VALÈNCIA. Entierro Digno proyecta el sábado 31 de octubre en Valencia su documental ¿Descansa en paz?, seguido de un taller participativo sobre últimas voluntades, en el Centro Cultural Islámico de València, en el barrio de Orriols. La actividad se encuadra dentro de la tarea que el proyecto viene implantando desde su creación: reclamar la garantía efectiva del derecho a la libertad religiosa en el ámbito funerario. Ese derecho está reconocido legalmente desde hace décadas, pero para muchas familias la situación sigue siendo un problema por la falta de parcelas adaptadas, las diferencias normativas entre comunidades autónomas y la carencia de planificación institucional. En numerosas ciudades, despedir a un ser querido conforme a la fe islámica sigue siendo una carrera contra el tiempo.
El documental convierte esa dificultad en una pregunta de fondo: ¿qué significa pertenecer a un lugar si ni siquiera la muerte garantiza la igualdad? Dirigido por Lúa López Ribes, ¿Descansa en paz? recorre ocho cementerios del país y recoge las voces de comunidades, responsables institucionales y profesionales funerarios. El mediometraje, de 29 minutos, se ha proyectado en el ciclo Documenta Madrid y continúa circulando por salas, bibliotecas y ciclos de la red cultural nacional.
La sesión en Valencia continúa esa línea de trabajo: partir de lo que el documental revela sobre la falta de previsibilidad institucional para abrirse a algo más personal. El taller propone ejercer agencia propia sobre ese momento íntimo —no cómo resignación ante lo que las instituciones no han previsto, sino como un acto de cuidado hacia uno mismo y hacia quienes se quedan. Planificar las últimas voluntades no es solo un trámite legal: es dejar dicho lo que importa, aliviar la carga de las personas que nos sobreviven y reclamar, de la manera más personal posible, el derecho a un final digno.
El déficit funerario en la Comunitat Valenciana
La sesión se celebra en el territorio donde el problema tiene una de sus expresiones más agudas y, a la vez, más documentadas. El informe autonómico de Entierro Digno sobre el déficit funerario islámico en la Comunitat Valenciana, elaborado con su modelo de estimación territorial, estima una población de identidad islámica central de 330.000 personas —un 6,2% de la población valenciana—, y la desglosa con una metodología de tres capas: población de origen empadronada según el INE, población española de origen musulmán y población no empadronada.
De ahí se siguen tres consecuencias. La primera es la escasez de espacios: la Comunitat Valenciana alberga el único cementerio íntegramente islámico de España, el Cementerio Alsalam de Chiva, abierto en 2020 y con más de 650 inhumaciones en sus dos primeros años; no exige empadronamiento y opera como válvula de descompresión nacional ante la ausencia de alternativas en Madrid, Cataluña o el norte peninsular. La segunda es la brecha provincial: no hay espacio islámico operativo documentado en Alicante ni en Castellón, de modo que una familia de esas provincias debe desplazarse entre 120 y 170 kilómetros y pagar entre 1.000 y 3.000 euros más que una de Valencia capital por el solo hecho de su código postal. La tercera es la fricción hospitalaria: ninguno de los hospitales de referencia valencianos —La Fe, el General de València, el de Alicante o el de Castellón— cuenta con un protocolo publicado que informe a pacientes musulmanes del derecho, reconocido por el Real Decreto 1088/2022, a prostatar restos quirúrgicos, fetos o amputaciones a inhumación religiosa.
Para la capital, el cálculo es más favorable y también más exigente. Con una población musulmana estimada entre 150.000 y 172.000 personas, València dispone de una parcela islámica en el Cementerio General —las 145 plazas del último dato disponible, de 2012— y, a unos 25 kilómetros, del Cementerio Alsalam. El coste estimado de un entierro islámico en la ciudad se sitúa entre 2.130 y 4.050 euros, comparable o inferior al de un entierro estándar, lo que sitúa a la capital en el mejor caso de la comunidad. Esa ventaja, sin embargo, no cierra el recorrido: la estimación central sitúa la demanda valenciana en torno a 1.557 inhumaciones islámicas al año, con una proyección de entre 8.500 y 11.000 plazas necesarias en el horizonte 2035.
Esta es la razón por la que la proyección forma parte del Pack Acción Ciudadana de Entierro Digno, el dispositivo que lleva el debate a municipios, barrios y asociaciones de todo el país. El pack integra tres piezas: la proyección de ¿Descansa en paz?, el primer diagnóstico audiovisual sobre la realidad de los cementerios en España; el debate en mesa redonda con protagonistas, expertas y voces de la comunidad; y la Guía de Acción, material técnico y social para conversar con las administraciones locales. Tal como defiende la asociación, el documental no es solo una película, sino una herramienta de acción: la sesión en el Centro Cultural Islámico de València es una parada de un recorrido que lleva la película a salas, bibliotecas, ciclos de cine y asociaciones de toda España.
La sesión es una co-organización de Entierro Digno con el proyecto Manual de instrucciones para mi muerte, facilitado por las artistas y mediadoras culturales Elena Sanmartín y Sara Fornés, que investigan el duelo y los rituales en torno a la muerte desde las prácticas artísticas colectivas. Su proyecto propone espacios de reflexión compartida sobre las últimas voluntades: qué queremos dejar y cómo la comunidad puede acompañar ese momento.
El encuentro tendrá lugar el sábado 31 de octubre, de 16:30 a 18:00 horas, en el Centro Cultural Islámico de València, calle Arquitecto Rodríguez, 21, 46019 Valencia, en el barrio de Orriols. La sala queda reservada para la oración al finalizar la sesión. La participación en el taller es voluntaria: es posible asistir únicamente al documental. Las plazas son limitadas y la confirmación debe hacerse antes del viernes 30 de octubre a las 20:00 horas, escribiendo a info@entierrodigno.es.