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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Cuando Europa se cayó del guindo

Parecen muchos, pero 40 años no son nada, como diría Carlos Gardel en su canción Volver, aunque solo fuera por 20

27/02/2021 - 

Decía San Agustín de Hipona que “El pasado ya no es y el futuro no es todavía”, y es lo que ocurrió hace 40 años, cuando la joven democracia española no había terminado de nacer todavía y las viejas estructuras no habían muerto aún en la España de la Transición.

Por eso en medio de una gran crisis económica y azotados por el terrorismo separatista, de una ETA apoyada por la Unión Soviética que intentaba destruir España y su joven democracia, en la que se atentaba todas las semanas varías veces, se produjo el golpe del 23 de febrero con evidentes repercusiones Internacionales. Ante esta reacción Termidoriana las Cancillerías extranjeras, sin sorprenderse mucho por cierto, criticaron todas la intentona golpista aunque con diferente intensidad y convicción.

 Porque hasta ese momento los países europeos occidentales habían sido muy cicateros con España, a diferencia de los comportamientos con otros regímenes autoritarios o dictatoriales mejor tratados en las relaciones internacionales; como por ejemplo Grecia que había tenido un régimen autoritario como el de “Los Coróneles” que finalizó al convocar elecciones a finales de 1974 y ya estaba firmando su Acta de Adhesión a las Comunidades Europeas en mayo de 1979. Tras lo sucedido el 23F, por fin, los países occidentales entendieron que debían apoyar a nuestra nación y su joven régimen del 78 a pesar de sus posibles imperfecciones. 

Así fue como a los pocos días, el 11 de marzo de 1981 en concreto, el Parlamento Europeo solicitó en una resolución la aceleración de las negociaciones para la adhesión de España a las Comunidades Europeas (CEE), y así apoyar la estabilización de la incipiente democracia española. La intención de nuestro país de incorporarse a la CEE venía de hacía tiempo, pues sus primeros intentos se habían producido ya en febrero de1962 por el ministro de Asuntos Exteriores Fernando Mª Castiella, con la solicitud de ingresar en esa organización internacional, y que en aquel momento logró sólo un Acuerdo Preferencial en junio de 1970, firmado por el entonces ministro español de Asuntos Exteriores Gregorio López Bravo; nuevamente, ya en democracia, Adolfo Suarez vuelve a solicitarlo en 1977 sin mucho éxito.

Por otra parte, en mayo de aquel año 1981 comenzó la presidencia de François Mitterrand en la vecina Francia, y la política de colaboración antiterrorista de Francia con España, aunque no satisfactoria del todo, empezó a mejorar respecto a su predecesor Valéry Giscard d'Estaing, con el que prácticamente el sur francés se había convertido en un santuario etarra; también la aparición de una cierta actividad terrorista, como los GAL, en el sur de aquel país, sirvió para concienciar a los galos que ante la violencia y el salvajismo terrorista nadie podía ser neutral ni equidistante, y menos aún las democracias.

Posteriormente en octubre de ese mismo año 81 se produjo un importante hito, cuando los Reyes de España viajaron a los Estados Unidos de América, en un viaje pospuesto en varias ocasiones. Nuestros reyes fueron recibidos con todos los honores por el presidente Ronald Reagan -el vencedor de la Guerra Fría- quien denominó al rey Juan Carlos I como el “campeón de la democracia”, y en la que también se trató la prórroga del acuerdo bilateral USA-España por el uso de las Bases Militares Conjuntas existentes en nuestro territorio.

 En mayo del año siguiente, 1982, y estrechamente relacionado con las negociaciones anteriores se produjo la adhesión de España al tratado de Washington, bajo el,gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, convirtiéndose en Estado miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), uno de los pasos previos (de forma tácita) para la entrada de nuestro país en la Comunidades Europeas, que se firmaría el 12 de junio de 1985 por parte de Felipe González, por lo que nuestro país dejaría casi dos siglos de neutralidad, y pasaríamos a formar parte del club de los países occidentales de pleno derecho, pues de facto hemos estado siempre entre las naciones pertenecientes a la civilización Occidental.

 Por cierto no olvidemos que dentro de esa arquitectura internacional de Occidente en la que participa España, nuestra Comunitat tiene en su territorio uno de los principales Cuarteles Generales de la Alianza Atlántica el de Valencia – Bétera, liderando la seguridad de nuestro continente. Recuerden que la OTAN sigue siendo la principal organización internacional de seguridad, donde nuestras Fuerzas Armadas contribuyen en diferentes operaciones como la Presencia Avanzada Reforzada en Letonia, el despliegue de una batería Patriot en Turquia, Policia aérea en el Báltico y en Rumania o la permanencia en Grupos navales de la OTAN.

Para finalizar piensen que las miradas al pasado no deben servir para hacer un ejercicio de melancolía o nostalgia, sino para extraer lecciones aprendidas, de cómo hay que tener en cuenta el entorno internacional siempre en cualquier acción o decisión, ineludiblemente si es política o económica en este mundo que vivimos, ya saben el dicho “piensa en global pero actúa en local”.

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