Cine

ENTREVISTA | RESACA DE CANNES

Abel Ferrara: “Ya no soy el jodido esclavo de un camello”

El realizador italoamericano, famoso por sus excesos, presenta un rockumental en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes

CANNES. Abel Ferrara no tiene lo que se dice buena prensa en entrevistas. El agente que ha gestionado el encuentro con el cineasta italoamericano durante el Festival de Cannes, nos advierte de que debemos cazar a nuestra presa al vuelo justo después de que terminé con el anterior grupo de periodistas, bajo riesgo de que se largue de la terraza playera donde está teniendo lugar la promoción de su último film.

Ya veníamos prevenidos, un colega argentino nos reveló la noche anterior que el iconoclasta director echó una cabezada hace unos años durante una entrevista en grupo; otro español, que al terminar un encuentro con varios medios, le comentó a la única mujer de la mesa si no quería preguntarle también algo, a lo que la aludida contestó que no, que se habían conocido la noche anterior y si estaba allí era porque había venido a acompañarlo. Pero el mejor chascarrillo, la joya de esta corona de madrugadas de exceso, de desbarate y de furia se remonta a octubre de 2008, durante su paso por Sitges. El responsable de El rey de Nueva York (1990), Lugarteniente corrupto (1992) y La adicción (1995) le regaló el galardón con el que se reconocía su trayectoria a los camareros del Hotel Meliá del festival. Total, noche tras noche se lo dejaba olvidado en la barra, así que quién mejor para custodiarlo. 

Advertidos, expectantes y, a qué negarlo, divertidos, nos dirigimos a la cita con el realizador. En la mesa le acompaña el actor y guitarrista Paul Hipp, largo tiempo amigo y colaborador de este eterno enfant terrible que ya ronda los 66 años. La película que los trae al festival en la sección de la Quincena de los Realizadores es un documental musical donde se recoge la gira que realizaron en octubre de 2016 en Francia. En concreto, los directos en el Metronum de Toulouse y el Salo Club de París. El tour es un complemento de la retrospectiva que le ha dedicado la Filmoteca de Toulouse, de modo que el repertorio de los conciertos son canciones de las bandas sonoras de sus películas. Vamos allá.

- En la película afirmas que todas tus películas son fruto de una mala adicción, y en ese enganche incluyes a las mujeres. ¿Por qué?
- Abel Ferrara: Tengo adicciones muy serias. Todas son egoístas. Las drogas y el alcohol, en buena medida. Lo afronté en Welcome to New York (la película que rodó en 2015 acerca del caso Dominique Strauss-Khan, con Gérard Depardieu en el papel protagonista). La idea del uso del poder es un gran asunto. Cómo tratar a las mujeres y respetarlas es algo que he repensado mucho, y ahora, gracias a Dios, tengo una relación sentimental, pero todavía sigue presente en mí ese ego. Es algo natural, una continuación de las especies. Ya lo dijo Freud, cuando tratas de controlar un impulso, vuelve a emerger con más fuerza. Hace 10 años que soy budista y te aseguro que la forma más rápida de elevar el espíritu es abrazar tu sexualidad. Y cuando conoces a la persona adecuada, la llevas al límite.

- Ahora pareces haberla encontrado en la actriz Cristina Chiriac, con la que tienes una hija de dos años…
(Suena el teléfono, y habla en italiano con un tal Franceso, al que después se dirige en inglés para decirle cómo unirse al grupo. Después grita: “Yo yo yo”, dirigiéndose al jefe de prensa, al que pasa el móvil y le pide que indique a su interlocutor cómo llegar a nuestra mesa) 
- AF: Sale en la película, ¿la has visto? Es cantante y actriz. Las mujeres que salen sobre el escenario no son un puñado de coristas. Por ejemplo, la rubia, Dounia Sichov. ¿Sabes la que te digo? Es productora y fue la que consiguió el dinero para nuestro documental. Ha editado la película que se estrena esta noche, Frost (el nuevo filme del lituano Sharunas Bartas, programado también en la Quincena de los Realizadores). Y ya que están allí, se suben también al escenario. Yo no soy cantante ni músico, sólo actúo. Forma parte del espectáculo. Cristina es actriz y la conocí en 2014, en el rodaje de Pasolini. Me enamoré de ella al instante. Fue amor a primera vista. Es ruso-moldava. Es joven, sí, pero estamos juntos, tenemos un bebé. Hace teatro, cine.
- Paul Hipp: Son dos personas llenas de vida. Y cuando los ves con Anna (su hija en común), te das cuenta de que forman un gran equipo. Vivo por esa niña, la adoro. Los dos somos afortunados. Mirad, esta es Mia, mi mujer, la mejor artista que conozco en cualquier disciplina.
(Su mujer se suma al grupo)
- AF: Y el documental registra la vida tal cual, así que aparecemos los tres en nuestra vida familiar.

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