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análisis de la obra

Comienza la operación para "curar" a la Inmaculada de Espinosa

6/11/2018 - 

VALÈNCIA. Viaje al pasado. Hace ahora un año que el Museu de Belles Arts de València abrió las puertas de Intacta María. Política y religiosidad en la España barroca, una exposición con la que, más allá de devociones, se buscaba reflejar el impacto social y político de la Inmaculada Concepción. A través de más de medio centenar de piezas se presentaba un debate que estuvo abierto hasta 1854, si la Virgen padeció o no el pecado original, un enfrentamiento que contó con su propia ‘campaña de marketing’ que, a través de cuadros, esculturas o fiestas, la convirtió en todo un símbolo. De este puzzle expositivo formaba parte La Inmaculada Concepción y los Jurados de la ciudad de Valencia (1662), una obra de Jerónimo Jacinto de Espinosa que constituye una de las grandes joyas del Museo Histórico Municipal, que viajó desde el Ayuntamiento, donde hasta entonces se exponía, para formar parte de la muestra.

Viaje al presente. El estado de la obra, sin embargo, ha provocado más de un arqueo de ceja, una necesaria restauración de la obra que da sus primeros pasos. Esta misma semana se pone en marcha un proceso de análisis de la pieza que tiene como objetivo, por una parte, profundizar en su estudio histórico y, por otra, determinar el estado de la misma para que el consistorio pueda poner en marcha su restauración lo antes posible. “[La obra] está mal por dos motivos: ha cambiado mucho de ubicación y ha sufrido varias intervenciones no integrales”. Es estos términos se expresa Pablo González Tornel, investigador de la Universitat Jaume I que lidera el equipo que trabajará en este proyecto, un proyecto que no parte directamente del museo, sino que ha sido subvencionado por la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deportes. El experto habla de trabajos “discutibles” y medidas “poco respetuosas”, intervenciones que hay que revertir con el objetivo de “curar” una pieza que “ha vivido mucho”.

Su grandes dimensiones, 360 x 350 centímetros, y sus constantes traslados (de la desaparecido Casa de la Ciudad a la Lonja, pasando por el Ayuntamiento y ahora el Museu de Belles Arts), han afectado “notablemente” a su estado de conservación. Recuerda el investigador que fue en el año 2000, con motivo de la exposición antológica sobre Jerónimo Jacinto de Espinosa, que se acometió la última de las actuaciones sobre la pieza, en la que se consolidó el estrato pictórico, se realizó un entelado parcial y se construyó un nuevo bastidor de madera para el tensado del lienzo. “Sin embargo, esta y otras actuaciones sobre la obra de Espinosa no han afrontado un estudio integral del cuadro que aúne la investigación histórica, el análisis técnico y material y la propuesta de una intervención completa que asegure su correcta lectura, conservación y transmisión a la sociedad valenciana”.

Radiografías, análisis de pigmentos… será a partir de esta semana que se inicien los trabajos para determinar el estado del cuadro de Espinosa, un proceso que no solo está enfocado al estado físico de la pieza, sino también a descubrir los secretos que oculta. “Sospechamos que los jurados se dedicaron a repintar las caras. Hay bastantes capas”, explica González Tornel, que incide en que el estudio posterior también requiere de una visión “feminista”, en la que se reflexione sobre la “centralidad” de la mujer en este ámbito. En este sentido, el proyecto suma la celebración de dos seminarios en torno a la obra, el primero de ellos previsto para el próximo 14 de diciembre, que planteará cuestiones como la religión en femenino, charla a cargo de Ester Alba, o la necesidad de una nueva musealización de la Inmaculada de Espinosa, en la que intervendrá el diseñador Daniel Nebot, encargado de la remodelación del Museo Histórico.

“Esto no es una pintura religiosa, es municipalista”, recalca el investigador de la Jaume I. Efectivamente, la obra es un claro reflejo de la sociedad civil valenciana, una manifestación del “orgullo” de sus instituciones de autogobierno, un tipo de pintura que supone una rareza en España, siendo el principal referente Holanda. Junto a González Tornel, forma parte del equipo Ester Alba Pagán, de la Universitat de València; David Gimilio Sanz y Pilar Ineba Tamarit, del Museu de Belles Arts; Mª Francisca Sarrió Martín, Inmaculada Chuliá Blanco y David Juanes Barberen representación del Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación. El primer seminario contará, además, con una visita para observar la Inmaculada de Espinosa, pues el equipo busca realizar un trabajo “abierto” al público, en su objetivo de divulgar la obra.

El Museo Histórico, pendiente de la remodelación

Si bien está pendiente la restauración del cuadro, también lo está la remodelación del Museo Histórico Municipal. Fue en octubre de 2016 cuando el Ayuntamiento de València dio a conocer quién se pondría al frente de la remodelación del museo: el diseñador gráfico y de producto Daniel Nebot. “El proyecto expositivo se entregará antes de que finalice el año para poder hacer la contratación y la ejecución de obras pertinentes durante 2017”, especificaron entonces desde el consistorio. Dos años después del anuncio, sin embargo, todavía no se han puesto en marcha los trabajos. Fue durante el pasado 9 d’Octubre que la concejala de Cultura, Glória Tello, especificó que el proyecto no cuenta todavía con el visto bueno de Conselleria, por lo que no pueden licitar las obras. Con todo, los presupuestos del consistorio de cara al próximo ejercicio reservan una partida de 983.000 euros, con lo que parece evidente que las obras se llevarían a cabo en 2019, aunque todavía no hay ninguna concreción al respecto.

Creado en 1927, el museo ocupa las dependencias que en su día formaron parte de la Real Casa de Enseñanza, fundada por el arzobispo Mayoral en el siglo XVIII. La primera sala está dedicada a planimetría histórica, de la que destacan dos piezas: el plano de Antonio Mancelli (1608) y el emblemático plano levantado por el padre Tosca (1704), mientras que la siguiente estancia contiene una selección de grabados con vistas de Valencia de los siglos XVIII y XIX. La Real Senyera de Valencia, el Pendón de la Conquista, la espada del Rey Don Jaime o la obra de Espinosa son algunos de las joyas que contiene el museo.

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