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crónicas por los otros / OPINIÓN

Dime qué vacaciones eliges y te diré quién eres

Inaugurado oficialmente el verano las redes sociales se llenan ahora de fotografías y estampas de viajes, de momentos, situaciones y destinos placenteros. No importa el destino porque las vacaciones más que el destino, son un estado que alcanzamos

1/07/2017 - 

Me gusta creer que las vacaciones son un estado físico y mental. Un momento donde paramos nuestra actividad durante el año y nos sirve de relajo y desconexión para seguir el siguiente curso, analizar, hacer balances y para emprender nuevas etapas.

Las vacaciones y la manera que elegimos para disfrutarlas dicen mucho de nosotros mismos. Al final cada uno elige las vacaciones que quiere ( mientras se pueda disfrutar de vacaciones ) y las que mejor se adaptan a su personalidad o a su momento vital.

Las vacaciones que elegimos definen parte de nuestra manera de ser, de entender la vida y de entender los momentos de disfrute y ocio ya que damos por supuesto que las vacaciones son para eso, para disfrutar, hacer pocos sacrificios e intentar dejar la mente plana aunque sea un ejercicio difícil de conseguir, prácticamente imposible. 

La vacaciones son un estado

Las vacaciones son un estado, más que un destino. Son ese momento en que nos sentimos con  derechos de los que nos privamos el resto del año, especialmente nos concedemos si hablamos del derecho de gastar y de disfrutar. 

Las vacaciones son ese momento en que nos permitimos ciertas licencias que durante el año nos privamos. 

Comemos helados sin remordimiento de ningún tipo y nos saltamos alegremente ese régimen que nos condena todo el año y que  volveremos a empezar en septiembre. Y es que las vacaciones son ese momento en que nos hipotecamos sin sentimiento de culpa. En que gastamos lo que no gastaríamos durante el año y ese momento en que nos relajamos en todos los sentidos. 

Eso sí, cada uno elige la manera de relajarse. Hay quienes siempre pasan sus vacaciones de la misma manera, alquilan el apartamento de siempre, donde siempre y con la gente de siempre. Hay quienes se retiran a la casa familiar del pueblo donde pasaban los tres meses de veranos cuando eran niños y ahora repiten rutinas con su prole;  hay quienes aprovechan ese mes para viajar o hay quienes aprovechan ese mes para hacer reformas en casa y ponerla a punto con el comienzo de curso. Hay vacaciones para todos los gustos.

El sagrado mes de vacaciones

Todavía sigue sorprendiendo concepto de vacaciones que mantenemos en España y otros pocos destinos europeos: el famoso mes de vacaciones. Ese mes de vacaciones intocable, remunerado y que solía caer en el mes de agosto.

Un concepto de vacaciones ya  antiguo, que se ha quedado obsoleto y que puede incluso a sonar algo retrógrado. Algunos todavía pueden disfrutar de unas vacaciones pagadas , vacaciones de las de siempre, pero cada vez son menos.  Presiento que las tendencias laborales hacen que ya quede menos para seguir disfrutando de ese mes sagrado. Un concepto que, por cierto, nunca fue universal.

Países como Corea, Inglaterra, Canadá o EEUU ven impensable poder disfrutar de un mes seguido de vacaciones. El trabajador medio como mucho tienen dos semanas durante todo el año. El sistema les obliga a ello. Mientras que en otras partes del mundo menos desarrollados no entienden ni el concepto de las vacaciones: bien por vivir siempre en unas eternas vacaciones o bien por no disponer de ellas de manera estipulada y oficial. 

Cada vez son menos las personas que pueden disfrutar de un mes de vacaciones como entendemos en España. El mes sagrado e intocable que durante años ha acompañado a los trabajadores en su calendario laboral.

Un mes que solía ser el mes de agosto, mes de vacaciones por excelencia, era el mes que dejaba sin vida las ciudades y donde la gente aprovechaba para irse al pueblo, a la playa o a viajar.

Ese mes intocable para las vacaciones se ha ido difuminando con el paso del tiempo y con la crisis de 2008 que ha ayudado bastante. Y es que cada vez hay más personas que trabajan por su cuenta y que no gozan de ese mes de vacaciones o personas que solo pueden trabajar en vacaciones. Porque hoy día las ciudades ya no se quedan sin vida…

Pongamos que hablo de València

Hablemos de la ciudad de València. Hoy en día el mes de agosto en Valencia es un mes de vida, un mes lleno de turistas y un mes donde los comercios ya no cierran y donde se incrementa el empleo local y temporal.

Nos queda ya en el recuerdo ese mes donde la ciudad de València se quedaba en silencio, donde los coches desaparecían, donde se aparcaba en cualquier lugar, donde los comercios cerraban y donde había silencios desconcertantes en pleno centro.

Una ciudad que se quedaba a medio gas esperando la llegada de septiembre y donde la gente se esfumaba. Esas estampas ya han cambiado, si bien es cierto que podemos encontrar barrios en València en que aún se respire este ambiente, el centro de la ciudad ya nunca será así. Esa sensación de una ciudad fantasma, una ciudad en vacaciones…  al menos tuvimos la surte de vivirla. Ahora nos quedará en el recuerdo.

La semana que viene… ¡mas!

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