VALÈNCIA. Una obra propia, una que le ha marcado y otra que le gustaría haber hecho para dar forma a un reto: autodefinirse en tan solo tres piezas. Desde Culturplaza proponemos a diferentes agentes culturales valencianos jugar a los autodefinidos para conocer mejor su trabajo, gustos e inquietudes, y todo ello a través de las piezas (propias y de otros) que mejor captan su esencia.
En esta peculiar biografía los artistas se ponen frente al espejo para describirse a través del arte que les rodea.
Hoy juega a los ‘Autodefinidos’ la ilustradora Laura Pérez.
Una obra propia
- ¿Qué trabajo encapsula mejor tu esencia?
-Nocturnos.
Nocturnos, mi última novela gráfica, sería la obra que destacaría, ya que en ella he podido narrar el viaje metafórico y real de los personajes, contextos e historias a través de la noche, siendo el tercer libro de un universo parecido y en cierta manera cerrando un ciclo. Justo esta semana me anunciaban que está entre la selección de los mejores novelas gráficas según el Washington Post, con la edición americana que publica Fantagraphics. En España se publica con Astiberri.

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Una obra prestada
- ¿Qué pieza de otro creador te ha marcado?
-Perro semihundido, de Francisco de Goya.
Una obra que me ha inspirado y me sigue inspirando es la pintura Perro semihundido, que forma parte de la serie de pinturas negras de Francisco De Goya. Tengo en mi habitación una reproducción en gran tamaño que compré en el Museo del Prado, y no me canso de mirarlo. En una obra que se puede interpretar de tantas maneras como personalidades existen. Es un misterio sin respuestas, genera desasosiego y curiosidad al mismo tiempo, se le considera una de las primeras pinturas simbolista, y se le considera otras muchas cosas mas, pero solo Goya sabe por qué pintó una obra tan conmovedora y misteriosa.

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Una obra soñada
- ¿Qué obra de otro creador te habría gustado hacer?
-Habitación de hotel de Edward Hopper.
Quizás, y es mucho pedir, Habitación de hotel de Edward Hopper. La manera de pintar la luz y el momento de quietud de la mujer en la habitación, sumergida en la lectura, con esa atmósfera tan íntima y frágil.

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