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La opinión publicada

El 15M de Vox se desinfla 

Abonarse al ‘no’, curiosamente, no le ha dado a Vox el resultado esperado. Si con su dura oposición ha conseguido erosionar la imagen del Gobierno, el principal beneficiario ha sido el PP. Los de Abascal se han pasado de frenada

| 16/07/2020 | 2 min, 9 seg

VALÈNCIA.- No olvidaremos fácilmente el mes de marzo de 2020. En los primeros quince días, la sociedad pasó de la alegre indiferencia a la cancelación de todo tipo de eventos, Fallas incluidas, y a un rígido confinamiento impuesto con el estado de alarma. A lo largo de los quince días siguientes, vivimos los peores momentos de la crisis del coronavirus: una escalada de casos y víctimas aparentemente sin fin, combinada con la clara percepción de que el sistema sanitario estaba desbordado y de que nuestras instituciones y gobernantes no sabían muy bien qué hacer ante la avalancha.

Poco después, llegó la exigencia de responsabilidades por parte de la oposición, que al principio (como todo el mundo) bastante tenía con sobrevivir a la crisis. Y en ningún partido fue esto más cierto que en el caso de Vox, cuyos principales líderes se contagiaron de coronavirus o tuvieron que guardar cuarentena, tras el esperpéntico mitin de Vistalegre del 8 de marzo, pensado para contraprogramar a la manifestación feminista del mismo día. Pero, al final, acabó convirtiéndose en el contrapunto perfecto para acallar las críticas (abundantes y habituales) que desde el partido de extrema derecha se han formulado contra dichas manifestaciones como posible vector de contagio.

Vox comenzó con mal pie la crisis, y eso le impidió capitalizar la indignación y las protestas contra el Gobierno; para cuando quedó atrás Vistalegre (pero no los errores y ocultamientos del Gobierno, que seguían siendo muchos), ya en el mes de abril, el Partido Popular se les había adelantado, haciéndose con los réditos políticos de dichas protestas.  

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El intento de la formación ultraderechista por generar caceroladas semanales o diarias para protestar (a las nueve de la noche, una hora después de los aplausos a los sanitarios) nunca acabó de tener suficiente arraigo, salvo en contadas barriadas de las grandes ciudades, Madrid sobre todo, y en barrios donde el voto conservador es aplastantemente mayoritario (como el Eixample o Pla del Real en València).

* Lea el artículo completo en el número de mayo de la revista Plaza

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