Tania Head, la falsa superviviente del 11-S que estaba en Barcelona durante el atentado

Cine

Un documental, dirigido por Kike Maíllo, desvela una historia compleja sobre la construcción de los mitos tras eventos traumáticos

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VALÈNCIA. No todas mentiras tienen las patas cortas, y de hecho, cuanto más inverosímil parezca el contexto en el que se dan, más recorrido pueden tener. Tania Head consiguió durante años convertirse en una de las voces de los supervivientes del 11-S. Contó al mundo que había escapado de la Torre Sur del World Trade Center, que su prometido había muerto en la Torre Norte y que incluso había sido rescatada por el hombre de la bandana roja, uno de los héroes surgidos de los atentados. Su testimonio la llevó a ser uno de los altavoces en la comunidad de afectados. Pero había un problema: nada de aquello le había sucedido. El 11 de septiembre de 2001, Tania Head —en realidad, Alicia Esteve Head— se encontraba en Barcelona.

La Superviviente, el nuevo documental de Kike Maíllo con guion de Markos Goikolea, reconstruye la historia de una impostura que tardó años en ser descubierta y que plantea una pregunta menos evidente que la de cómo pudo engañar a tanta gente: por qué lo hizo. “Un documental, en nuestro caso, es un viaje. Nos metemos a investigar algo que nos parece sugerente, que tiene un buen punto de partida, que tiene un personaje muy complejo al que queremos comprender”, explica el director.

 

Si el punto de partida de la historia podía invitar al morbo (una mujer que se inventa una identidad, una tragedia y una biografía entera en torno a uno de los acontecimientos más documentados de la historia reciente), la investigación fue desplazando su mirada: “Poco a poco vas tomando conciencia de los posibles procesos internos por los que ha pasado la protagonista. Eso también hace que cada vez andes con más pies de plomo en cuanto al respeto a la persona y al momento en el que se encuentra actualmente”, señala Maíllo.

El equipo de la película llegó a hablar con la protagonista, pero finalmente decidieron, no solo no incluir su testimonio y evitar exponerle, sino borrar cualquier rastro de ella en el metraje (incluso los que son accesibles con una simple búsqueda de internet).

Tania (la máscara de Alicia) “construyó una ficción bien escrita, una ficción que convenció durante muchos años en lo emocional a la audiencia americana”, apunta el cineasta. Su relato se nutría de fragmentos de las historias de otros supervivientes y fue creciendo, puliéndose y añadiendo nuevos elementos. 

“Lo que levanta es un personaje ficticio. Nosotros recogemos, por decirlo así, ese guion que escribió ella y lo volvemos a montar”, añade. De ahí que La Superviviente recurra a una actriz para reconstruir algunos de los episodios de aquella vida inventada, pero partiendo de testimonios, escritos y situaciones que el equipo ha podido documentar durante su investigación.

Una no-víctima entre miles de víctimas

El documental también recupera, a partir de la historia de Tania Head, aspectos menos conocidos de la gestión colectiva del 11-S. Por ejemplo, la situación de las miles de personas que sobrevivieron al atentado pero quedaron fuera del foco inicial de las ayudas y del reconocimiento público. En primer lugar, estaban las familias de las personas que perdieron la vida; en segundo lugar, los bomberos y fuerzas de seguridad que actuaron en el rescate de personas; más al fondo, tanto que apenas tenían reconocimiento, las personas que sobrevivieron al ataque.

Fueron tal los primeros desplantes que se ha llegado a tachar el fenómeno de survivor guilt, la culpa del superviviente por sentirse víctima aunque no haya perdido su vida, en detrimiento de los que sí lo hicieron. En ese espacio encontró Tania Head su lugar. La asociación de supervivientes funcionaba como punto de encuentro para personas que arrastraban secuelas psicológicas y buscaban también reconocimiento institucional. Y, según subraya el director, su papel dentro de esa estructura “es innegable en aquellos años”.

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“No tenía ningún miedo a llamar al alcalde, o al gobernador, o a presentarse en Washington”. Esta capacidad para movilizar a los supervivientes y abrirles puertas fue la que le aupó, junto a su mentira, a ser la presidenta y la voz de todos ellos.

Otro tema en la sombra de este documental es la construcción de los héroes tras las tragedias. "Lo que tienen de común los mitos, es que ponen orden al caos”, empieza planteando Maíllo. Después de los atentados, “este tipo de historias, sobre todo cuando hablan de la luz, de la resiliencia, de levantarse, es lo que la sociedad americana requería”.

Tania reunía todos esos ingredientes. Había sobrevivido a una zona situada por encima del impacto del avión, había perdido a su prometido y, aun así, se presentaba ante los demás como una mujer capaz de seguir adelante. “Era como doble víctima y, aun así, estaba con una sonrisa explicando que no puede olvidar a su marido, pero que tiene que echar para adelante. Entonces, esto era mágico en aquel momento”, resume el director.

Su historia, además, fue perfeccionándose. Uno de los episodios que incorporó fue el del hombre de la bandana roja, otra figura que se convirtió en uno de los símbolos heroicos surgidos del 11-S. Los hechos: una persona pudo rescatar a más de una decena de personas en el Sky Lobby, el recuerdo común de algunas de ellas es que llevaba una bandana roja. El mito: aunque no se ha podido acreditar fehacientemente, la madre de un joven, Welles Crowther, reivindicó que había sido este, justo antes de morir en momentos posteriores a los rescates. Crowther es otra de esas figuras heroícas del relato del 11-S. Tania Head incorporó a su historia que fue una de las personas rescatadas por el joven.

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La mentira y el perdón

La impostura fue destapada en 2007 por una investigación de The New York Times. A partir de entonces, Tania Head desapareció de la vida pública. El segundo giro de guion lo dio otra investigación de La Vanguardia, que desveló su identidad real: Alicia Esteve Head, una catalana, hija de una familia acomodada que ya tenía un historial de escándalos a sus espaldas (y que tal vez expliquen mejor la mentira que nada de lo que ocurriera en Nueva York). El 11-S, Alicia estaba en Barcelona viendo las imágenes.

El documental reconstruye también cómo los supervivientes afrontaron el descubrimiento de que una de las personas con las que habían compartido su dolor nunca había estado allí. “Cuando tú tienes una relación con alguien, tienes un puente emocional de sinceridad, de honestidad, has llorado con alguien, de pronto enterarte de que esa persona nunca estuvo allí… El golpetazo es la hostia”, reconoce Maíllo. 

Sin embargo, una de las sorpresas de la investigación fue encontrar a numerosas personas que, con el paso de los años, habían terminado por perdonarla y reconocer su labor en la asociación: “Vas poniendo la labor que hizo en su sitio y, pasados más de veinte años, es complicado seguir manteniendo el rencor”. 

El objetivo del documental, insiste, no era conseguir ese perdón, sino intentar comprender un personaje al que la reacción pública convirtió rápidamente en un monstruo. Igual como pasó eso, más complejo es entender que Tania Head nunca utilizó su mentira para enriquecerse. “Utilizó las malas artes, la mentira, para intentar acercarse a un dolor que le era ajeno, interpretar un dolor que no conocía; y una vez en ese rol, intentó hacer lo mejor posible”, analiza el director. 

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