VALÈNCIA. El próximo 2 de julio a las 19:30, los Cines Lys de Valencia acogerán el estreno de Todo lo que perdimos, un cortometraje de la productora Buenpaso Films que nace de la necesidad de luchar contra el olvido y mantener viva la memoria de los afectados por las intensas lluvias que el 29 de octubre de 2024 asolaron varias comarcas de la provincia de Valencia y de otras regiones de España.
A través de la historia de ficción de Pilar y Julia, una madre y una hija que deben lidiar con las consecuencias de la devastación de la dana en sus vidas, la obra representa el dolor y la pérdida de seres queridos.
La película de 15 minutos no se localiza en ningún municipio concreto porque aspira a plasmar un sentimiento extensible a todos los que sufrieron las consecuencias de la gota fría en Valencia y en otros puntos de España, solo paliada por la solidaridad de los voluntarios que acudieron desde diferentes partes de Europa.
De hecho, el guion nace de una catarsis personal de su directora, guionista y coprotagonista, la valenciana Belén Mayordomo, para quien la semana de la catástrofe fue la peor de su vida. Tras pasar los días posteriores limpiando casas de vecinos y amigos, sintió la necesidad de sentarse ante el ordenador cuatro meses después, en febrero, para escribir el que se convertiría en su primer cortometraje.
“Las imágenes del barro, del agua y de los voluntarios las hemos visto todos en las noticias, pero no la soledad de sus supervivientes al llegar a su casa o a la que ahora habitan tras perder la suya propia”, expone la realizadora novel.
Fue ese impulso de mantener vivo el recuerdo lo que llevó a Mayordomo a contactar con el productor Enrique Viciano, responsable de títulos como Lola (Bigas Luna, 1985), Si te dicen que caí (Vicente Aranda, 1989) y Tirante el Blanco (Vicente Aranda, 2007). Aunque inicialmente la idea de la cineasta era interpretar uno de los papeles, el castellonense la convenció para que asumiera también los mandos de la dirección al detectar su talento e ilusión.

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De esta alianza surge una iniciativa realizada "a pulmón", sin ayudas públicas, “son las cosas que los productores hacemos cuando creemos en algo, independientemente de los resultados económicos”, explica el productor, quien ha concebido este cortometraje como una apuesta personal y un homenaje. “Este proyecto había que hacerlo en honor a las víctimas de la dana y dar visibilidad a las personas que han sufrido directamente la tragedia”, completa Viciano sobre la pieza, que será distribuida por ADSO Films.
Pese a que la trama no es autobiográfica, haber vivido de cerca la devastación permitió a la directora conectar con el dolor ajeno. Además, la elección de Utiel como escenario responde al deseo de descentralizar el foco mediático del desastre. Cabe recordar que el Cecopi (Centro de Coordinación Operativa Integrado) envió el mensaje ES-Alert a las 20:11 h., cuando el municipio ya estaba inundado desde las 14 h.
“Para mí, esta historia no va de que un municipio se escuche más que otro. Siento que todos tienen la misma importancia, porque todas las vidas importan por igual”, aclara Mayordomo, quien buscaba también en esta localización la tranquilidad y el silencio que la comarca de l’Horta Sud no podía ofrecerle para el rodaje.
La madurez dramática de Eva Santolaria
Para dar vida a la protagonista, la directora apostó por Eva Santolaria. Su incorporación conecta directamente con la generación que creció con la mítica serie Compañeros. Sin embargo, el público que la recuerda como la adolescente Valle se reencontrará aquí con su versión adulta en un registro dramático donde encarna a todas las madres que han sufrido la pérdida de un ser querido.
“Es una actriz representativa de una época y al mismo tiempo transmite la fragilidad e inseguridad que una tragedia de estas dimensiones requiere”, alaba Viciano tras un arduo proceso de casting.
La propia directora anticipa que el público “quedará completamente fascinado con su trabajo, porque es camaleónica”.
A nivel narrativo, Todo lo que perdimos plantea cómo los reproches cotidianos entre madres e hijas se vuelven minucias ante una catástrofe de tal magnitud. Para este subrayado, Mayordomo sí se inspiró en sus propios enfados adolescentes: “Me hizo reflexionar sobre el hecho de que, ante situaciones trágicas, los problemas más banales dejan de tener peso. Un suceso como el vivido en otoño de 2024 te enseña que las tragedias reordenan las prioridades de la vida”.

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El vínculo de la cantante SAZZA con Catarroja
Los apartados artístico y técnico refuerzan la psicología del cortometraje. La película cierra con el tema Sin una razón, de la cantante de Sony Music SAZZA, que suena durante los títulos de créditos.
Al haber crecido en Catarroja, otra de las localidades gravemente afectadas, la solista pudo plasmar los estragos en primera persona. Tanto Belén Mayordomo como Sara Sanz, que así se llama la artista, estuvieron de acuerdo en evitar en la letra los tópicos del barro, el agua y la destrucción para centrarse en la dificultad de aceptar una nueva realidad.
El tema ha sido masterizado en una versión más larga como un “himno de la desesperación no repuesta que sufre cualquier persona cuando de sopetón pierde a alguien que amaba profundamente”, un enfoque de alta sensibilidad que, según Viciano, busca conectar con la Generación Z.
“Estamos en una época revival que busca los sentimientos del amor y de las familias. Esto era impensable hace unos años en el cine, pero hoy las nuevas generaciones sí aprecian este fondo de sensibilidad”, argumenta el productor.
Por su parte, la dirección de fotografía de Jorge R. Preciado mapea la fragilidad mental de la protagonista. Las secuencias de intimidad en el interior del hogar se cubren de un velo de ensoñación que conecta con su deriva psicológica y su soledad, mientras que las escenas exteriores se tiñen de una luz realista.
El cortometraje guarda un espacio en su epílogo para destacar el impacto de la tragedia en los animales, otro aspecto biográfico de Mayordomo, voluntaria en un refugio de Utiel que quedó arrasado aquel 29 de octubre.
“Aparecieron animales abandonados. Todos estaban aterrados y la situación nos desbordó emocionalmente. También sé que hubo gente que buscaba a sus mascotas y que las encontró días después entre los escombros y el barro de su casa”, recuerda la también guionista, que ya canaliza esa sensibilidad en la preparación del que será su segundo cortometraje, enfocado precisamente en el mundo animal.