Diseño e ilustración

175 años de la Escola d’Art i Superior de Disseny, la cuna de las grandes escenas creativas de València

Una exposición condensa el trabajo emergente y los hitos de la historia del centro, en sus diferentes vidas y sedes

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. Una escena cultural no sale de la nada; en las disciplinas artísticas hay combustiones rápidas, pero nunca espontáneas. Todo tiene un origen, y en las prácticas culturales, suele ser un lugar en el que permitir la creación y dejarla crecer. En el caso de València, muchos de esos caminos empiezan en la Escola d’Art i Superior Disseny (EASD), que ayer inauguró en el Centre del Carme una exposición que repasa sus 175 años de vida.

El centro no conserva ni su lugar de origen ni su naturaleza; afortunadamente, ha vivido mil vidas diferentes para adaptarse a lo que pedía el ecosistema educativo y cultural de cada momento. Pero precisamente ayer había una especie de vuelta a casa en el Centre del Carme, sede de la Escuela de Artes y Oficios, el lugar que más historia de la Escola concentra.

Ahí el equipo de la propia EASD ha desplegado una especie de wunderkammer, una cámara de maravillas, que recoge un centenar de pieza que resumen, por una parte, los hitos de algunos de los artistas que han pasado por el centro; y por otra, una muestra de lo que está por venir. La exposición tiene una doble organización, la temporal y por disciplinas.

Entre las primeras piezas, destaca la puerta original de la antigua secretaría de la Escuela de Artes y Oficios, que funciona como umbral (un dispositivo artístico que conoce muy bien el comisario Óscar Martínez) hacia la historia del centro. La demostración de que la primera voluntad de este centro era darle a las disciplinas artísticas una utilidad laboral es que muchas de las cartelas de esta primera parte son anónimas, piezas que no necesitaban nombres y apellidos porque eran meros ensayos para un oficio, pero que el tiempo ha colocado en su sitio.

  • -

De hecho, esta exposición rima con A media lumbre, la muestra en el IVAM que reivindica las prácticas artísticas contemporáneas que tienen como origen las mal llamadas artes menores. También el resto de la programación expositiva del Centre del Carme es una muestra de como estas prácticas están en el origen de la creación contemporánea. Por ejemplo, Paco Camallonga, ilustrador, pero también obrero como artista fallero. Ningún movimiento artístico se genera de la nada.

La explosión del siglo XX

Unos pocos expositores concentran casi 100 años de vida de la Escola por las propias circunstancias del archivo, pero la realidad es que todo empieza a ser verdaderamente boyante en el último tercio del siglo XX, con la explosión de varias escenas artísticas. La musical, por ejemplo, fue muestra en realidad de otras muchas: el diseño gráfico, el vestuario, o la ilustración.

La exposición entonces se despliega en las diferentes disciplinas que se enseñan actualmente en la EASD para componer una muestra de los artistas que aprendieron en sus aulas. Con sus soluciones, pero también con sus obras artísticas. Y aquí es donde se empiezan a acumular los nombres y apellidos.

Por ejemplo, los Premios Nacionales Vicent Martínez y Lola Castelló, Nacho Lavernia, Pepe Gimeno, Paco Roca, Bleda y Rosa, en sus diferentes disciplinas —diseño de producto, diseño gráfico, cómic y fotografía. Pero también Francis Montesinos o Tonuca Belloch, en moda; o Carmen Baselga, o Pepe Cosín, en diseño de interiores

  • -

Destaca, claro, la sección de diseño gráfico, con amplias colecciones de los trabajos de Juan Nava, Ibán Ramón, Dídac Ballester o Ausias Pérez. O el fotoperiodismo de Eva Máñez, o Biel Aliño. Y las ilustraciones de Diego Mir, Paco Tuercas o Lucía Moreno.

Pero como recordaba Martínez en la rueda de prensa, si algo reúne esta exposición son soluciones del alumnado de diferentes disciplinas. El diseño, en todas sus caras, vuelve al museo tras el golpe en la mesa que supuso la Capitalidad Mundial del Diseño.

Y ahí están esas soluciones que salieron de una práctica o de un momento emergente de un diseñador y que les han servido como catapulta. Como ejemplo, uno reciente, entre tanto mito: el joven Daniel Redondo acaba de firmar un contrato para la producción de un prototipo de carrito de la compra-andador. 

Y aunque solo sirve como muestra periodística de todo el talento emergente que también contiene la exposición, lo que demuestra esto es que el pulso de la EASD, 175 años después, sigue presente. Acogiendo talento desde la escuela pública, siendo cuna de generaciones de artistas, ya sean obreros invisibles de los oficios culturales o con cartela propia en un museo.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo