capellán y salmorres, sesos de lechal rebozados, hígado de cabritillo con verduras... Tradición pura y dura.

Otro de los grandes hits de Ca L'Angels y la cocina de Vicenta, son los arroces. Los preparan caldosos en ollas, como ahora el de boletus, amanita cesárea y chantarella o el de raya con calabaza y boniato de su huerto. También los hay secos, con pelota de carne y piñones o a banda.

Para los pescados y mariscos, se sirven del vecino Mediterráneo y los traen a diario de las lonja de Altea y lo mismo puedes comer gamba roja, langosta al estilo de Menorca, raya, cazuela de rape o negra de bahía a la manera rústica. Y es en estos pescados donde se ve la maestría de los guisos a fuego lento. Igualmente puedes ser feliz con algo tan simple y rico como unas chuletillas de lechal con patatas fritas y ajos tiernos o un cabritillo al horno con almendras y romero.

De los postres se encarga otra de las patas del restaurante, José Blat. Prepara helados artesanos, a diario y con ayuda de una mantecadora, como el helado de níspero de la zona o de turrón y repostería artesana, desde una excelente tarta de queso, hasta los tradicionales pastissets de boniato.

Vinos difíciles de encontrar, vinculados a la tierra, a los productores, a las personas...

Si la cocina es sobresaliente, también lo es la sala, a cargo de Paco Teuler, que hace las veces de maitre y de sumiller. Precisamente en este punto, hay que resaltar otro de los puntos fuertes de Ca L'Angels, el vino. Vinos difíciles de encontrar, vinculados a la tierra, a los productores, a las personas... Paco Teuler es un verdadero entusiasta del mundo vitícola y así da prueba de ello en el restaurante. Y su amabilidad no tienen parangón, porque al contrario de lo que pasa en otros lugares, Paco abre botellas sin importar quién se siente a la mesa, no se ciñe a pocas referencias por copas, sino a lo que sus comensales demanden. Pasa de un vino natural de Segovia, de Microbio Wines, a un Vidonia del valle de la Orotava, sin perder el acento en el terruño mediterráneo con los Sicus envejecidos en ánforas, como se hacía en tiempos romanos o los vinos de parcela de Pepe Mendoza y su Casa Agrícola.

Su pasión le llevó a montar Winemultiverse, una distribuidora de vino que trabaja con pequeñas bodegas , todas ellas marcadas por una honestidad que el mismo Paco profesa y que sirve tanto a particulares como a grandes restaurantes.

¡Bon profit!

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