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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Egipto en el ojo del huracán

Parece que el viejo y tosco dicho de “a perro flaco todo son pulgas” también es aplicable en la escena internacional

4/07/2020 - 

El país de los faraones siempre ha ocupado un lugar importante en la política internacional desde la antigüedad, pero coyunturalmente su situación se vuelve más privilegiada si cabe, y le hace ponerse en primer lugar, en el centro de la tormenta. Por ello el trabajo de su Ministro de Asuntos Exteriores debe ser frenético, pero no sólo el suyo, sino también el de su presidente, el Mariscal de Campo, Abdelfatah al Sisi.

En estos días El Cairo, es un lugar de múltiples y frenéticos encuentros entre cancillerías mundiales, eso sí, de forma sutil, al igual que el trabajo soterrado de los servicios de inteligencia, al encontrarse rodeado de conflictos por el este y el oeste, por el norte y el sur.

 

En el Oeste, la guerra civil de Libia, con quien comparte 1.200 km de frontera, es un foco de inestabilidad, que en las últimas semanas, desde la implicación mayor todavía de Turquia con tropas mercenarias de Siria y pertrechos de guerra, ha dado un vuelco a la situación. Si antes de esta intervención, el GNA (Government of National Accord) de Trípoli solo controlaba esta capital y sus alrededores, con el apoyo de las milicias, y contaba con el apoyo de la ciudad y región de Misrata, ahora controla la casi totalidad del sector noroccidental del país, y la estratégica ciudad de Sirte , conquistada por el mariscal Jalifa Hafter en enero, y que acaba de ser conquistada por las fuerzas de Tripoli con el apoyo turco (algunas fuentes lo elevan a casi 12.000 mercenarios traídos de Siria), en los primeros días de junio. 

Esta situación está conduciendo a una posible división de Libia en dos partes, y tensionando de tal forma las posiciones, que al Sisi, tras lanzar una iniciativa diplomática en la primera mitad de junio, el día 20 de ese mismo mes ha asegurado tener legitimidad, según la Carta de las Naciones Unidas, de intervenir directamente en Libia, fíjense como se ponen las cosas.

Por el Este, Egipto limita con otro conflicto, el Palestino. Estos días ha vivido un nuevo episodio con la suspensión, temporal, de la incorporación de un 30 % de Cisjordania a Israel, que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, planteaba llevarla a cabo el 1 de julio, y por falta de apoyos internacionales, los USA no han dado su beneplácito. Esta anexión, que conllevaría atomizar el territorio palestino, transformándolo en una especie de archipiélago de zonas rodeadas por el control israelí, se establecía en el plan de paz que el presidente Donald Trump presentó en enero, con muy poco respaldo mundial. Imagínense la tensión entre la frontera del Sinaí con Gaza y el desierto del Negev, una situación explosiva que puede dar lugar a una nueva intifada en la región.

En el sur, se abre otro frente, que como ha dicho al Sisi, amenaza a su seguridad nacional, pues “el río Nilo es vida y es básico para la existencia de Egipto”, por eso también ha sido llamado por los egipcios, como el padre Nilo, desde la antigüedad. De hecho, ya en 1979, el anterior presidente Moḥamed Anwar al Sadat dijo que lo único que podría llevar a Egipto otra vez a la guerra era el agua. Y cuál es ese riesgo que se cierne sobre el padre-rio, pues tiene forma de muro, y está en Etiopía, dado que se está construyendo una gran presa sobre el Nilo Azul, con una futura capacidad de producción eléctrica de 6.000 MW, y de agua de hasta 70.000 millones de metros cúbicos, que puede alterar el recorrido de aguas abajo, con lo cual puede provocar el desabastecimiento para la agricultura egipcia.

Por eso Egipto, el día 1 de mayo, sin acudir previamente a la Unión Africana (organismo regional), se quejó formal y directamente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pues para ellos, como decíamos, es vital, fíjense, que una disminución de un solo 2 % en el flujo del agua del Nilo supone más de 1 millón de personas que se quedarían sin trabajo en Egipto. Por cierto esa mega presa que está construyendo Etiopía, pais del presidente de la OMS que también se lleva con Xi Jinping, y para que vean como todo está relacionado, tiene un coste de 4.000 millones de euros que están financiados en un 30 % por China, en esa política imperial hegemónica que lleva a cabo también en África. Es decir, tenemos a dos países con grandes poblaciones, los dos cuentan con una cifra en torno a los 100 millones de habitantes, que pueden dirimir sus diferencias por el uso del agua con el recurso de las armas. Y no se crean que no sería la primera vez, una de las primeras guerras documentadas, hace nada más ni nada menos que unos 4500 años, y que se desarrolló en Mesopotamia, tuvo en la gestión del agua uno de los recursos bélicos, a la par de ser una de sus causas y efectos en la misma, en concreto fue entre las ciudades sumerias de Lagash y Umma .

Y finamente por el norte, en el mar Mediterraneo, se ha producido un incidente muy grave, más precisamente en el Mediterraneo Oriental, en donde se dirimen los derechos de explotación de los nuevos yacimientos de hidrocarburos descubiertos, y por eso fuente de todo tipo de problemas. En concreto el problema que afecta también directamente a Egipto, que es uno de los países interesados en la explotación de esos yacimientos, ha sido el cuasi enfrentamiento entre barcos de guerra turcos, que escoltaban a un carguero que parecía querer romper el embargo de armas aplicado a Libia, contra la fragata “Le Courbet”, un barco francés en la misión OTAN “Sea Guardian”. De tal forma y calibre ha sido el incidente que el presidente Emmanuel Macron ha decidido retirar a su país de la misión internacional, pues las fragatas turcas iluminaron por tres veces con sus radares y direcciones de tiro al buque francés, última maniobra previa antes de disparar, por lo que la acción, comprenderán es de máxima agresividad, impropia de un país aliado, y que genera más tensiones en el vecindario.

Por lo que el juego de alianzas se complica, Francia aliado de Italia y Turquía en la OTAN, parece posicionarse con el LNA de Hafter, y cuando Italia que parecía aliarse con Egipto, Grecia y Chipre para frenar las apetencias turcas en la explotación de hidrocarburos en el Mediterráneo oriental, parece apoyar al GNA de Trípoli, al igual que hace Turquía y Qatar, que tienen enfrente a Egipto, Arabia saudí y Emiratos Árabes, así como a Rusia (el último suministrador de armas avanzadas a Turquía, como son los misiles S-400), y que apoyan al LNA. Por su parte china, que juega varias bazas, parece estar esperando ver el resultado del partido/conflicto, para ver con quien tiene que negociar.

Y por si era poco, para casi completar las siete plagas, Egipto ha tenido que pedir apoyo económico al Fondo Monetario Internacional, en forma de préstamo de 2.700 millones de dólares, por la crisis que está sufriendo. Dado que, en primer lugar, uno de sus sectores fundamentales para la economia, como es el turismo, con el coronavirus está por el momento paralizado, y en segundo lugar, otra de sus grandes fuentes económicas, el comercio y el transporte marítimo, a través del canal de Suez, también se ha visto detenido por el virus de Wuhan. Por lo tanto la situación en el interior del país es muy complicada, pues también puede ser manipulada en cualquier momento por los islamistas de los Hermanos Musulmanes, aliados por otra parte, de los grupos islámicos del gobierno de Trípoli, enemigos de Hafter, aliado de al Sisi, pudiéndole generar grandes problemas.

Ya ven Egipto, puede que en los próximos tiempos, ocupe titulares nada positivos por la gran número de imponderables, y de incógnitas que le acechan en la ecuación de la gobernanza, les seguiremos informando.

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