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Cultura a contra reloj: ¿cómo funciona la creatividad bajo presión?

Dos proyectos valencianos se plantean esta semana un gran reto: plantear dos propuestas artísticas en muy poco tiempo. Por un lado Handshake Fun propone realizar un fanzine en menos de 7 horas, por otro lado desde Drawing Fighters retan a 8 dibujantes a imaginar en apenas dos minutos el trazo perfecto sobre los conceptos que el público lanza

29/01/2023 - 

VALÈNCIA. Cronometro en mano, para sentir la presión de los creativos: quiero contar tan solo con media hora para redactar este artículo. Sería lo proporcional a lo que hacen estos dos proyectos valencianos: Handshake Fun propone la creación de un fanzine completo en menos de siete horas, y Drawing Fighters genera una batalla de dibujantes en las que estos tienen que interpretar los conceptos que lanza el público a en menos de dos minutos. El fanzine de Handshake cobrará vida los días 2, 3 y 4 de febrero en su propio estudio, y las batallas de dibujo podrán vivirse en el Rivendel el próximo sábado 11 de febrero, de la mano de 8 ilustradores totalmente nuevos, novatos del ring.

Ambos proyectos ponen la creatividad bajo presión, y obligan a trabajar a contra reloj en proyectos que si se quisiera podrían durar toda una vida. Para generar esta tensión de manera justa siguen la misma táctica: ofrecen a los participantes los mismos materiales y el mismo tiempo para que generen un producto cultural que merezca la pena, y quien lo consiga sabrá que ha logrado sucumbir al sistema capitalista y a la presión de tener los trabajos para ayer. De esa manera también abogan por la idea de que con los mismos materiales cualquiera puede llevar a cabo un buen producto, aunque el tiempo juegue en la contra.

Pudiera parecer que Handshake y Drawing Fighters entrenan a futuros autónomos para llevar a cabo sus proyectos sin morir en el intento. Reflexionando sobre este trabajo en el que el tiempo es oro están Rubén Montesinos (de Handshake) y Martín Rey-Mate (organizador del Drawing Fighters), quienes contemplan en sus proyectos una forma aleatoria de llevar a cabo procesos que de normal se gestionan con bastante parsimonia. Ambos coinciden en que una de las claves “positivas” de la presión está en conseguir encontrar un aprendizaje útil, que ayuda a manejar la presión y el estrés, según Rubén: “La ventaja es que aprendes a saber gestionar esa sensación de tener que ir con prisas a todo. Al final te tienen que fiar de la voluntad y el instinto propio para poder generar algo bueno en muy poco tiempo”.

Al igual que sucede con Drawing Fighters en Handshake dan unos materiales muy básicos a los alumnos. Todos cuentan con la misma base y a sorteo se escoge la temática sobre la que versará el fanzine, además todos cuentan con la misma teoría que más tarde aplicarán de forma práctica para poder generar el proyecto dentro de unas dinámicas que se centran en los procesos y en lo natural: “Realmente el taller está enfocado a optimizar los procesos, hay una parte formativa y una que es más aleatoria, al final hay muchas cosas de las que se puede sacar algo”. 

Fotos: DRAWING FIGHTERS

Coincide Marín en que al final lo que consigue la falta de tiempo es darle una vuelta obligatoria al concepto que surge de la mente del artista, en el caso de las batallas es el público el que proporciona una frase y son los ilustradores los que se prestan a interpretarla, también con la presión añadida de contar con muchos ojos analizándolo todo: “No solo cuenta el tiempo también cabe tener en cuenta que la mayoría de ilustradores trabajan en privado por lo que no están acostumbrados a que les miren mientras están creando”, esto también genera un resultado muy creativo (a la fuerza).

“La gracia es exprimir lo que tenga de creativo esa persona en ese preciso momento”, comenta Martín entre risas, “hay que sacarlo todo, es un espectáculo en el que neuronas, táctica e ingenio se fusionan para dar exposición al arte de los participantes”. Táctica, ingenio y neuronas deben trabajar también en el taller de Handshake, donde realmente se enseña a optimizar los procesos y demostrar que finalmente cualquiera puede intentar afrontar el trámite de la autoedición: “No hace falta que seas un gran artista para que hagas un gran proyecto, muchas veces cuentan mucho más las dinámicas que se viven dentro del propio taller”, explica Rubén, “al final cuestiones como la muestra de resultado animan mucho entre los participantes, quienes ven que han ganado mucho en experiencia y gestión, en un ejercicio para obtener un aprendizaje en muy poco tiempo”.

El timer lleva pitando más de 15 minutos, pero he querido mantener la presión para terminarlo todo. Si se puede hacer o no un buen artículo bajo presión lo decidirá el propio lector, que lee calmadamente tras la pantalla (o tal vez no).

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