VALÈNCIA. Dentro de una escuela, nadie sospecharía de alguien de cocina o del servicio de limpieza. Siempre saludan, no comparten su vida personal y se ciñen a las normas. Los profesores son quienes suelen estar más en el punto de mira, porque pueden tener manía hacia ciertos alumnos y visten sin ningún uniforme. En la escuela primaria de Karabash, el ahora director Pavel Talankin pasaba desapercibido como alguien del servicio, pero tenía la confianza con sus alumnos que tendría un profesor. Su rol híbrido como organizador de actividades y videógrafo del colegio le hizo poder estar en las actividades clave del curso, aunque sin convertirse en protagonista.
Entre las aburridas funciones escolares y las clases de gimnasia se colaron, entre su cámara y él, los años del auge de la propaganda del Kremlin, esencial para desinformar y manipular a los ciudadanos rusos por parte de su líder político, Vladímir Putin. Entre los timbres de final de clase y las horas de patio se colaró la nueva ley federal de "educación patriótica" establecida por Putin, que afectó alos más jóvenes en las escuelas, y que comenzó a instaurarse de forma más masiva a partir del conflicto en Ucrania y desde el año 2022. Durante años, Talankin pudo grabar cómo la propaganda putinista se colaba en sus lecciones, en los actos patrióticos de la escuela y en la mente de sus alumnos más jóvenes.
Prueba de todo ello es el documental Mr. Nobody Against Putin (2025), una pieza dirigida por Talankin y David Borenstein que analiza la “agresiva militarización de las escuelas rusas” bajo el poder de Putin y en una ciudad de menos de 10.000 habitantes. Una pieza que les ha valido el Premio Especial del Jurado del Festival de Sundance, el Premio a Mejor Documental en los BAFTA y un Premio Óscar al Mejor Largometraje Documental. Esta semana el director ha visitado València para recoger un nuevo galardón por esta película, el Premio Pau i Justícia 2026 que otorga el festival valenciano Humans Fest en su 17º edición.
Lo recoge en un momento agridulce, pues el Óscar ha ido acompañado del exilio, ya que el gobierno de Putin le ha declarado “agente extranjero” y ha prohibido la difusión del documental en el país. “Es la primera vez que el premio a una película hace que empeore mi estatus como persona. Antes de estrenarla podía vivir en mi país y ahora soy un agente extranjero de mi país. Aunque sé que hemos hecho lo correcto visibilizando esta realidad”, señala el director en entrevista con este diario. El documental, hecho de forma clandestina pero con todos los permisos de imagen que otorga la escuela, convierte al maestro Pavel Talankin -llamado “Pasha” de manera cariñosa por sus alumnos- en el encargado de desenmascarar lo que sucede en las escuelas rusas bajo el poder de Putin.
En su escuela pasan de tener solo un par de actividades relacionadas con la patria -el 9 de mayo por el Día de la Victoria y el 23 de febrero, el Día de los Defensores de la Patria- a tener que colgar las fotografías de Putin en todas las aulas y tener que comenzar el día con un canto a la patria. En las aulas en las que Talankin estudió de joven, pasan de aprender sobre biología e historia a aprender que “lo disidente puede destrozar la fortaleza de este país”, y a comprender que el conflicto contra Ucrania ayuda a conformar una sociedad “segura de sí misma y valiente”, y que Rusia está en el lado bueno de la historia.

- -
- Foto: IAN WEST
“Como alumno de esta escuela, me aterroriza pensar en cómo ha cambiado la educación a través de la propaganda. Me da mucho miedo pensar en lo que se está convirtiendo Rusia y también ver que me repelen y me ven como un traidor. Incluso una señora explicó en una entrevista a medios internacionales -en la que se les preguntaba por la recepción del documental tras el Óscar- que estaba agradecida de que su hijo formara parte de esta escuela tras mi salida porque yo era un monstruo que iba en contra del régimen”. Para montar y trabajar en esta película, Talankin, que es a la vez director y protagonista, tiene que enfrentarse a su propio recuerdo de la escuela primaria de su ciudad mientras ve cómo se convierte al putinismo escuchando en las aulas comentarios como: "Si vives aquí y no amas la patria, eres un parásito. Tienes que marcharte".
Entre las actividades escolares y las pausas de comer en las que los profesores comentan levemente lo que está sucediendo, “Pasha” aprovecha también para reunirse a solas con algunos de los docentes del centro, preguntándoles amigablemente por su ideología, enmascarando la conversación en una pregunta sobre líderes políticos. En estas conversaciones se encuentra con profesores que no solo incluyen en el temario lo que les “pide Putin” sino que lo sienten. “Hay varios profesores que viven con alegría lo que está sucediendo en Rusia, están en su salsa y no sienten ningún tipo de culpa. Es absurdo dentro de la realidad en la que vivimos, si alguien guionizara a estos personajes, no tendría ningún tipo de credibilidad en la pantalla ni en la historia, pero es que estas personas están de acuerdo con lo que está sucediendo”.
De esta misma manera, y frente a estos personajes tan “caricaturizables”, el maestro y director encuentra la manera de encontrar el humor dentro de la tragedia para contar sus últimos años en la escuela antes de que decidiera firmarse su propia carta de despido con este proyecto. “Creo que es importante mostrar lo que está pasando en las escuelas de Rusia, sin filtros, y que esta información tiene que viajar por todo el mundo. Lo bueno de los premios es que conseguimos que esta historia llegue a mucha más gente, aunque allí se nieguen a mostrarla”.

- Un frame de Mr. Nobody Against Putin -
“Tengo suerte de entrar con mi cámara y mis permisos a grabar una parte de la historia que no se podría haber contado de cualquier otra manera”. Por este atrevimiento, la directora del Humans Fest, Pilar Almenar, destaca que premian su labor desde el festival reconociendo “el mensaje de no a la guerra” y lo avalan con encuentros en los que puede conversar con el público, como el que tuvo lugar en La Filmoteca este viernes: “Queremos convertirnos en un espacio en el que pararnos a escuchar y aprender más allá del scroll infinito. Historias como la de Mr. Nobody Against Putin -y las que se cuentan en más de 70 películas de su programación- están acompañadas y respaldadas por un momento de reflexión sobre lo que hemos visto”.
Respecto a la lectura que se hace del film desde el presente, Talankin destaca que Mr. Nobody Against Putin cobra un sentido completo cuando algunos alumnos suyos pudieron verla -antes de que estuviera penado por la ley- y le dijeron que “no notaban la presencia de la propaganda”. “Lo verdaderamente peligroso es cuando la propaganda entra tanto en tu día a día que no se distingue de la rutina. Muchos rusos tienen una venda en los ojos porque la propaganda está tan metida en nuestra vida que no son conscientes de a lo que se enfrentan, lo ven como algo normal y eso es lo que realmente es peligroso”, destaca el que fuera videógrafo de un colegio de primaria que se ha convertido en el ganador de un Óscar por mostrar la realidad más oculta de su país. La que intenta alienar a los más jóvenes en futuros soldados encargados de proteger una patria que está ya podrida por completo.

- -
- Foto: PAULA CABEZA