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colaboración con espai tactel

Castillos de papel: el fraude visual de Antonio Fernández Alvira llega a Francia 

28/05/2016 - 

VALENCIA. El centro de arte contemporáneo La chapelle des calvairiennes, en Mayenne (Francia), ha inaugurado este mes el proyecto La dernière lueur, de Antonio Fernández Alvira y con la colaboración con la galería valenciana Espai Tactel. Comisariado por Mathias Courtet, la obra es una investigación sobre los conceptos de representación y fraude visual, a través del  uso del preciosismo y del trampantojo, simulando la madera mediante el papel y la acuarela, algo que a su vez funciona como metáfora de lo asumido como real y sólido cuando en realidad se trata de una pantomima.

El presente proyecto plantea una reflexión sobre la fragilidad y lo efímero del entorno, para lo que el artista acude a lo escenográfico y a la estética de la simulación, es decir, a imágenes arquitectónicas que han permanecido sustentadas sobre una apariencia estable y eterna tras la cual habita el engaño. “Este proyecto es el encuentro de dos entidades antagónicas. Por un lado, la acumulación de escombros como desplazamiento de lo arquitectónico -lo que un día fue- hacia la abstracción (una nueva entidad que funciona como recordatorio de lo que ya no será). Por otro, la luz como agente encargado de dar una nueva y  última vida a lo efímero. El resultado es una pieza artística que funciona como un escenario teatral: mientras hay un foco encendido la obra permanecerá viva”.

"Estas instalaciones se presentan como un cúmulo de fingidos restos arquitectónicos en las capillas laterales, iluminados desde un punto de vista escénico, para simbolizar lo frágil y lo evanescente. Junto a los mismos, en el centro de la Chapelle, se levantan los restos de una edificación opulenta que representó un pasado glorioso, una sombra de lo que fue. En este simulado y decadente paisaje arquitectónico también tiene cabida lo biográfico. Proceder de una familia de larguísima tradición de carpinteros y ebanistas, han dejado en mi un imaginario y un catálogo de texturas y olores que reaparecen una y otra vez en el proceso de realización de la obra, donde finalmente quedaran atrapados”.

Esta exposición está conformada por tres piezas distribuidas a lo largo de la Chapelle. En dos ellas se ha hecho uso de la propia arquitectura, reproduciendo a escala real y reinterpretando, como si de una escenografía se tratara, los elementos decorativos del edificio y diversos fragmentos del altar, un elemento escenográfico –hoy en desuso- construido para proyectar un mensaje, una idea. La dernière Lueur aterriza, hasta el próximo 26 de junio, en un espacio con sus propio carácter, una ‘capilla’ del arte moderno que “reivindica su lado más experimental, siendo consciente en todo momento de su rebeldía sin dejar de dar la posibilidad a nuevos talentos a salir a la luz”, indica el comisario de la exposición.

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