GRUPO PLAZA

presentan hoy su disco 'Ezorregatik X Berpizkundea'

Chill Mafia: de las raves de Iruña al Loco Club

17/09/2021 - 

VALÈNCIA. Bienvenidos, bienvenidas, al mundo de Chill Mafia, un colectivo multidisciplinar que conforman más de una decena de personas y que, desde Iruña, proponen un mundo musical que mezcla tradición y vanguardia, desenfado y cultura joven. Son los nuevos niños bonitos de la escena nacional y acumulan auténticos hits con poco más de un año de vida en la palestra. Cantan en euskera, hablan de drogas y fiesta y no tienen ninguna pretensión de portarse bien en el escenario. El colectivo actúa esta noche por primera vez en València, en la sala Loco Club.

Su primer disco, Ezorregatik X Berpizkundea, ha roto todas las expectativas del propio grupo “estamos descubriendo qué hacemos y cómo nos relacionamos con el público. Por ahora vamos haciendo música y se ve que nos hacen caso”, explican miembros del grupo en una conversación telefónica con Culturplaza.

El grupo lo forman casi una docena de personas, aunque al escenario solo suben cinco. Son Flako Fonki, Kiliki Frexko, Sara y Suneo; pero comparten proyecto otras personas que llevan la propuesta visual y sonora al terreno del DIY total: “trabajar en equipo es fácil, las cosas salen mucho más rápido porque nos vamos robando las ideas los unos a los otros. Fluye más fácil. Componemos viendo a quién le pilla la inspiración en ese momento”, explican, y apuntan a que eso implica el riesgo de sumarse a las referencias directas de cada uno: “¿te acuerdas cuando te dio por escuchar a Morodo y eso se notaba?”, le pregunta un componente del grupo al otro, que se ríe maliciosamente.

¿Ayuda esta forma de colectivizar la creación a estar fuera del marketing? “Al revés, nos ayuda a estar dentro porque hay personas en Chill Mafia dedicadas a eso. En realidad, lo de que en todos hagamos todo lo del grupo es lo más efectivo y es como una empresa debería funcionar, haciendo todo lo que le implica”.

Ezorregatik X Berpizkundea es una recopilación de canciones desenfadas, que desde puntos diferentes pulsan la tensionalidad entre las bases electrónicas y la música tradicional. Una mezcla que está más que en alza en la música independientes estatal pero que ellos llevan sin bandera, con más naturalidad que la media. Se les tacha de renovadores, pero ellos creen que “sencillamente, escuchas todo tipo de música, viejas y nuevas, y algunas han cambiado mucho a lo largo del tiempo y otras nada”. La txapela les viene “del subconsciente” y opinan que “debo referencias a todos los artistas que han hecho música antes que yo”. Rechazan la etiqueta de música urbana “es un término feo”, pero sí abrazan la de música de vanguardia: “hacemos bastante de eso”. En Ezorregatik X Berpizkundea samplean a Doraemon y exploran diferentes subgéneros musicales, desde una base más cercana al trap hasta el bedroom pop.

Cantan en euskera igual que componen, porque sí. “Muchas veces escribo en euskera porque no se me ocurre cómo acabar la rima en castellano y miro a ver si me puede apañar una palabra en otro idioma, o viceversa. ¡Si la gente puede cantar en inglés, nosotros podemos hacerlo en euskera!”, explican cuando se les pregunta por la consciencia de la utilización de las lenguas. En sus canciones se mezcla, a veces en la misma frase, el euskera, el castellano y una colección de palabras salidas de su propia jerga. “No queremos reivindicar mucho, aquí si cantas en euskera te dan hasta subvenciones, pero hay que superar eso”, creen a la pregunta de cuál es su escena, su ámbito de actuación o de creación.

Por otra parte, sus letras hablan de drogas, de barrios deprimidos, de una juventud sin salida, de sexo… ¿Es política? “Igual que a nivel musical, las referencias te salen del subconsciente, te sale sin querer a partir de lo que has vivido”, explican, mientras se apresuran a decir “que política habrá, pero no significa que votamos a ningún partido concreto, vamos”. “Yo no he votado a Bildu”, dice uno de ellos, “yo sí, pero porque me obligó mi madre”, cuenta el otro.

Sobre si su música suena mejor en un festival, en una sala o en una rave, tiene cero dudas: la tercera opción. “Está bien que te hagan caso como nos está pasando, pero también mola un montón que no te lo hagan y poder montar las cosas a más pequeña escala para poder montarte el fiestón”, opinan. “En una rave estamos… mimetizados”, matizan. ¿Se puede ser gamberro con el público sentado? Aqui opinan una cosa y la contraria: por una parte “es una nueva regla que poder romper” y están ansiosos del barullo que se crea al estar levantados; por otra, recuerdan que “Bertín Osborne, Raphael, o uno de esos, dijo que él solo daría conciertos con la gente sentada y mirándole, en teatros pero nunca en discotecas” y apuestan por sacar algo positivo de la situación.

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