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Diez tecnologías del Audi e-tron que marcan la diferencia

22/04/2020 - 

VALÈNCIA. El Audi e-tron ofrece una excelencia a nivel práctico y dinámico que marcó un antes y un después en la era de la movilidad eléctrica. No solo significó la llegada del primer vehículo de producción totalmente eléctrico de Audi, sino que incorporó una serie de innovaciones tecnológicas con las que el SUV eléctrico de la marca de los cuatro aros sigue marcando la diferencia.

La llegada del Audi e-tron supuso el lanzamiento del primer modelo de producción puramente eléctrico de la marca de los cuatro aros. Un SUV familiar de gran tamaño que no solo es un vehículo cero emisiones. Su diseño está pensado para resultar práctico y versátil en el día a día y, al mismo tiempo, combinar el confort del segmento premium con la deportividad y la eficiencia que permite su sistema de propulsión eléctrico. Ofrece todo lo que se puede esperar de un vehículo de Audi, pero incorporando tecnologías innovadoras que le hacen marcar diferencias.

El sistema de propulsión, la recuperación de energía, la gestión térmica, los espejos retrovisores virtuales, una sofisticada aerodinámica o la inclusión de la tracción quattro eléctrica son solo algunas de las tecnologías con las que el Audi e-tron marca la pauta de la movilidad electrificada.

Carga rápida con hasta 150 kW de potencia
Con sus más de 440 kilómetros de autonomía, el Audi e-tron y el Audi e-tron Sportback permiten un amplio rango de uso antes de tener que para a recargar sus baterías e iniciar un proceso en el que el SUV eléctrico también se posiciona como referencia. El Audi e-tron se convirtió en el primer vehículo eléctrico de producción en serie en admitir carga rápida con una potencia de 150 kW.

De esta forma, siempre que se utilicen las estaciones de recarga rápida de alta potencia HPC (High Power Charging) y con el estándar europeo CCS (Combined Charging System), el Audi e-tron consigue una autonomía de unos 100 kilómetros en menos de 10 minutos de recarga. Para llegar al 80% apenas son necesarios 30 minutos, mientras que la carga total puede llevarse a cabo en alrededor de 50 minutos. Para acceder a la red de estaciones de recarga, la marca de los cuatro aros proporciona a sus clientes el servicio Audi e-tron Charging Service, con el que los usuarios del e-tron tienen acceso al 80% de las estaciones de carga de Europa.

Sistema de gestión térmica: máxima eficiencia
El innovador sistema de gestión térmica que utilizan el Audi e-tron y el Audi e-tron Sportback está compuesto por cuatro circuitos que aseguran una larga vida de la batería incluso utilizando carga de alta potencia, y el máximo rendimiento del sistema de propulsión en todo tipo de situaciones. Un total de 22 litros de líquido refrigerante fluyen a través de un circuito de aproximadamente 40 metros de longitud, con la misión de refrigerar los motores eléctricos y sus rotores, la electrónica de potencia y el cargador. De forma indirecta, este circuito también se encarga de refrigerar y calentar el habitáculo, así como la batería de alto voltaje.

En el caso de los motores eléctricos y sus rotores, los componentes del sistema de propulsión que más calor aportan, el sistema de gestión térmica hace fluir el líquido refrigerante a través del interior de los ejes para garantizar que la temperatura no exceda los 180° C. Este sistema también constituye la base para un rendimiento equilibrado y eficiente de la tecnología de recarga y propulsión, garantizando que la batería se mantenga en su rango de temperatura óptimo, entre 25° C y 35° C, en cualquier circunstancia. Y durante las fases de carga a 150 kW el refrigerante se encarga de disipar el calor producido por la pérdida de energía, así como de evitar que las celdas sean sometidas a un estrés excesivo, contribuyendo así a aumentar la vida útil de la batería.

La bomba de calor: aprovechando la energía residual
Uno de los componentes principales del sistema de refrigeración es la bomba de calor, que forma parte del equipamiento de serie en los Audi e-tron y Audi e-tron Sportback. Este componente contribuye al eficaz funcionamiento de la gestión térmica del vehículo y es el responsable de que no se desperdicie el calor residual que genera la batería de alto voltaje SUV eléctrico, que puede alcanzar hasta 3 kW. Esta energía es la que reutiliza la bomba de calor para calentar o enfriar el habitáculo del coche. De esta forma, y dependiendo de la temperatura exterior, esta función puede aumentar en hasta un 10% la autonomía del Audi e-tron.

Innovador sistema de recuperación de energía
El Audi e-tron incorpora un concepto inteligente de recuperación de energía que es el responsable directo de hasta el 30% de la autonomía total del vehículo. Puede recuperar energía de dos formas: cuando el conductor levanta el pie del acelerador y el vehículo se desplaza por inercia, o durante la frenada. En ambos casos los motores eléctricos funcionan como generadores y convierten la energía cinética en energía eléctrica, que se almacena en la batería.

En deceleraciones de hasta 0,3 g, el e-tron recupera energía exclusivamente mediante los motores eléctricos sin que tenga que actuar el freno convencional. Para deceleraciones mayores, el SUV eléctrico decide si se utilizan los motores eléctricos, los frenos hidráulicos o una combinación de ambos. En frenadas desde 100 km/h es capaz de recuperar energía con una potencia de 220 kW, más del 70% de la energía que produce el sistema de propulsión, una cifra que no tiene comparación en la categoría.

Sistema integrado de control electrohidráulico de los frenos
Audi se convirtió en el primer fabricante del mundo en utilizar un sistema integrado de control electrohidráulico de los frenos para un coche eléctrico de producción en serie. Los frenos hidráulicos solo entran en funcionamiento en frenadas que supongan una deceleración superior a 0,3 g. Es en ese momento cuando la unidad de control, que calcula la fuerza de frenado requerida en milisegundos, decide si el par de recuperación de energía (la función de generador de los motores eléctricos) no es suficiente para la frenada y se debe generar una presión hidráulica adicional para el sistema de frenos convencional.

La transición desde la deceleración a través de los motores eléctricos hasta la acción de frenado por pura fricción entre los discos y las pastillas es tan suave y homogénea que se hace inapreciable para el conductor. Se realiza mediante el movimiento de un rotor eléctrico, que acciona el desplazamiento de un pistón y empuja el líquido hidráulico de frenos por los conductos para generar una fuerza de frenado adicional. Un segundo pistón, mediante un elemento resistente a la presión, genera un efecto que permite que este funcionamiento pase totalmente desapercibido para el conductor. Además, este nuevo sistema de control electrohidráulico aumenta la presión de los frenos de las ruedas con precisión y aproximadamente dos veces más rápido que un sistema convencional, lo que se traduce en distancias de frenado hasta un 20 por ciento más cortas.

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