VALÈNCIA. Una ardilla pizpireta se prepara para coger el metro en Nueva York. Lleva la melena azul, un outfit divino y hasta unas gafas verdes que le combinan con sus guantes de lana. No va vestida para la ocasión, pero acabará bajando a los bajos fondos del metro porque de un susto se le caerán las gafas ahí mismo, y al buscarlas se encontrará con ella misma. Esta es una pequeña parte del relato que plantea Only Rats, el cortometraje con sello valenciano que busca dar voz a las personas sin hogar. Un proyecto producido por Pangur Animation y creado por la artista y directora Paz del Carre.
Antes de subirse a un avión, atemorizada por las alturas y para calmar el nervio -seguro que preferiría ir en metro, o tren- Paz se presta a desvelar algunos de los detalles de este cortometraje que trata un tema muy “peliagudo” y que ya está disponible en Movistar+. El cortometraje nace precisamente de la la residencia artística que ofrece la Cátedra Bodega Faustino & Willy Ramos a través de la Universitat Politécnica de València. Durante un mes la artista estuvo viviendo en Nueva York y fue allí donde se encontró con una ciudad mucho más oscura de lo que esperaba.
“Yo me imaginaba viviendo ahí mi propia película a lo Sexo en Nueva York y me encontré con un lugar muy complejo. No conseguía motivarme para contar una historia bonita, pero decidí hacerlo de algo muy común a lo que nadie quiere mirar. En la ciudad vi a muchísimas personas sin hogar, y pensé que quería enfocarme en ellos”. Asistiendo regularmente a un centro de día, se encontró con una serie de personajes que son ahora los protagonistas de su cortometraje.
Only Rats muestra la historia real de las personas y vidas con las que se encuentra. A través de entrevistas, elabora un guion en el que contar la historia de una pequeña ardilla llamada Adri -que podría ser cualquiera de nosotros- que se acerca a estos testimonios primero con miedo y al final con curiosidad. Las ratas que se encuentran en los bajos fondos son precisamente las personas sin techo con las que Paz se encuentra por el camino. Con su consentimiento expreso y poniéndoles nombres que respetan su anonimato, la directora consigue trasladar su historia frame por frame.

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El contraste ya se percibe visualmente, antes de arrancar con el diálogo -extraído de las entrevistas reales- porque la ardilla es sofisticada y pasea por los parques felizmente, y la rata queda relegada a los “bajos fondos”. “Siempre imaginamos a las ratas como animales sucios y malos, y son muy inteligentes, y prácticamente iguales que una ardilla, solo se diferencian un poco por la cola. Con esta metáfora conecto el juicio humano con el mundo de los roedores, que quedan desplazados por una sola característica”. Adri, la ardilla protagonista de la historia, conversa con las ratas y las conoce, cuando en realidad solo quería encontrar sus gafas.
Este elemento funciona de nuevo como una metáfora, ya que la ardilla se queda sin ver para poder ver mejor. “Las gafas hablan un poco de cómo ella tiene que meterse en un lugar al que nunca entraría buscando algo, y eso le ayuda a ver lo que le rodea un poco distinto”. Eso sí, llegar a las gafas le costó mucho porque no sabía cómo conectar las entrevistas con la idea del cortometraje. “Yo partía de la idea de algo muy documental y más estricto, pero al tirarme a la piscina y jugar con la idea, vi que transformar el relato podía hacer que llegara a nuevos públicos. Pensaba en algo al estilo Alicia en el país de las maravillas y de ahí nace el juego y la autoficción”.

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Al igual que Paz llega a Nueva York y Adri baja a las vías del metro, el proyecto llegó a Pangur un poco de “casualidad”. La directora cuenta que conecta con el estudio valenciano porque tenía que encontrar un lugar de trabajo para dar vida a su proyecto, y en Pangur podían alquilarle un espacio. Le acogieron y hasta le alargaron el alquiler porque terminó un poco más tarde -sin cobrárselo- para que pudiera darle vida a Only Rats, además de sumarse al proyecto. “Yo venía solo de hacer un teaser muy precario con toallas y personajes de espuma de interior de un sofá que hasta olía a tabaco viejo. En Pangur me ayudaron muchísimo a hacerlo de una forma profesional y confiaron siempre en mi trabajo”.
Para dar el salto del teaser al cortometraje también hizo falta el micromecenazgo, en mayo de 2025, Paz consiguió los 15.000€ que le llevarían a dar vida a sus animalitos, destinando parte de lo recaudado a organizaciones que trabajan con personas sin techo. Con todas estas subidas y bajadas, las de los aviones y las del metro, Paz consigue que el espectador entre en el agujero para conocer la historia de las personas sin hogar neoyorquinas.
Antes de que se baje el telón, una frase pronunciada por una rata en la escena poscréditos engloba la historia. “Si eres rico eres excéntrico, si eres pobre estás loco”, que se atribuye a Christian, uno de los entrevistados que, sin saberlo, reuniría la historia completa del corto antes de que ni siquiera fuera un “algo”. Con una gran sensibilidad y muchísimas horas de trabajo con sus puppets, Paz del Carre consigue que el espectador se lance al vacío y se deje colocar las gafas por ella, una creadora que desciende al subsuelo para hacer que una historia oculta pueda volar, aunque a veces dé un poco de miedo.

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