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Vinos del¿viejo? Mundo

De copeteo por Europa, tropa

Portugal

Hace bien poquito dábamos la vuelta al mundo de cepa en cepa y hoy nos toca Europa, tropa. Seis viajes y sus vinos. Y nosotros tan divinos

Por | 27/11/2020 | 3 min, 53 seg

No nos cansamos de decirlo, seguimos, siempre y con ilusión, chimpón. En sueños que de tan soñados parecen resobados, pero no, que a nosotros sólo nos soba un pasiego en condiciones. Así que, con el ánimo más animoso, nos ponemos en marcha empezando por Francia. Belleza de vecino gruñón que con el roce termina por hacernos hijos predilectos. Lluvia intermitente, piedra rematada en gris y caminos bajo árboles que alcanzan el cielo para nuestro anhelo. Iremos a ese Portugal de recorrer de norte a sur, mirando al mar desde altos acantilados al voceo de bolinhos. Azulejos a veces mellados, que resisten el paso del tiempo enseñando a ser hermanos. En Alemania nos tocará el relente más seco, el que corta respiraciones ante agujas sin límite en el horizonte. Pasaremos del paisaje melancólico al bullicio revoltoso que divierte sin reposo. Saltaremos a la Italia tan querida como a veces herida. Alegría en habla alta y gesto sin complejos. Guiños, piropos y la seguridad de la que se sabe guapa por derecho propio. Grecia será continuación de aguas que acunan de isla en isla. Rocas gatunas de azul deslumbrante y seguimos adelante. Porque terminaremos en Turquía, que nos espera con algarabía y unos vinos sorprendentes. Sube y baja con el peso de la historia y mezcolanzas culturales que enriquecen el espíritu a la vez que entra la sed. Así que, sin más meneo, vamos a darle al copeteo.

Descorchando con la sonoridad, que toca el Champagne Marguet Yuman 15 Premier Cru (Champagne Marguet). Gurbujas finitas y crujientes de chardonnay. Blanco de su blanca, directo, elegante y tan gustoso. Nos conduce por tierras claras de deslumbre, con destino querido tantas veces que algún día será. Porque el paisaje espera paciente y allí seguirá. Y nos lo bebemos embotellado en botella regordeta y ansiosa por ser abierta junto a un poulet du dimanche.  

El Vinha Paz Reserva Branco 2015 (Vinha Paz) es encruzado, malvasia fina y gouveio. ¿Qué de dónde? Pues de Dão y ahí le has dao (perdón). Cítricos con su volumen y acidez compensada. Textura fresca y tersa que pasa sin indiferencia y con toda la coherencia necesaria. Verdes escaleras de naturaleza salpicadas de las uvas que, con su tiempo, nos darán lo más mejor. Infinitos por otear, caminar y disfrutar en mesa campestre y con una cataplana. Porque nos da la gana. 

El Keller Riesling Trocken 2019 (Weingut Keller) es alemán de libro. Asequible y poco básico es base de grandes vinos que crecen al dejar correr el reloj, aunque en este caso la espera no es necesaria. Porque ya ha sido amansado ofreciéndose en redondo y con texturas. Cítricos simpáticos que cantan desde infinitas cumbres a las que treparon en vertical. Y paramos en gasolinera a comprar unas cajas de limones para chupar a mogollones como postre después de un chucrut casero.  

El G.D. Vajra Barbera d’Alba 2018 (G.D. Vajra) nos lleva a Piamonte para lanzarnos al monte más herbáceo. Condimentos de cocina en largo chupchup y resultados idílicos. Prolongados recuerdos de conversaciones al grano y sin remilgos. Goce de vendimias entre palacetes y al solete. Campiñas decoradas de mentolados pequeñitos que celebramos a lo grande, con unos agnolotti y mucha trufa encima.

El Thymiopoulos Rosé de Xinomavro 2007 (Apostolos Thymiopoulos) es heleno y orgulloso. Rosado de variedad xinomavro, viene de Macedonia y con las frutas justas. Porque es más de traernos ramos de flores rojo oscuro y con final de amores amargosos, no amargos, que nos más sosos. Sentidos de pieles sedosas que dan sapideces sin estupideces. Molón, evidente y tan resuelto que nos invita a tasca entre ruinas nada ruinosas para pedir un millón de mezzes.  

Nos despedimos con el Sevilen 900 Fumé Blanc 2018 (Sevilen). Turco con aromas de aquí, allá y acullá con mucho de melocotones chicos y un florido a tutiplén. Todo lo que parece interesante y se investiga en profundidad y sin miedo en tiempos adversos. Porque buscamos el reverso, el de la esperanza entre señores curiosos, edificios hermosos y tú, siempre tú. De noche, con el Bósforo de testigo y unos bocadillos de caballa en el plato. Final feliz que no termina, porque pronto habrá otro. Y más hasta jamás. 

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