Cine

CONVERSACIONES CULTURPLAZA

María Albiñana (Cinema Jove): “No se ha hecho un apaño, se ha hecho un festival completo”

La nueva directora del festival defiende el trabajo realizado este año y adelanta su proyecto de futuro si la administración confía en su continuidad

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. Empieza la 41º edición de Cinema Jove, la primera de María Albiñana como directora, tras una transición marcada por los tiempos ajustados (fue elegida a finales de febrero) y la incertidumbre sobre el futuro inmediato del festival (su contrato es de siete meses, prorrogables a otros tantos)

Albiñana conoce bien el festival porque ha sido la responsable de la sección de Series durante la última década. Ahora asume el relevo de Carlos Madrid con una edición que define como una "cata" de las líneas que le gustaría desarrollar en los próximos años: reforzar la industria, generar espacios de encuentro entre creadores y público, ampliar la base de espectadores y dotar al certamen de la estabilidad necesaria para consolidar un proyecto a largo plazo.

— Había ciertas dudas sobre si esta iba a ser una edición puente, una edición completa o una edición condicionada por las circunstancias. ¿Cómo defines tú la edición que vamos a ver de Cinema Jove?
— Una edición cata, en la que vais a catar lo que podrán ser las futuras ediciones, si sigo yo al frente de la dirección. De todas formas, todos los adjetivos que has dicho me parecen correctos. Puede ser puente, puede ser continuista, puede ser fruto de sus circunstancias… Todos son correctos y, al mismo tiempo, ninguno nos define por completo.

— Cuando entraste, ¿cuánto se había avanzado ya del festival y cómo ha sido el ritmo de estos meses?
— Cuando llegué habría ya tres personas contratadas, aproximadamente. La parte de diseño estaba encaminada, aunque no cerrada, y ya se había empezado a visualizar material.

Además, como responsable de la sección de series desde hace diez años, yo seguía haciendo mi trabajo. Nunca sabemos con certeza si una sección va a continuar o no, pero yo siempre he trabajado igual. Y creo que el resto del equipo también tenía el ojo puesto en el festival. Haces una búsqueda activa durante todo el año, vas viendo cosas, y además a quienes nos dedicamos a esto nos gusta hacerlo, también lo hacemos por disfrute.

Por eso no partíamos de cero, ni mucho menos. Somos un equipo muy consolidado. Es verdad que ha habido nuevas incorporaciones que han sido un acierto en esta edición. Y, aunque empezar en marzo con todo por hacer implica tiempos muy ajustados, yo sabía a lo que venía a jugar. Una vez aceptas las reglas del juego, simplemente te pones a trabajar.

—¿Qué modelo de festival, qué equipo y qué dinámicas heredas de los años de dirección de Carlos Madrid? Mantener a buena parte del equipo ha sido una decisión tuya.
— Más que dinámicas, yo hablaría de conocimientos. Para hacer un festival en tan poco tiempo era imprescindible conocerlo bien. No se trataba solo de mantener unas dinámicas de trabajo, porque de hecho hay muchas que he intentado cambiar. Algunas se han podido modificar ya y otras llegarán en el futuro, si existe ese futuro.

Lo importante era contar con personas que supieran todo lo que había que hacer. Conocíamos el festival, conocíamos sus mecanismos y las tareas básicas que requiere una edición. A partir de ahí, hemos ido implementando nuevos eventos, ciclos e incorporaciones.

También es un equipo muy capaz, liderado casi exclusivamente por mujeres. Quizá donde más he incidido ha sido en la estructura organizativa. Ahora están mucho más definidos los roles de cada persona. Existen responsables de sección con una autonomía casi total. Eso ya ocurría en algunas áreas, pero no en todas, y me parecía importante reforzarlo. Además, otro de los objetivos era optimizar recursos, que era una necesidad bastante evidente.

  • -

— A pesar de las circunstancias de esta edición, ¿en qué novedades crees que se empieza a vislumbrar tu mirada sobre el modelo de festival que quieres para Cinema Jove?
— En generar un valor añadido. Los festivales ya no somos solo una ventana o un escaparate para mostrar audiovisual, sino también agentes que contribuyen a generarlo. A mí me gustaría que Cinema Jove pudiera convertirse en un espacio donde nazcan proyectos, donde se creen sinergias entre los invitados que vienen a presentar sus cortos, sus series o sus películas. Creo que la parte de industria hay que fortalecerla, impulsarla y acercarla al festival.

También echaba de menos la mirada de los niños. Quiero traerlos al festival y empezar a enseñarles lo que significa sentarse en una sala de cine y disfrutar, por ejemplo, del formato cortometraje. Si empezamos por ahí, quizá dentro de veinte años sigamos teniendo espectadores fieles.

Y tampoco tengo claro si se trata de recuperar o de mantener determinados públicos. El propio nombre de Cinema Jove parece colocarte la etiqueta de festival para jóvenes, pero yo no creo que sea solo para jóvenes. Si lo fuera, y tenemos en cuenta que una gran parte de la juventud actual apenas va al cine, tendríamos un problema importante. Creo que es un festival para quienes mantienen una mirada joven. Al menos en València, muchas veces son mujeres mayores de cincuenta o sesenta años las que mantienen el tejido cultural. Creo que hay que cuidarlas y acercarlas al festival.

Además, este año he querido trasladar a otras secciones una dinámica que llevábamos tiempo aplicando en Series: los encuentros con los equipos de las obras. Ya existían algunas mesas redondas, pero no solo pensadas para la industria, sino también para el público general. Me parecía importante extender esos espacios al conjunto del festival.

Por eso este año hay mesas redondas en todas las secciones oficiales, y creo que son muy interesantes. Es una pena traer a tanta gente con conocimientos, con nuevas miradas y con propuestas que representan el futuro del audiovisual, y no dar la oportunidad de preguntarles o debatir con ellos.

Tengo muchísima ilusión por ver cómo responden tanto los profesionales como los espectadores. Me interesa sobre todo que se generen debates reales. Creo que son imprescindibles.

— Los Q&A, y las mesas redondas son otra manera que crezcan las secciones oficiales sin necesidad de saturar de proyecciones.
— Exacto. Además, había ocasiones en las que resultaba muy difícil verlo todo. Hay gente que viene al festival con la intención de asistir a todo y eso es imposible.

Es maravilloso poder decir que proyectas ochenta películas y ochenta cortometrajes, pero primero hay una cuestión presupuestaria: no tenemos capacidad para eso. Había que ser muy realistas y consecuentes con los tiempos que manejábamos en esta edición.

Pero, sobre todo, ha sido una decisión personal. Necesito que esta gente venga, hable y comparta sus experiencias. Quiero generar debate, quiero generar sinergias, que el cine informe y enseñe. Los festivales también están para eso.

  • -

— En una rueda de prensa dejaste caer que te interesaba incorporar una mirada complementaria a ese cine de autor más exigente, por decirlo de alguna manera, acercándote también a propuestas más populares.
— Quizá deberíamos empezar a abandonar esa narrativa que divide las películas entre “más convencionales” y “más autorales”. Al final es como cuando te preguntan qué música te gusta. Si realmente te gusta la música, probablemente escuches muchas cosas distintas. Con el cine ocurre igual. Puedes disfrutar de una película muy autoral y también de otra completamente diferente. No me interesa demasiado establecer esas fronteras.

Eso sí, creo que los festivales de cine somos una pantalla, un foco y un altavoz para películas que quizá no encuentran fácilmente su espacio o no tienen tanta proyección. Esa labor es fundamental. Pero, al mismo tiempo, también debemos mostrar otras propuestas. Yo creo que hay sitio para todo.

Además, Cinema Jove es un festival público, hecho con dinero público. Ese dinero lo pones tú, lo pone mi vecino y lo pone todo el mundo. Es imposible gustarle a todo el mundo, pero sí creo que debemos intentar ofrecer un abanico amplio de propuestas para sensibilidades y gustos diferentes.

— ¿Y cómo se traduce eso en la programación? ¿Afectaría a la propia sección oficial o más bien a ciclos paralelos como El joven…, o los ciclos de manga, por ejemplo?
— Si te soy sincera, creo que en las secciones oficiales debe primar la calidad de las obras. Nosotros no tenemos una bola de cristal, pero sí hacemos un trabajo curatorial importante. Llevamos muchos años viendo cine, buscando películas y tratando de identificar aquello que consideramos más interesante o más representativo de lo que se está haciendo en cada momento.

No les dije a los programadores: “Vamos a abrir esto para todo el mundo”. Lo que sí les recordé es algo que también te he dicho a ti: somos un festival público. Viene gente muy distinta, con sensibilidades y gustos diferentes, y conviene tenerlo presente.

A partir de ahí les dejé trabajar. Y la verdad es que estoy muy contenta con el resultado. Creo que las secciones de este año son muy completas y bastante diversas, sin perder la esencia de lo que es Cinema Jove.

— Escuchándote, da la sensación de que tienes en mente un proyecto de festival a medio plazo, aunque esta edición haya estado marcada por los tiempos. ¿Cuánto se parece el Cinema Jove de este año al que te gustaría construir y hasta qué punto ya existe una idea de futuro detrás de esta edición?
— Esta edición es una especie de cata. También creo que los festivales tienen que arriesgarse y probar cosas nuevas. Yo este año me he permitido experimentar y ver qué funciona.

Un ejemplo claro es Cinema Jove Meets. Lo planteé de una manera determinada, pero se ha convertido en un evento vivo. Cada día ha ido evolucionando y adaptándose porque nos hemos dado cuenta de que estaba respondiendo a necesidades reales de la profesión y de la industria. Y eso me encanta.

Es verdad que, desde el punto de vista de la gestión, cuando un proyecto crece y cambia constantemente te vuelve un poco loco. Pero precisamente por eso me parece interesante. Tengo claro que quiero apostar por reforzar la parte de industria, generar sinergias y crear nuevos espacios para los creadores.

También quiero impulsar las residencias y seguir desarrollando el Encuentro Audiovisual de Jóvenes. Me parece una iniciativa maravillosa y creo que merece más visibilidad, más atención y más cariño. Hay que tratar a esos participantes como profesionales. Si dispongo de más tiempo, tanto las residencias como ese programa evolucionarán.

Además, me interesa explorar otro tipo de narrativas y otras formas de contar historias. Son ideas que van apareciendo mientras trabajas. 

Hay un aspecto de Cinema Jove que me parece especialmente valioso y que creo que Carlos Madrid trabajó muy bien: la importancia de la imagen gráfica del festival. Es un activo potentísimo. Nos diferencia de otros festivales de cine en España y creo que hay que potenciarlo, mantenerlo vivo y seguir dándole vueltas. A veces no se trata de cambiar las cosas, sino de seguir explorándolas.

  • -

— Para desarrollar esa mirada de futuro y hacer crecer el festival, ¿qué modelo de estabilidad necesita el equipo?
— Está claro que la dirección tiene que estar trabajando durante todo el año. Además, hay muchas iniciativas o líneas de trabajo que requieren más de una edición para consolidarse. Si quieres poner en marcha determinadas acciones, necesitas tiempo. 

Y no solo la dirección: tampoco hace falta mantener a todo el equipo durante doce meses, pero sí hay figuras clave que deberían permanecer junto a la dirección para garantizar esa continuidad. Después, cuando se acerca el festival, ya se incorpora el resto del equipo.

La cuestión no es si el festival puede hacerse sin esa estabilidad. Este año demuestra que sí. No ha habido continuidad y, aun así, se ha sacado adelante una edición completa. No se ha hecho un apaño, se ha hecho un festival. Pero si quieres hacerlo crecer, necesitas continuidad. 

Hay que proyectar la imagen de que aquí existe un proyecto sostenido en el tiempo. Estamos hablando de un festival con 41 años de historia y hay cosas que no se pueden activar si no sabes si el año siguiente habrá festival, quién lo dirigirá o qué equipo estará al frente.

También afecta a las dinámicas de trabajo. Si no existe esa continuidad, no puedes consolidarlas. Y después intentar reactivarlo todo en tres meses es muy complicado. Además, es injusto para el equipo.

Uno de los objetivos que incluí en mi proyecto, y que es la filosofía con la que he trabajado durante diez años en la sección de Series, es que cuando llegue el festival podamos disfrutarlo. Siempre habrá imprevistos y problemas de última hora que resolver, pero me gustaría que llegáramos a esas fechas disfrutando del trabajo realizado.

— ¿Y tienes una idea de cuál sería un presupuesto mínimo para sentirse cómoda desarrollando Cinema Jove?
— Es una cifra complicada de decir. Escuchaba estos días a otros festivales hablar de presupuestos de millón y medio o cuatro millones de euros. Cinema Jove no se acerca ni de lejos a esas cantidades [para este año tiene presupuestados 460.000 euros].

Pero, al mismo tiempo, creo que tiene una enorme capacidad de crecimiento y de generar actividad económica y profesional en València. Por eso pienso que antes hace falta un análisis detallado sobre qué representa Cinema Jove para la ciudad y para el Institut Valencià de Cultura.

Creo que es importante abrir una reflexión sobre qué es el festival y qué se espera que sea. Porque igual el equipo está luchando por desarrollar una determinada idea y resulta que esa no es la función que se quiere para el festival. El festival no pertenece a una sola persona: es un proyecto colectivo, lo hacemos entre todos y cada uno tiene una responsabilidad dentro de él.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

Cinema Jove inaugura su 41ª edición con el estreno de la película sueca ‘The Patron’
El audiovisual valenciano organiza una jornada de trabajo para pensar el sector después de la Dana